lunes, 23 de mayo de 2022

De vendepatria a “libertador” de Ucrania

Venezuela, subcolonia de Cuba, y ésta, a su vez colonia de Rusia y, él, de redomado vendepatria a supuesto “libertador” de Ucrania y alrededores. Mucha tela que cortar para Freud o Adler, incluida la fantasía tropical de la multiplicación de los miembros viriles.

Venezuela, subcolonia de Cuba, y ésta, a su vez colonia de Rusia y, él, de redomado vendepatria a supuesto “libertador” de Ucrania y alrededores. Mucha tela que cortar para Freud o Adler, incluida la fantasía tropical de la multiplicación de los miembros viriles.

@omarestacio

– ¿Se dignará, Su Excelencia, aunque sea de manera somera, ilustrarnos a los “desilustrados” venezolanos dónde cipote quedan las autollamadas Repúblicas Populares de Donetsk y de Lugansk; cuáles son sus límites; sus respectivas capitales; idiomas oficiales y si forman parte del territorio de Ucrania o por el contrario, pertenecen a las patagonias chilena o argentina?

– ¿En? ¿Ah? ¿La mujer de quién?

Demasiado exigirle a quien ha ponderado que Puerto La Cruz es la capital de Porlamar. Quiere decir, el mismo sujeto que, al evocar un pasaje del Santo Evangelio (Mateo, 14, 13-21), habló de las multiplicaciones de los panes “y de los penes”.

No lo excusan de esos y de peores rebuznos, su condición de, exautobusero. Viene a nuestra memoria el legendario, Amenodoro Mogollón, quien mientras iba al volante de su colectivo de la línea “Circunvalación de la Puerta de Caracas, A.C.” -“Mi Camión” lo consideraba y lo llamaba, él, aunque solo fuese su modesto chofer- nos impartía a chipilines y zagaletones de La Pastora y otras parroquias de Caracas, lecciones de, urbanidad, ciudadanía y buen uso del idioma: “El que grite obscenidades ¡lo bajo de mi camión!”, la primera de todas.

Amenodoro no sabía leer ni escribir. Lo que nunca fue óbice para su calidad de maestro de pies a cabeza. Impensable que se valiese de su profesión para traficar cannabis o cualquier otra sustancia ilícita; menos aún que, robase por sí o a través de testaferros o pretensos “embajadores”, uno solo, de los mediecitos que colectaba por cada pasajero ¿Reposero-sindicalero-esquirol? ¡Eso jamás! Tampoco era un caso único, entre sus colegas. La decencia, entonces, constituía gema que adornaba el gentilicio. Hasta que al país lo secuestró una caterva de, chafarotes, vagos profesionales, frotaesquinas, cipayos, malentretenidos, gente muy fea por dentro, narcotraficantes, en general, de aquende o allende, como el caso, de quien pretende, que por exautobusero le perdonemos su inexistente decoro.

Damos por cerrada la anterior digresión. De seguidas, la verdad, espesa, concreta y actual: El referido lisiado mental y moral tiene degradada, la ex Patria de Bolívar, no digamos a patio trasero de potencia extranjera, sino a defecadero público, de cuanto bicho de uña, local o foráneo se da una vuelta por el país.

Escribía Montaigne: “La hipocresía es un tributo que le rinde el vicio a la virtud”. Si ese hubiese sido el caso, el pelele que nos desgobierna, ha podido simular un hipotético tratado bilateral de mutua defensa con sus compinches del Kremlin. Una mala coartada, pero coartada al fin. Sin embargo, mucho pedirle a un lacayo, obsequio alguno a la virtud. Le bastó y sobró que, un burócrata de tercer orden, de país de cuarto orden -Rusia, 169 veces con más superficie que Surcorea, tiene un PIB significativamente inferior al de esta última- en actum imperium, unilateral y sin derecho a pataleo, amenazara con emplazar bases militares de ese país, en suelo de Venezuela y esta última, sin ninguna vela en el “entierro” de los posibles ingresos de Ucrania a la Unión Europea y la OTAN, que tanto molestan al igualmente, gallina, de Vladimir Putin -“El veneno es el puñal de las mujerzuelas y de los cobardes”- es, por ahora, la potencial sancionada.

A todas, todas, el exautobusero de medio pelo, además de, ni de oídas conocer los territorios que afectarían las polémicas membresías, tampoco ha dado la cara ante el exabrupto que atenta contra la seguridad mental y física de quienes residen en Venezuela.

Doy por sentado que, nuestro hombre, se encuentra “resguardado” en Fuerte Tiuna. Me parece verlo y oírlo a 150 metros de profundidad, metido debajo de una de las camas de su bunker antinuclear, en posición fetal, movimientos rítmicos, asido a su Teddy Bear, pulgar derecho hasta la campanilla o en cualquier otra oquedad corporal.

Venezuela, subcolonia de Cuba, y ésta, a su vez colonia de Rusia y, él, de redomado vendepatria a supuesto “libertador” de Ucrania y alrededores. Mucha tela que cortar para Freud o Adler, incluida la fantasía tropical de la multiplicación de los miembros viriles.

Aminodoro Mogollón, siempre sabio, hubiese rezongado: “A ese camión ¡Hummm! ¡Le falla, la transmisión!”.

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