domingo, 26 mayo 2024
Search
Close this search box.
Search
Close this search box.

Crónicas menores de campaña: ‘guerra’ de los aparaticos

La sociedad venezolana hastiada de los abusos del chavismo y de tantas tramoyas políticas, camina hacia la culminación de un ciclo e inicio de otro, donde el bien común ha de ser probado por ideas y actores en concordancia al reclamo popular.

@OttoJansen

“Iván, además, sería recordado por las matanzas colectivas de los caballeros boyardos, que conspirasen contra él y por el uso de cadáveres extraídos de los cementerios o muertos por su propio encargo, para, mediante su abandono a las puertas de las casas de sus enemigos, en horas avanzadas de la noche, poder incriminarlos y, más tarde, acusarlos de asesinato”. Citado del texto Convicción, miedo e interés. Tres condicionantes del poder político en las tiranías, de Pedro Itriago Camejo.

El proceso electoral hacia la realización de las elecciones presidenciales del 28J en Venezuela, en medio de las acechanzas y emboscadas que el régimen de la revolución bolivariana implementa contra el sentimiento de cambio de las mayorías, camina a trompicones pero con avances sólidos en una candidatura de fuerza tranquila que encarna Edmundo González Urrutia y el coraje y autenticidad democrática que supone el ventarrón de María Corina Machado. Nada que no sea el hilo conductor de confrontación que dirime el logro de la libertad o perpetuación del autoritarismo se inmiscuye en la naturaleza de ese proceso, casi que inédito en el quehacer político del país. Así que no debe hacer sobresaltos ante rumores, temores a escarceos domésticos internos o hierbas similares que en el fragor de las redes sociales encontramos con amplia profusión, no sin honestas motivaciones. Pero como los desarrollos políticos no son químicamente puros y más en los episodios locales y regionales llenos de cuentos y runrunes, surgen los anecdotarios; esas circunstancias menores pletóricas de tintes coloridos que llevan agua al molino del humor negro o el sarcasmo, en la caricatura de hilarantes momentos de parte de los forcejeos grupales, pero al final sin significación mayor a lo que es la esencia de esa dinámica que como en el caso venezolano se está en plena ejecución hacia sustanciales definiciones.   

Por lo tanto, guerra en rigor no hay; ahora la “revancha” de los aparatos partidistas, en sus acostumbradas formas de hacerse presente en actos prefabricados y puestos alrededor de los intereses de protagonismo, figuración y búsqueda de negocios con el evento de la campaña presidencial, si está activa. Lo que es su reaparición, luego de haber perdido por paliza en las elecciones primarias del 2023. Internas que esos factores -hablamos de los de Guayana fundamentalmente- nunca valoraron suficientemente ni llegaron a creer podía impedirle a seguir teniendo el control de esa Unidad: la de sus cálculos particulares y de franquicias.  

Aquellos cadáveres de Iván

Es obligatorio acotar que en una campaña electoral cada voto cuenta; nadie sobra y todos estamos convocados a la faena histórica del retorno de la democracia en Venezuela que es lo planteado para los comicios de julio. Esto no invalida el discernimiento acerca de las truculencias en el que algunos personajes (a nombre de organizaciones limitadas y hasta rituales) pretenden hacerse del control de un proceso político determinado por la voluntad de la propia ciudadanía y de la mayoría amplia de los sectores sociales. “La vieja política” no ha querido darse por enterada (menos en el estado Bolívar, artífices de la filigrana cupular con tecnología de punta) que su contribución es importante en tanto asuman autocrítica a sus deficiencias y descrédito generalizado, indicador surgido de la evaluación de la población desde hace bastante tiempo. Asuman y empiecen a mostrar decencia y empeño de renovación a profundidad, exigido por el tejido nacional. No se trata de como la bruja de Blancanieves, de ir siempre a mirarse en el espejo (de los procesos electorales) y preguntarse cuál es la más bonita del reino y posteriormente hacerle caso omiso a las respuestas del espejo (el electorado) y seguir como si nada en coyuntura tras coyuntura, auto transportándose desde sus ataúdes como líderes imprescindibles sin cuya presencia o existencia el reino (el país, la institucionalidad, las luchas) no vale o funciona. Pues bien, la sociedad venezolana y de Guayana, hastiada de los abusos del chavismo y de tantas tramoyas políticas, camina hacia la culminación de un ciclo e inicio de otro, donde el bien común debe ser probado y la legitimación de los espacios han de ser validados por ideas, grandeza y actores en concordancia con el reclamo popular.

En eso anda Venezuela hoy, aunque a algunos les suene a quimera. Transitar de claras luces, por demás, a posibilidades de victorias y como trampolín a la profundización democrática. El texto del padre Itriago que citamos habla del zar ruso Iván el Terrible en la ilustración sobre los mecanismos de las tiranías, “comodín” copiado por  los aparaticos políticos criollos que, como me comentaba, el exparlamentario bolivarense Luis Beltrán Franco en alguna oportunidad escuchó decir de uno de los dirigentes políticos: “Si se tiene que perder la república que se pierda pero yo con el control del partido”. De allí la necrofilia  referencia al empeño politiquero guayanés de buscar cuerpos en las tumbas para acusar a otros de lo que solo ellos representan. ¡A continuar con todo el entusiasmo con los comanditos, los comandos de la Plataforma Unitaria y con la organización ciudadana para el triunfo de Edmundo el 28J!

Trocitos

– “Se trata de una maniobra muy torpe e improvisada que el régimen ha urdido para tratar de desprestigiar a Armando.info, de intimidarnos a sus periodistas de modo de impedir la difusión del documental y, en suma, de acallar nuestro medio, una voz independiente que está a punto de cumplir diez años destapando los mayores escándalos de corrupción del régimen”. Del comunicado esta semana de este reconocido medio de investigación periodística venezolano, rechazando las acusaciones de querer vincularlos con la gigantesca corrupción socialista. Una maniobra que abunda en las últimas grotescas piruetas de la revolución por quitarse el rechazo mayoritario del país.