miércoles, 29 de junio de 2022

Compra y venta de partidos políticos

Para eso los pusieron allí con su toga y su birrete: sólo para complacer a los altos panas que le dieron la chamba en la que estarán, revolucionariamente, por doce años.

Me pregunto si el teesejota recibió un listado que guiara su inestimable tarea de entregarle los partidos políticos a sus más dilectos camaradas. Entre Miraflores y la cabeza del Poder Judicial existe una suerte de amor incondicional. El segundo está al servicio del primero sin que le quede nada por dentro. Es una relación de absoluta sumisión, porque para eso los pusieron allí con su toga y su birrete: sólo para complacer a los altos panas que le dieron la chamba en la que estarán, revolucionariamente, por doce años. Los magistrados son muy agradecidos, y visto lo visto, podemos decir que su vida está circunscrita a demostrar que ellos no olvidan a quien los puso “dondihay”.

Muchos tienen el carguito gracias a aquel madrugonazo decembrino, muy cercano al día de los inocentes de 2015, que perpetró el, por ahora, presidente de la ANC. Hoy desaparecido del cotarro socialcomunista, dicen que coronado por el covid 19, y ausente de las pantallas de los canales pesuvecos, esos que tienen más apagado que encendido. Porque hay que tener un estómago sanforizado y a prueba de bala, un cuero duro para que todo te resbale o ser un fanático irreductible para sumergirse en esa nocturna sentina televisiva.

Tal como están las cosas de podridas en la cúpula, no hay que ser muy inteligente para inferir que muchos de los magistrados del tribunal de suprema injusticia deben tener el corazón partío. Porque pueden herir susceptibilidades según tomen ciertas decisiones que rocen la delicada piel de uno u otro. Están en tres y dos y no saben para donde correr, para complacer a los bandos que los mandan. Demás está decir que esto ha sido lo más complejo que les ha tocado enfrentar desde que le pusieron las garras al poder judicial.

Algo me dice que la maniobra ortóptera está en pleno desarrollo y sigue vivita y coleando. El aguijón que inocula lechugas verdes en vez de veneno de alacrán no ha tenido descanso en estos días de pandemia. Se desplazó de la sede del poder legislativo a las casas de los partidos políticos a fin de lanzarle su respectiva carnada a una jauría emergente, dispuesta a todo por dinero y por el micro poder que gustoso les entregarán a sus sobornadores.

Para ese trabajo de relaciones públicas revolucionarias tienen a su disposición a un obeso exgobernador anzoatiguense, que ha acumulado experiencia -siempre al servicio del mejor postor- en la compra de politicastros de baja estofa y ética gelatinosa. Quizás el precio más alto se lo pagaron a Bernabé Gutiérrez, porque el tipo tiene fama de codicioso negociante y de venderse caro. Sus propios conmilitones -Paulina Gamus, por ejemplo- lo calificaron de mafioso y delincuente. Por lo visto, la oferta de la tiranía fue de un dos por uno. Lo digo porque su hermano, José Luis Gutiérrez, fue nombrado rector del CNE en el mismo momento en el que el TSJ le entregaba las siglas, los símbolos y hasta las llaves de las sedes de Acción Democrática a Bernabé, quien le pegó a Mochilanga.

En estos negociados de los bajos fondos donde se compra y se vende con los criterios propios de traficantes y tratantes, se bate el cobre de la corrupción, el chantaje, la cooptación, los sobornos y traiciones en todas sus formas e intensidades. La puñalada trapera puede calificarse como un mal menor frente a lo que se consuma en un acto de esta naturaleza, que se lleva por delante lealtades, amistades y respeto. Se confirma lo que dijo Giulio Andreotti: “En la vida hay amigos, conocidos, adversarios, enemigos y compañeros de partido”.

La cúpula de este socialismo del siglo XXI va directo a lo suyo: esto es la destrucción total de los partidos políticos. En esta oportunidad con el tsj como brazo ejecutor de su ¿definitiva? aniquilación. Porque el iluminado de Sabaneta también quiso hacerlo. Como militar comunista hizo todo por acabar con los partidos, pero estas organizaciones, todavía, siguen allí. Y aún en esta repudiable y vergonzosa situación son la prueba de que en Venezuela existió una democracia que sigue presente en la cultura, en el ADN y en el imaginario del venezolano. Se me antoja un arriesgado paralelismo con las ruinas de la Grecia antigua: son un testimonio irrefutable -arquitectónico e histórico- de la civilización occidental que nadie ha podido borrar.

Agridulces

Reinaldo Carreño, periodista venezolano, publicó en medios internacionales el expediente de Joe Biden como acosador sexual. Siete mujeres lo acusan, pero todavía no he escuchado que el Movimiento Mee toó se haya pronunciado con su característica estridencia, potenciada por la cobertura mediática.

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