miércoles, 21 febrero 2024
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Senadores estadounidenses proponen proyecto para frenar influencia rusa y china en América Latina

El proyecto de ley requeriría la aprobación del Senado y 180 días para elaborar una estrategia que pase por mejorar las relaciones diplomáticas e incrementar la asistencia militar.

El senador republicano de Florida y miembro de alto rango del Comité Selecto de Inteligencia, Marco Rubio, junto al presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Bob Menéndez, del partido demócrata, introdujeron al Congreso un proyecto de ley con el que intentarán frenar la propagación de la influencia política de China y de Rusia en América Latina.

La propuesta fue denominada “Estatuto de Estrategia de Seguridad del Hemisferio Occidental” y solicitaría al secretario de Estado y a la Defensa Nacional a trabajar juntos en la elaboración de una estrategia para mejorar las relaciones diplomáticas y la asistencia en materia de seguridad.

Esta estrategia incluiría, como pasos concretos, el incremento de los ejercicios militares con naciones aliadas y esfuerzos para optimizar sus operaciones de gestión de desastres.

El proyecto tendría que ser entregado en un plazo de 180 días y tendría como premisa principal acabar con lo que los senadores -ambos hijos de inmigrantes cubanos- consideran “peligrosa y maligna influencia” de Rusia y China en Latinoamérica.

Al momento de presentar el proyecto argumentaron que la influencia “desestabilizadora” de gobiernos autoritarios como los de Beijing y Moscú implica riesgos para la seguridad nacional de Estados Unidos y compromete el bienestar de la región.

“No hay mayor amenaza en nuestra región que la intromisión de Rusia y China en América Latina y el Caribe”, afirmó Rubio, mientras que Menéndez destacaba la importancia de establecer alianzas con otras democracias de la región.

En los últimos años, China ha tomado el pulso del comercio en la región y desplazó a Estados Unidos como socio comercial principal de varios países latinoamericanos. Entretanto, establecen alianzas para concretar inversiones en infraestructura que Estados Unidos considera peligrosas para su seguridad.

Por otra parte, la implicación de Rusia es más militar que comercial. Actualmente son los principales socios y asesores en ese ámbito para Cuba, Nicaragua y Venezuela, tres países que confrontan abiertamente a Estados Unidos.