jueves, 22 febrero 2024
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Corredor humanitario transcontinental: un derecho fundamental de la diáspora (III)

Debemos aceptar que la problemática Venezuela, está poniendo en jaque a todo el continente suramericano. Ningún país, está en condiciones de continuar lidiando con esta inmensa masa humana.

@abgoscarsalama1

¿Cómo iniciaríamos un Plan de Emergencia para organizar el tránsito de nuestros desplazados por América Latina y el Caribe? Sin lugar a dudas, esto supone, primero que todo, un esfuerzo por comprender que estamos ante un proceso anacrónico de disolución de un país, otrora llamado República de Venezuela. Esto requiere comprenderse en su justa dimensión: es un país que se ha desplazado a otras latitudes, con su cultura, idiosincrasia, temores, folklore y, por qué no decirlo también, con sus pequeñeces y sujetos con conductas antisociales; gracias a Dios, aún siguen siendo un porcentaje mínimo de nuestro pueblo.

Debemos aceptar que la problemática Venezuela, está poniendo en jaque a todo el continente suramericano. Ningún país está en condiciones de continuar lidiando con esta inmensa y creciente masa humana. Las ya débiles políticas públicas de la mayoría de ellos está en situación de colapso y acelerando procesos de ingobernabilidad en algunos.

Se necesita entonces, como primer paso, un plan rector de identificación nacional interna y externa, que permita la depuración completa del actual sistema en el que se presume la existencia de cualquier cantidad de extranjeros que no cumplen los requisitos mínimos de domicilio, aunado a la reputación criminal que en los últimos 20 años, muchos de ellos, de manera impune, exhiben con mucho orgullo.

Este plan debe abarcar también al contingente de venezolanos desplazados y emigrados por todo el mundo. Venezuela necesita saber dónde están sus hijos. La asunción de un plan moderno de identidad que incluya, además de los datos personales, una base de datos curricular, que es ya una gran necesidad. Se estiman en más de un millón los profesionales que han salido del país entre 2018 y 2019. ¿Dónde están? ¿Qué están haciendo? ¿Están dispuestos a regresar? Todo un capital humano completamente desperdigado de manera global.

En lo particular, los desplazados por el sur del continente americano, requieren urgentemente, un tipo de documento de identificación de tránsito para localizarlos y prestarle la ayuda correspondiente para disminuir su vulnerabilidad y restablecer sus derechos y garantías.

Esto sería un plan extraordinario porque la situación de los venezolanos así lo requiere. Más allá de cualquier consideración de carácter formal, legal o burocrática, los Derechos Humanos están por encima; y en el caso de los desplazados, todas las acciones que sean necesarias hacer, para su libre y seguro transitar, deben ser consideradas por la comunidad internacional como un derecho inalienable, como es el derecho a la vida.