miércoles, 17 abril 2024
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El secuestro, producto RoboLucionario de exportación

Ataviados con uniformes de la policía local, insignias, cascos, chalecos, actuaron, sobreseguros, conocedores del terreno, a sus anchas, “guapos y apoyados” para no darle más vueltas al asunto.

@omarestacio

Las contradicciones en torno al secuestro del venezolano, teniente retirado y perseguido político de la tiranía entronizada en Caracas, Ronald Ojeda Moreno, perpetrado en el corazón de Santiago de Chile la madrugada del pasado 14 de febrero, apuntan a una posible complicidad o vista gorda de alguna facción enquistada en el gobierno del hermano país austral. 

El presidente chileno, Gabriel Boric, no ha vacilado en denunciar las violaciones de derechos fundamentales cometidas por el usurpador de Nicolás Maduro. De ello ha quedado constancia, entre otras manifestaciones, en el encuentro de jefes de Estados latinoamericanos para relanzar la integración económica de los países de la subregión, convocado por Lula Da Silva, en Brasilia (Junio de 2023). Lula, proxeneta y beneficiario personal de parte del saqueo de nuestro Patrimonio Público, durante la presidencia del nefando Hugo Chávez, en medio de esas supuestas jornadas “integracionistas” pretendió minimizar la tragedia compatriota al descalificarla como mera “narrativa”. 

Oigamos la erguida réplica del jefe de Estado chileno: “La situación de los derechos humanos en Venezuela no es una construcción ‘narrativa’. Es una realidad, grave y yo tuve la oportunidad de comprobarlo: Vi el horror de los venezolanos. Esta cuestión exige una posición firme”.

Seis meses después, apenas, en específico el 19 de enero de 2024, Manuel Monsalve, subsecretario del Interior de Chile, rubricó en Caracas conjuntamente con el viceministro de Investigación Penal, al servicio de la tiranía entronizada en Miraflores, un fementido convenio de mutua colaboración internacional en la lucha contra el delito. ¿Será que en un solo semestre los desgobernantes corruptos, y culpables de los delitos más atroces, se regeneran como por arte de birlibirloque y de felones mutan en implacables agentes del orden, la ley, la justicia, la moral y las buenas costumbres? He allí la primera de las contradicciones que mencionamos al principio. 

Por otra parte, si alguien -individuo o gobierno- apesta como copartícipe de cualquier proceso de integración económica, es aún más apestoso, en la conformación de cualquier hipotética cruzada contra el hampa. Sería el equivalente de colocar a una prostituta en ejercicio como preceptora de un noviciado para Hermanitas de los Pobres.

Roberto Ampurero, excanciller de Chile, es opositor irreductible del gobierno presidido por Gabriel Boric. Aun así, le reconoce a este último su vocación de demócrata. Al comentar el secuestro del teniente Ojeda Moreno, Ampurero puso el dedo en la llaga: En el equipo del señor Boric -fue su dictamen- hay enquistada una facción de adoradores de los regímenes forajidos de Nicaragua, Cuba, Rusia, Bielorrusia, Turquía, Norcorea, Irán y ¡faltaría más! Venezuela.

Los secuestradores de Ojeda eran venezolanos. Bastó oírlos hablar para que la esposa del secuestrado llegase a esa conclusión. Ataviados con uniformes de la policía local, insignias, cascos, chalecos, actuaron, sobreseguros, conocedores del terreno, a sus anchas, “guapos y apoyados” para no darle más vueltas al asunto. A cambio de la libertad de Ortega Moreno nadie ha pedido rescate. Así que todo indica que la abducción fue por motivos políticos.

La tiranía de Nicolás Maduro tiene una sobrada vocación de perseguir a sus opositores más allá de nuestras fronteras. Ocurrió con los ciudadanos norteamericanos Eyvin Hernández y Jerre Kenemore, con el militar venezolano Franklin Alfredo Caldera, secuestrados los tres, en territorio colombiano y el jueves antepasado con el referido Ortega Moreno, plagiado en Chile.

Horas después, apenas, del rapto referido en último término, el mismísimo señor Monsalve, consabido funcionario de “seguridad” del gobierno del presidente Boric informó que las autoridades chilenas no descartaban ninguna hipótesis.

Sin embargo, ante los indicios que a raíz de la firma del referido acuerdo de cooperación policial, pudo producirse alguna filtración que permitió a los esbirros de Nicolás Maduro localizar y plagiar al teniente Ojeda, el mismísimo Monsalve ha pretendido desconocer la vigencia del acuerdo del cual fue artífice y firmante.

El tiempo irá revelando más detalles de este nuevo crimen transfronterizo. Mientras tanto, todo indicia a las manos ensangrentadas de cierto asesino redomado, aprendiz de secuestrador internacional, cucuteño para mayores señas, con la asesoría de sus compinches, igual secuestradores intercontinentales (y envenenadores también), Vladimir Putin, el gordito de Norcorea y Raúl Castro (el pelele de Díaz Canel cuenta poco) con la complicidad o vista gruesa de algunos tardocomunistas, infiltrados en el gobierno legítimo y democrático de la hermana República de Chile.