viernes, 23 febrero 2024
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Dominantes y dominados

Estamos en las garras de los más nefastos y desalmados regímenes del mundo. Brutales dictaduras. Armadas hasta los dientes, todo lo resuelven a punta de miedo, terrorismo, represión, cárceles y penas de muerte.

No quiero ser inmunizada por una élite verborrágica y corrupta que ha desmantelado mi país y lo ha entregado en trozos a déspotas, tiranos y dictadores de todo pelaje y ralea. Entre los que se encuentran, por orden de aparición, los castrantes Fidel Y Raúl, el zar de Rusia, el emperador Xi Jinping, el vigolero de Turquía y la santa inquisición de los ayatolás de Irán, que son entre los chiitas islámicos, las más altas autoridades religiosas. La verdad es que, con la religiosidad de esos clérigos, prefiero mantenerme cerca de los territorios de un cierto ateísmo frágil y laxo, pero lo más alejada posible de dogmas y ortodoxias que justifiquen injusticias cometidas en nombre de cualquier deidad.

Esos copropietarios han tomado posesión de este expaís y su expansionismo no es sólo ideológico, sino económico, militar y cultural. Aquellos tienen, también, como aglutinante un antinorteamericanismo vocinglero y alborotador, que les resulta de gran utilidad como enemigo interior y exterior. Esta relación es de tirano dominante a tirano dominado, y lo importante son los intereses del subyugador, a quien se recibe con los brazos abiertos, en actitud sumisa, como en una manada de lobos cuando llega el macho alfa.

Entre los intereses de dominantes y dominados no se contempla el saludable bienestar de las mayorías. Aserto que resulta evidente al ver lo qué ocurre tanto en los países de estos nuevos conquistadores como en la colonia venezolana. En Cuba se ha demostrado que se puede estar peor cada día: es una revolución traducida en miseria generalizada, hambrunas y represión, que han marcado la existencia de generaciones durante más de seis décadas. En Rusia, el neocapitalismo de Putin ha revivido un zarismo aún más narcisista y ególatra, rodeado de boato y cortesanos, que gozan de los privilegios que proporciona estar cerca del poderoso. Mientras la pobreza, el alcoholismo y todas las desigualdades definen dos clases sociales: una élite aristocrática y un pueblo sumido en las más dolorosas privaciones.

Nadie duda que China es un imperio: comunista en lo político, pero con un capitalismo salvaje en lo económico. Es el mercado de este mundo global, con una población sometida, silenciada y reprimida. De lo que se conoce poco, debido al férreo control de los medios que se ejerce desde el partido comunista. En Irán existe el fenómeno dictatorial más atípico, al ser los ayatolás unos despiadados tiranos en esa nación islámica. Hay mucha pobreza, la pena de muerte por razones fútiles es cosa de todos los días y la represión es brutal. Existe un sorprendente trasiego y consumo de heroína que no han podido controlar, por ser Irán un mercado importante de esta droga, producida en el vecino Afganistán.

Este prolegómeno es necesario para entender que estamos en las garras de los más nefastos y desalmados regímenes del mundo. Brutales dictaduras. Armadas hasta los dientes, todo lo resuelven a punta de miedo, terrorismo, represión, cárceles y penas de muerte. Sus habitantes son sólo un número, cuya vida vale menos que nada.

En este aspecto subyugado y subyugador son muy parecidos. Por ello, los derechos humanos son una enumeración de buenos propósitos y el derecho a la salud es un brindis al sol, por lo cual la medicina preventiva es un privilegio del que disfruta la casta dominante, sus fieles servidores y enchufados varios. Por cierto, las vacunas son la forma de prevención por excelencia, y hoy están convertidas en verdadera panacea para enfrentar la pandemia del siglo XXI, que no es sólo el socialismo.

La ciencia occidental ha respondido al desafío con múltiples vacunas. Pero también China y Rusia, que las han instrumentalizado para beneficiarse no sólo económica sino políticamente. Hoy buscan sacar de la escena a AstraZeneca, que se unió a la Universidad de Oxford para producir la vacuna contra la COVID-19, a coste cero y con unas condiciones de conservación que permiten el traslado a cualquier rincón del mundo. En 9 meses lo lograron y ocupó el tercer lugar en el orden de aprobaciones.

Pues bien, la de AstraZeneca es el blanco de los improperios de la arrogante ignorancia, de la subyugada macolla local, que habla de los “estragos” de una vacuna que ha sido aprobada por el Comité de Farmacovigilancia de la Agencia Europea de Medicamentos. Es una perorata irresponsable que busca avalar una dudosa y nada confiable inmunización: en este caso con los ensayos de la Soberana y Abdala, proyectos de vacunas cubanas en fases tempranas de experimentación.

Agridulces

La guerra entre la FANB y la disidencia de la FARC pica y se extiende con la incorporación de la FAES. Como siempre las víctimas son los civiles, que salen de sus casas con lo que llevan puesto, para intentar salvar su vida y la de sus familiares.