domingo, 25 febrero 2024
Search
Close this search box.
Search
Close this search box.

Diputados del Estado de Vichy

Venezuela requiere con urgencia el comienzo de la siembra del futuro inmediato hacia novedosas expresiones de liderazgo. Las elecciones primarias pueden ser una oportunidad, dejando claro que no es la única, ni tampoco es la panacea.

@OttoJansen

Se dijo: hay que hacer un pacto con el poder para preservar espacios y liderazgos y esto se hizo diligentemente. Los textos diversos de la historia de la ocupación francesa, durante la segunda guerra mundial, nos cuentan cómo se produjo la solicitud de armisticio por parte de expresiones políticas del senado y de los diputados de aquel país, al producirse la ocupación germana a su territorio. Es decir, en esto de las acrobacias de argumentos de los políticos y de los quiebres de compromisos con las mayorías, aun en condiciones dramáticas y de hechos explícitos de terror, la historia de la humanidad tiene capítulos estelares extensos y hasta de reciente data.

Con la instalación del Estado francés o régimen de Vichy, por el nombre de la ciudad que tuvo su asiento de facto y que dejó sin efecto el sistema republicano, se inició la etapa del colaboracionismo de distintas corrientes y figuras públicas, con el Tercer Reich. El fundamento era obtener supuestos “beneficios”, que nunca fueron, para la nación invadida. Este capítulo puede ilustrarnos gráficamente cómo el poder, en sus diversas manifestaciones, es capaz de envenenar la mente y el alma de los que le persiguen, y ya para estos seres con la ambición en las extrañas, no hay juicio, ni razón que pueda detener la falta de escrúpulos o cinismos que les haga retroceder, en momentos de graves definiciones de la sociedad. Esto es lo que tenemos en la propia cara los venezolanos en el presente trance de desmoralización y oscuridad que atravesamos en todas las áreas, especialmente en aquella que tiene que ver con la horrible guiatura del país en instituciones secuestradas y con la desfachatada aparición de las corrientes que le sirven de apoyo, justificando con lenguaje “sesudo” actos de postración al autoritarismo. Antiguos y no tan lejanos capítulos del mundo son espejos de la ruina de los pueblos, la caída moral de sus dirigentes y el sufrimiento de los más débiles, del que siempre quedan secuelas que nunca pueden subsanarse, caso del horror de los campos crematorios o caso de la centena de víctimas y prisioneros que han dejado las protestas en Venezuela.

Cuando los habitantes de este país observamos unos partidos, supuestamente de alternativa, que a la usanza de la “revolución” bolivariana se pretenden administradores de la verdad; no habiendo ni conexión con el colectivo nacional, cuya irritación y drama social, dicen representar. Cuando el ciudadano mira –repito- la pasmosa tranquilidad con la que se conducen estos denominados políticos en nombre del pueblo por el que no son capaces de luchar desinteresadamente; puede uno preguntarse si es que estos personajes (la ahora Comisión Ejecutiva de la Asamblea Nacional 2015, diputados que son candidatos a primarias, viajeros, jefes, excandidatos, voceros, alcaldes y gobernadores), llegan a creer que los ciudadanos son seres inferiores, que no descubren sus maromas o no merecen respeto. Esas expresiones del “armisticio” con la revolución que piden no se haga caso de lo que decían ayer, y hoy contradicen flagrantemente. Que piden a la Venezuela que les ha dado siempre su confianza, que le continúen apoyando mientras el hambre campea, y las injusticias siguen su curso de la mano del régimen con el que acuerdan la política.

Rendición de cuentas

No se trata de entrar en el plano de posturas tremendistas en la coyuntura complicada de la nación que merece la atención y el esfuerzo de todos. Pero en lo que no puede haber dudas es sobre continuar con los supuestos que argumentan los partidos políticos venezolanos de convocar a la gente en nombre de una unidad manipulada, que colecciona fracasos y no evita la permanencia de la tragedia. Hay que detener el ciclo de los cálculos de los dirigentes y sus franquicias, que solo repiten las fórmulas que luego se descubren falsas y corruptas.

Venezuela requiere con urgencia el comienzo de la siembra del futuro inmediato hacia novedosas expresiones de liderazgo social y político. Las elecciones primarias pueden ser una oportunidad, pero hay que dejar claro que no es la única, ni tampoco es la panacea, por las circunstancias de control de partidos desprestigiados; con protagonismos de la visión “congelada” del ejercicio de la democracia. Parcelas que se niegan a entender de la inventiva de nuevos caminos y representatividad frente al modelo chavista que usa el Estado para perpetuarse. Lo vivido por hombres y mujeres de nuestro país en tiempos de dictadura, nos da igual lecciones sobre la construcción de una resistencia efectiva, y volviendo al caso de la ocupación francesa en la II Guerra Mundial, que usamos como excepcional muestra de la grandeza de los pueblos y el comportamiento histórico de los farsantes; puntualizamos la calidad de la organización y el papel ético para reencontrar la República, la dignidad y el futuro. Es allí donde tenemos que engancharnos; haciéndolo sin miedo a las luchas cívicas y sin dudar superar, de una vez por todas, a esta  clase política venezolana empeñada en ser parte de un remedo del vergonzoso e intranscendente, de lo que fue el Estado de Vichy.