domingo, 25 febrero 2024
Search
Close this search box.
Search
Close this search box.

Cortos de octubre

El pueblo iraní ha venido peleando por su libertad y ha ocasionado enormes protestas en 1999, 2009, 2019 y se le suma ahora la del presente de este año.

Otra vez Irán en la calle

Antes de escribir sobre la sublevación de las mujeres iraníes contra la policía moral y el régimen teocrático de Irán, quisiera hacer un aparte sobre su gente. Los iraníes que he conocido de antes y de ahora, son de clase media, tienen una alta valoración por el estudio, la ciencia, las artes y aunque no lo dicen abiertamente, abrazan el ethos de la modernidad crítica. Por eso no es de extrañar que, como respuesta a los abusos de su gobierno en nombre de la religión, ellos tiendan al ateísmo. Las mujeres jóvenes que han vivido durante la teocracia se han acostumbrado al rigor de la policía moral para andar por la calle, aparentemente aceptan la “superioridad” de sus maridos, pero la rebeldía aún la cargan intacta.

No es Mahsa Amini la primera mujer en ser asesinada por la policía moral, no ha sido la última tampoco. La declaración reciente del ayatola Alí Jamenei sobre el “lamentable” deceso de la joven es de un cinismo mayúsculo: sólo quieren acabar con el escándalo. El pueblo iraní ha venido peleando por su libertad y ha ocasionado enormes protestas en 1999, 2009, 2019 y se le suma ahora la del presente de este año. Como en los anteriores episodios, el régimen se confía, eso sí, en poder acabar con la revuelta poniendo presos a los líderes de la resistencia. Han quitado abogados de la defensa para imponer los de la policía. En abierta violación a la convención de Ginebra han utilizado las ambulancias de la Cruz Roja para perseguir y apresar políticos. A pesar de que la Constitución iraní permite a la oposición la libertad de expresarse, estos aliados del de facto Gobierno venezolano igualmente no mascan para usar la violencia en contra de sus críticos. Pero el juego se les está acabando a la teocracia al igual que a sus tontos útiles del chavo-madurismo. Los primeros no van a poder apresar a todas las mujeres ni a los cientos de hombres que las apoyan, porque los hay. Por otra parte, a los segundos se les está cerrando el cerco. Con un Putin derrotado, el régimen iraní en aprietos y una millonada de acusaciones, inequívocamente van a salir del poder.

La narcofamilia 

Sobre la liberación de los narcosobrinos por parte del Gobierno de los EE UU he leído respuestas certeras, aunque por otra parte no hayan faltado incontables disparates. La mejor declaración hasta ahora ha sido la del senador republicano de Florida, Marco Rubio, quien en un tuit en inglés (1/10) dijera: “otro apaciguamiento de Biden que resultará en que más dictadores anti-EEUU, capturarán a más americanos inocentes para usarlos en el futuro como rehenes”. Efectivamente, si los gringos de suyo ya corren riesgos fuera de su país, con una medida como esta no mejora el enfermo. Ni la inocencia podría proteger a sus ciudadanos de caer en manos de gobiernos enemigos. Una estrategia viable para oponerse a esa medida del presidente Joe Biden es seguir esa línea, pues pone a Washington en una situación incómoda ante sus propios ciudadanos. Vale recordar además que, después del ataque del 11 de septiembre del 2001, los EE UU entendieron que con terroristas no se podía negociar, porque caer en su juego desencadenaría una pesadilla interminable. La Real Politik no funciona siempre ni en todas las circunstancias.

Sin embargo, ante una situación como esta reaccionaron los latinoamericanos quienes se oponen a la presidencia demócrata, lanzando acusaciones desde las tontas hasta las que no aplican al caso. Ante esto voy a decir lo que he venido advirtiendo, especialmente en el último año: Los Estados Unidos no es el mismo de otrora, es otro. Por milímetros se salvó de un golpe de Estado el 6 de enero del 2021, que lo hubiese hundido en un cultismo autoritario. Es un país con un terrorismo doméstico que amenaza la paz y la unidad del país. No posee esa nación la misma fortaleza institucional que gozara hasta hace poco, la misma que nos ha ayudado a perseguir a los criminales del régimen venezolano. El presidente Joe Biden, nos guste o no, debe enfrentar un conflicto interno y no puede dedicarse a cazar peleas que considere innecesarias para la seguridad del país. Pienso que Biden ha salido airoso de los retos, pero no tiene descanso, la amenaza persiste. Nuestra opción es arreciar, el apoyo internacional está de nuestro lado.

Aun cuando hay simpatía por Marco Rubio pues ha apoyado la recuperación democrática de Venezuela, lamentablemente está jugando a un cultismo que se ha apoderado de su partido. De suyo, el partido republicano está muerto y al parecer es la congresista Liz Cheney la política que va a salir de última para apagar la luz.  A los Estados Unidos de América le queda un solo riñón, el partido demócrata, y eso es lo que hay. Un partido que al igual que las personas tiene fallas, pero que no ha cometido actos violentos contra sus instituciones sagradas. Es por el respeto a sus leyes que ese país llegó a desarrollarse y ser poderosos, no por el color de la piel de la gente. Si no, pregúntenles a los estudiosos de la historia de naciones influyentes, prestigiosas y prósperas.

Hipotéticamente 

He visto por Twitter fotos de capos con mujeres semidesnudas o con tremendos cuerpazos. Aunque la intención aparente de estos influencers sea denunciar para mostrar una burla, de cómo se han robado el dinero impunemente, la verdad creo que con esas muestras les están haciendo un favor a estos corruptos. Si el objetivo es que los venezolanos se mueran de la indignación con estas fotos y se vuelquen contra los corruptos, me temo que se está apelando a unos hombres inseguros. No obstante, vamos a suponer que con semejante mecha se encienda la venganza de un puñado de machos heridos: el problema es que al legar al poder se sentirán satisfechos con robarse el mismo dinero y buscarse la misma mujercita para tomarse una foto. El país que se caiga.

No hay que ir muy lejos para encontrarse con estos casos. En el caso de las mujeres, una vez llegadas al poder se hacen todo tipo de cirugías, para parecerse a la mujercita de la foto.

¡Más noticias!