Los monumentos y edificios públicos vandalizados por drogadictos sin oficio, gente joven a rebato, desorientada y pagada por los conspiradores, los activistas y agitadores adoctrinados, terroristas urbanos, chinos, españoles, latinos, no tienen la culpa por lo ocurrido en una localidad.

“Cualquier cosa que dañe a los Estados Unidos, cualquier cosa que dañe las relaciones entre los Estados Unidos y sus socios democráticos, en Europa y en cualquier lado, es positivo para Rusia, y negativo para Occidente”. China ya se animó a salir del clóset, porque Estados Unidos, Trump a la cabeza, los desvelizó.

Rusia se ha definido en su actuación como el revoltoso del mundo y adalid de las causas que molestan el modo de vida de los países más desarrollados y exitosos económica y socialmente; siempre ha sido el contendor envidioso de Occidente.

El epígrafe del encabezamiento resume el contenido de las reflexiones pero omite otros actores coadyuvantes con las mismas intenciones del citado; tales como las izquierdas del globo, los movimientos disidentes que se sienten apartados, los quintacolumnistas, los que fomentan el desorden, el caos y la desobediencia a las normas regulatorias de conductas para la buena convivencia entre ciudadanos, los ácratas, los rebeldes sin motivo ni razón, los fanáticos religiosos, los intolerantes, los intelectualoides ensalzados y diplomáticos tarifados, y muchos países que en lugar de producir, trabajar y progresar, están dedicados a ensayar o continuar la involución de sus pueblos.

Los norteamericanos tienen defectos como cualquier persona viviente, y como sociedad tampoco son perfectos, pero ¿quiénes lo son?; ¿los chinos que subyugan a más de mil millones de almas?; ¿los iraníes shiítas teocráticos que creen tener la razón por encima de los sunnitas? -pelea familiar-; ¿los sirios, libaneses, afganos, turcos, kurdos, asiáticos o coreanos?

En estos lares lo resaltante es la confusión, las ambiciones personales y los negocios turbios, por decir poco; el país y el pueblo que se hunda sin remordimiento de nadie, porque hay poco criterio y disposición para salir de esta podredumbre inmunda que nos ha tocado como premio gordo. Mucha hipocresía. Como decía alguien nuestro: nulidades engreídas pero con reputaciones consagradas.

En el Norte pecan de exagerados, como en los casos del supuesto acoso sexual, que así denominan cualquier avance romántico; el aparente racismo, que está siendo aprovechado para alborotar el avispero político en Estados Unidos. Cosas de moda. Pasarán, como tantas otras. ¿Racismo u oportunismo? Hoy día resulta que cualquier reacción, dicho o acto tiene connotación racista o excluyente, y es repudiado visceralmente en cadena, ¿eso no agrede a la libertad de pensamiento y expresión individual? Sin duda, son críticas desconsideradas e inapropiadas sin fundamento.

El mundo es racista, sexista o discriminador, en tonalidades, situaciones y asuntos diversos, ya que la gente de alguna manera siente incomodidad y desconfianza por lo diferente o distinto. No lo expresamos constantemente ni le damos mucha importancia pero lo experimentamos a veces, sin alarma ni aspaviento. Se nota hasta cuando alguien hace alguna referencia inocente sobre la nacionalidad, confesión religiosa, casta, clase social, costumbres u origen de un semejante. Claro no en todos los lugares se manifiesta de la misma forma. Depende mucho del espacio cultural, de la presión social y de la formación individual.

Todo estuvo bastante tranquilo hasta que un procedimiento policial infeliz puso sobre el tapete el tema racial como excusa conveniente; que está siendo bien utilizado por los extremistas de siempre para convulsionar la paz de una nación que está bien clara y orientada hacia las muchas formas de avance y progreso sistemático y organizado.

¿Acaso las estatuas, los monumentos y los edificios públicos vandalizados por drogadictos sin oficio, gente joven a rebato, desorientada y pagada por los conspiradores, los activistas y agitadores adoctrinados, terroristas urbanos, chinos, españoles, latinos, tienen culpa por lo ocurrido en una localidad? ¿Esos sucesos y el asalto a entidades bancarias y tiendas tiene alguna finalidad que no sea la de causar zozobra e incertidumbre? Esa clase de protesta más bien huele a ser orquestada, dirigida y mercenaria. ¿Por los propios americanos o por fuerzas ajenas a ese gentilicio; como aquí los cubanos y toda clase de extranjero indeseable y traidor?