La Encuesta Encovi 2019-2020 destaca un incremento en la pobreza extrema, la inseguridad alimentaria, graves deficiencias educativas y migración forzada.

@g8che

La Universidad Católica Andrés Bello, la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Simón Bolívar presentaron la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) correspondiente al período noviembre de 2019 y marzo de 2020. En este se abarcaron 13 temas que buscaban precisar el acceso de los venezolanos a servicios públicos, alimentos y las grandes carencias económicas que tienen los venezolanos.

El instrumento Encovi nació en 2014 con la participación de investigadores de las tres casas de estudios por la necesidad de contar con información pertinente y oportuna para conocer la situación social de los ciudadanos en Venezuela, y enfrentar la opocidad estatal sobre los indicadores económicos.

En este nuevo informe lograron completar 9.932 encuestas en casi todos los estados del país, exceptuando Delta Amacuro y Amazonas. Lo evidenciado muestra un retroceso en la calidad de vida de las personas junto al exponencial crecimiento de la emergencia humanitaria compleja.

Casi todos son pobres

Luis Pedro España, investigador y sociólogo, expuso que la grave situación de pobreza se debe a que hubo una caída del 70% del producto interno bruto (PIB) entre 2013 y 2019, además que se alcanzó una inflación de 3,365% en los últimos dos años lo que generó un ingreso promedio diario de 0,72 dólares.

“El aumento de la pobreza en Venezuela no se trata de un tema de desigualdad se trata de la caída abrupta del producto interno bruto. Es decir, no hay riqueza que repartir”, relató el especialista. Detalló que esto generó desde 2014 un aumento de la pobreza total, de 33,1 a 96,2%, mientras en la pobreza extrema se pasó de 20,6 a 79,3%, lo que no permite costear la canasta básica de alimentos.

    79,3% de los venezolanos no pueden costear la canasta básica de alimentos

Expuso que en Venezuela un 68% de los habitantes sufre pobreza de consumo ya que no alcanza a comer 2.000 kilocalorías al día, un 54% son pobres recientes debido a que no tienen las oportunidades para satisfacer sus necesidades y 41% padecen de pobreza crónica. “Venezuela nunca ha tenido estos niveles de pobreza”, relató.

El investigador dividió a los ciudadanos en cinco quintiles para diferenciar los ingresos. Desde el 1Q para las personas más pobres hasta el 5Q para las personas con mejor situación económica. Con esto planteó diferenciar las características de cada hogar para mostrar las diferencias que hacían a un hogar vivir mejor que otro.

El especialista evidenció que la educación en el país no es determinante para vivir de forma óptima ya que profesionales pueden pasar necesidades o vivir bien sin que el título sea determinante. “Usted puede ser ingeniero nuclear con cinco postgrados en Venezuela, pero usted no consigue trabajo”, comentó.

Señaló que la crisis del servicio público igualó a pobres y ricos y los títulos de propiedad no significan una mayor diferencia entre ambos estratos. Sin embargo, resaltó que en la tasa de ocupación femenina si muestra grandes diferencias ya que en el 5Q es de 58,2% superando al 1Q que es más pobre y se mantienen con un 29,1%.

“La única posibilidad de comenzar a remontar la curva es que tengamos crecimiento económico y generación de empleo (...) que finalmente incorpore a las mujeres porque sabemos que es una de las formas de reducir la pobreza”, señaló.

Inseguridad alimentaria

Los índices alimentarios han empeorado de forma más grave. 79% de los encuestados en 2020 dejaron de tener una alimentación saludable, superando al 69% de 2018. Del 43% que respondió hace dos años no haber comido pese a tener hambre la cifra aumentó a un 49% durante el año en curso, mientras que un 34% de los encuestados afirmaron no haber comido alimentos en todo un día.

Entre los hogares más pobres, 3 de cada 7 presentan inseguridad alimentaria severa      

De 2018 a 2020 aumentó de 32 a 33% el índice de personas con inseguridad alimentaria severa, de 31 a 36% el porcentaje de inseguridad alimentaria moderada, mientras se mantuvo en 25% las cifras de ciudadanos con inseguridad alimentaria leve.

