lunes, 4 de julio de 2022

El Vraem y Sendero Luminoso

Han pasado tantas cosas relevantes en Perú, que nuestra frágil memoria había borrado a indeseables terroristas como Abimael Guzmán y su huella de sangre y dolor junto a Sendero Luminoso. | Foto cortesía

Han pasado tantas cosas relevantes en Perú, que nuestra frágil memoria había borrado a indeseables terroristas como Abimael Guzmán y su huella de sangre y dolor junto a Sendero Luminoso. | Foto cortesía

Sendero Luminoso es una agrupación criminal con un lindo nombre. La combinación del sustantivo sendero -senda, camino- que significa procedimiento o medio para hacer o lograr algo, combina perfectamente con el adjetivo luminoso: “que despide luz, que tiene mucha claridad, especialmente natural. Dicho de una idea, una ocurrencia, una explicación, etc”. Puede decirse que hay una carga poética en estas dos palabras que cualquier sensibilidad capta al vuelo, también subyace una connotación de carácter religioso. Imagino a Abimael Guzmán y al grupo fundacional, en medio de una tormenta de ideas, para bautizar a su organización, inspirada en la doctrina del gran timonel, como llamaron los chinos a Mao Zedong, antes conocido como Mao Tse Tung.

El maoísmo, valga recordarlo, se arraigó más en Perú que en cualquier otro país de América Latina. Del Partido Comunista Peruano se desprendieron facciones con esta variante china, entre otras: Bandera Roja, Patria Roja, Vanguardia Revolucionaria, Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Sendero Luminoso. Este último fue de los menos importantes hasta 1980, pero al abanderarse con el conflicto étnico peruano, logró crecer durante años como fuerza beligerante, hasta convertirse en una amenaza real. Además de maoístas, todos estaban convencidos que la senda correcta era la lucha armada.

El filósofo y abogado Abimael Guzmán siguió al pie de la letra todo lo que implica la lucha armada. Como premisa tenía claro que la toma del poder pasaba por eliminar a los enemigos que se interpusieran en su luminoso camino. Cuyo objetivo era la imposición del maoísmo en la tierra de José Carlos Mariátegui y Juan Velasco Alvarado, pero también de Víctor Raúl Haya de la Torre y del Nobel de Literatura y candidato presidencial Mario Vargas Llosa, sólo por nombrar algunas de sus más prominentes figuras.

Han pasado tantas cosas relevantes en Perú, que nuestra frágil memoria había borrado a indeseables terroristas como Abimael Guzmán y su huella de sangre y dolor junto a Sendero Luminoso. Pero el impacto noticioso de un acto criminal me hizo recordar que estos asesinos carecen de piedad y convierten en víctimas a inocentes e inofensivos seres humanos, como ocurrió en el Vraem hace pocos días.

Los recuerdos se mezclan con este presente del Perú, refugio de tantos venezolanos expulsados por el hambre, que han sido otras víctimas de una agresiva xenofobia que nos cuesta entender. Pero ese Perú de hoy es una de las más importantes economías del continente, que ha logrado sortear una inestable situación política. La misma que ha eyectado a varios presidentes, que sólo hicieron una breve pasantía por la Casa de Pizarro. Tan breve, que dudo mucho que disfrutaran de ese palacio de arquitectura neo barroca, que deslumbra a nacionales y extranjeros.

Todo sirve de marco a una segunda vuelta entre Pedro Castillo y la hija de Alberto Fujimori, quien en 1992 apresó a Abimael Guzmán. El profesor de filosofía que el 3 de diciembre cumplirá 87 años y casi 30 años tras las rejas, en una cárcel de máxima seguridad. El camarada Gonzalo firmó un acuerdo de paz con el Chino, como llaman los peruanos a Fujimori, por lo que fue condenado por la facción más radical de Sendero Luminoso, que mantiene la tesis de la lucha armada y que ha seguido matando hasta el sol de hoy.

Pues bien, esa disidencia -bajo el control de uno de los hermanos Quispes Palomino- fue la que asesinó a 16 peruanos en el Vraem, una región selvática donde se cultiva más de la mitad de la coca que se produce en Perú. El padre de Víctor y Jorge Quispes fue también miembro de Sendero Luminoso, así que hay solera y tradición en esta familia de asesinos. Ellos fueron responsables de la matanza de Soras -sierra sur del Perú- donde murieron 108 campesinos. Cometieron, igualmente, otros atentados, perpetraron asesinatos selectivos, torturas y secuestros.

Rebautizaron a Sendero Luminoso como Militarizado Partido Comunista de Perú, MPCP, con alias José a la cabeza, que comanda unos 250 guerrilleros que le cobran vacuna y le dan seguridad a los narcotraficantes. En los panfletos que dejaron junto a los 16 cadáveres se puede leer: “Quien vote a favor de Keiko Fujimori es traidor, es asesino del Vraem, es asesino del Perú. Tenemos que limpiar el Vraem y el Perú de cuchipampas o prostíbulos, de orates, de degenerados homosexuales y lesbianas, de drogadictos, de indisciplinados que no respetan a nadie, de rateros, secuestradores, corruptos, soplones, espías, infiltrados”.

Agridulces

El FAES bueno de España, dirigido por el expresidente José María Aznar, le concedió a Juan Guaidó el X Premio de la Libertad. Un merecido galardón para este joven político venezolano, que logró el apoyo de la comunidad internacional democrática y sigue en su lucha diaria contra una tiranía hambreadora y destructora.

Más del autor

¡Síguenos!

Notas relacionadas

spot_img