Se esmeran en afinar los vituperios con los que aspiran causarle el mayor daño posible, a esos atrevidos de la UE que los castigan sin justificación.

 

72 horas y una ración de insultos fue lo único que le dieron a la representante de la Unión Europea para que se fuera de esta casa de vecindad, que una vez fue un país. Un enrabietado casero -poseído por una soberana pataleta- vociferó contra las sanciones que esta organización le impuso, entre otros, a los impresentables recién comprados por la cúpula podrida, a quienes no les costó nada venderse a precio de gallina flaca enmoquillada. Los sancionados, siguiendo el ejemplo que el locatario dio, han soltado por sus boquitas sapos y culebras, aderezados con dicterios e insolencias de todos los calibres y colores, en especial rojos-rojitos,

Están en modo concurso. Por ello se esmeran en afinar los vituperios con los que aspiran causarle el mayor daño posible, a esos atrevidos de la UE que los castigan sin justificación. Uno que se llama Roy Daza, a quien tenían escondido, pero es un pensador e intelectual de altísimo vuelo, de una categoría superior -muy ilustrado él, supremamente civilizado él- sentenció que “la UE está compuesta de fascistas y neonazis”.

Nosotros los legos estamos obligados a creerle, porque se trata de un diplomático, teórico, investigador y estudioso del tema. Es, nada más y nada menos, que integrante de Asuntos Internacionales del PSUV. No se diga más. Esta es la credencial más relevante de su vida y de su currículo. Esas siglas -PSUV- sólo pueden equipararse, por ejemplo, con las de la Unesco. Por la similitud en la búsqueda de los más elevados propósitos, que hermanan a ambas estructuras. Tanto el uno como la otra no se despegan de su esencia. Esto es la cultura, la ciencia, la civilización, la ilustración, el arte en todas sus excelsas manifestaciones, y claro, la mejor educación como el verdadero camino hacia la superación y la libertad.

Durante 21 años esa pléyade de dirigentes, que son en sí mismos un dechado de virtudes y sabiduría, agrupados en el PSUV -posicionados, pero sobre todo posesionados en condición de propietarios de esta colonia castrista- no han dejado de aleccionarnos con la “dictadura” de sus incontables cátedras. No sólo a los nativos, oriundos e indígenas, sino también al mundo mundial, a la humanidad toda. Por cierto, permítanme una precisión con relación a la palabra indígena, pues esta no se refiere de manera exclusiva ni peyorativa a los “pueblos ancestrales”. Su campo semántico es más amplio. De etimología latina significa “Originario del país de que se trata” (DRAE).

Vuelvo al carácter ductor y didascálico de la élite dominante: esa que desde que llegó al poder lo ha dado todo para ser el modelo a seguir por sus gobernados. Un faro de luz que alumbra el camino, en pos de un futuro eximio, sublime, y magnifico, empedrado de dignidad y soberanía. Todo lo cual puede comprobarse en ese laboratorio exclusivo -la Venezuela premiada con el socialismo del siglo XXI- donde se han llevado a cabo proyectos, experimentos, ensayos, pruebas que están a la vista de todo aquel que quiera ver cómo se bate el cobre del éxito. Eso sí, no se aglomeren. Esperen que el hermanazgo epidemiológico abata al coronavirus, y les abriremos las puertas para que vean lo bien que se vive en revolución. ¡Dígalo ahí, pueblo venezolano!

Este prodigio de humanismo, eficiencia y de todas las virtudes conocidas y por conocer es lo que se niegan a ver organismos -ciegos y miserables- como la UE, la ONU, la OEA, también el Grupo de Lima, más de sesenta países y hasta Eslovaquia, que ayer mismo expresó su apoyo a Juan Guaidó. Todos están equivocados, ahogados en sus propias falencias y defecciones. Por eso no reconocen el exitoso modelo del socialismo del siglo XXI. Tampoco quieren dejarse conducir por quienes han llevado a Venezuela a ser una potencia planetaria de logros y victorias, en materia económica, social, política, educativa. Y un envidiado sistema de libertades, bienestar y democracia, respetuosa de los derechos humanos de los venezolanos.

Pero ocurre que ni los camaradas Michelle Bachelet o Josep Borrell lo reconocen. La primera escribe un informe lleno de falsedades donde habla de un “patrón de detenciones arbitrarias, torturas, desapariciones forzadas y violaciones a los DD HH” Y Borrell ha obligado al locatario a recular, y dejar sin efecto la expulsión de su embajadora Isabel Brilhante Pedrosa.

Agridulces

Los suicidios en Venezuela han encendido las alarmas. Hasta en eso se copia al castrismo. En Cuba es alto el número de suicidios, pero esas cifras se esconden. Y es que en estas tiranías la desesperanza es inducida por las cúpulas, para hacer que la vida deje de tener sentido.