El documento expone que de cada cuatro hogares al menos uno tiene inseguridad alimentaria severa “porque concurre la angustia por la falta de alimentos, con el hecho de que hay menos recursos para atender cantidad y calidad de la dieta”.

España recalcó que incluso si distribuyeran los alimentos calóricos equitativamente todas las personas estarían en la línea de pobreza de consumo. De igual forma subrayó que peor aún es con los alimentos proteicos ya que solo una mínima parte puede acceder a ellos.

Señaló que el 8% de los niños menores de cinco años estaría padeciendo de desnutrición, esto serían unos 166 mil que califican en este indicador. Estos números son alarmantes comparados con Perú, Colombia y Chile que no alcanzan ni el 3.5% de desnutrición.

De acuerdo con el investigador, 30% de los niños padecen de desnutrición crónica, por encima de estados como Haití que tiene un 22% y el Congo con 21%. Venezuela tiene porcentajes casi iguales que países africanos como Nigeria con 33,0% y Camerún con 31,7%.

Políticas sociales insuficientes

España expuso que a partir de 2018 se duplicó la importancia de las transferencias no laborales -públicas o privadas- en el total del ingreso de las personas. Para los hogares en pobreza extrema estas transferencias representan el 45% de lo que perciben, mientras para los no pobres representan un 35%.

  Solo el 10% de los encuestados en Encovi afirmó no tener problemas con el servicio eléctrico  


Expuso que el quintil 1 depende más de las transferencias que realiza el Estado, mientras los quintiles con mayor ingreso dependen más de transferencias privadas o remesas. España hizo hincapié que lo relevante de este tema es que este tipo de transferencias no alcanzan grandes sumas de dinero ya que el Estado no transfiere cantidades superiores a las de 5 dólares.

Desde Encovi exponen que las transferencias sólo han reducido en 1,5% la pobreza extrema. El investigador indicó que si se aplicara un programa para reducir a cero la pobreza sería necesario al menos transferir 2 dólares diarios por persona a 6.5 millones de hogares en situación de pobreza.

Migración

Anitza Freites, directora del Observatorio Venezolano de Migración de la Universidad Católica Andrés Bello y coordinadora de Encovi, expuso que en los últimos cinco años la población redujo su cifra de habitantes a 28 millones, de los 32.6 que tenía previsto el pronóstico oficial.

    8% de los niños menores de cinco años sufren desnutrición mientras un 21% están en riesgo de padecer de problemas alimenticios

Calculan que un 19% de los hogares reportan que al menos uno de sus integrantes emigró a otro país en el período 2014 y 2019. 70% de ellas con un (1) familiar que ha emigrado, 20% con dos y 10% con tres.

Calculan que los últimos tres años han salido 2,3 millones de personas. Encovi expone que la mitad de los migrantes recientes son jóvenes de 15 a 29 años que han interrumpido su trayectoria educativa o se han graduado.

Freites expresó que la más reciente encuesta está indicando que la población entre 30 y 49 años también está tomando la decisión de migrar “en búsquedas de oportunidades que no encuentra en Venezuela”.

Explicó que cuando el proceso migratorio no era masivo, alrededor del 60% de los migrantes tenía título universitario, pero ahora reportan que el perfil migratorio ha cambiado dadas las mayores necesidades económicas por encima de los intereses eduactivos. Informó que uno de cada tres migrantes son los que tienen un título en técnico superior (11%) o universitario (23%).

En la encuesta Encovi de 2017 un 67% de las personas emigraban en busca de trabajo, ahora el porcentaje aumentó en un 82%. Representando con un 61% los hijos de esos hogares. Con la migración desde hace tres años un 30% de estos hogares reciben remesas.

Educación

De los 12,7 millones de estudiantes que había entre 2014 y 2018 quedan 11 millones, sin embargo, las capacidades para atender a los estudiantes no han mejorado. Encovi señaló que para 2020 no hubo progresos en la cobertura educativa ya que se mantiene en 70%.

8% de los niños menores de cinco años sufren desnutrición mientras un 21% están en riesgo de padecer de problemas alimenticios      

Indicaron que la cobertura educativa va en retroceso para los jóvenes entre 18 y 24 años que pasaron de una asistencia de 47% en 2014 a 25% en 2019. En adolescentes entre 15 y 17 la asistencia no supera el 77% por detrás de países como Chile (96%) y Argentina (90%).

Freites señaló que la oferta educativa que prevalece no es satisfactoria para la población y las condiciones han impulsado a los jóvenes a ingresar en mercados laborales. “Más de la mitad de la población más pobre no completa la enseñanza secundaria”, resaltó.

De 3 a 17 años un 40% de niños y adolescentes falta algunas veces a clases por deficiencias en el servicio de agua (23%), apagones (17%), falta de comida en el hogar (16%), transporte (7%), faltan docentes (18%). Encovi expuso en el documento que ha crecido los riesgos de exclusión educativa entre quienes no pueden mantener una asistencia regular a clases.

De estos estudiantes solo un 28% recibe alimentos todos los días del Programa de Alimentación Escolar. 65% algunos días y 7% casi nunca. De estos el 74% tiene acceso a los almuerzos mientras solo un 10% tiene acceso a desayunos.

Un 35% de los jóvenes entre 12 y 17 años dejaron de asistir al colegio al no considerarlo importante, mientras un 8% dejaron de ir al colegio al estar embarazadas o tener un hijo que cuidar.

Freites explicó que se registra un rezago escolar severo. “Los más pobres no consiguen acumular un capital educativo mínimo para reducir los riesgos de permanecer en situación de pobreza”, dijo.

Empleo

La encuesta de Encovi expresó que nivel de participación en la actividad económica de la población de Venezuela es el más bajo de la región con un 56%. El grupo entre 35 y 44 años es el que se mantiene con mayor porcentaje con un 76% pero bastante distante de países de América Latina como Argentina, Colombia y Perú quienes se mantienen en este renglón por encima del 83%.

Del 44% de personas inactivas laboralmente, 49% se dedican a labores del hogar, 19% son estudiantes, 15% jubilados, 6% personas con alguna discapacidad y 15% en otra situación.

  35% de los niños entre 12 y 17 años no consideran importante estudiar, según los resultados de la encuesta Encovi  


El sector terciario (comercio y servicios) abarca más del 80% de los sectores económicos muy por detrás del sector secundario (manufactura y construcción) y primario (agricultura y explotación de hidrocarburos, minas y canteras) quienes no superan más del 10% cada uno.

Desde 2014 la cantidad de trabajadores del sector público y privado se redujo de un 62% a un 46%, mientras tanto hubo un incremento de un 31% a un 45% en trabajadores por cuenta propia.

El 70% de los trabajadores venezolanos trabajan más de 35 horas a la semana, 24%, labora más de 46 horas a la semana y un 23% trabaja menos de 35 horas a la semana, sin embargo, un 65% le gustaría laboral más de esta cantidad de horas.

Viviendas

Un 6% de las viviendas, cerca de 500 mil hogares, son construidas con materiales no resistentes o precarios. 13% de los hogares venezolanos tiene alrededor de tres o más personas en un cuarto lo que quiere decir que se encuentran en estado de hacinamiento.

  El nivel de participación en la actividad económica de la población de Venezuela es el más bajo de la región  


De la muestra encuestada 77% recibe agua por acueducto. Sin embargo, solo el 25% recibe agua diariamente, 44% solo algunos días por semana y 15% un día por semana o cada quince días.

Del tema energético el 90% sufre fallas en el servicio eléctrico, de las cuales el 32% los padece diariamente por varias horas, otro 32% algunas veces por semana y el otro 26% algunas veces por mes.

Datos del COVID-19

Hasta un 43% de los hogares del país reportan imposibilidad de trabajar o pérdida de ingresos. 70% de los hogares declararon el precio de los alimentos como el principal impacto. De 30 a 35% las personas pidieron dinero a sus familiares durante estos meses.

El 25% de los hogares declararon recibir transferencias de instituciones públicas entre octubre y febrero de 2020, esto aumentó al 52% en marzo y abril a comienzos de pandemia. De acuerdo con Encovi las transferencias privadas amentaron levemente de 6 a 7% del total de hogares mientras las remesas se redujeron del 9 al 5%.