viernes, 23 febrero 2024
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Papa amplía la responsabilidad penal a los laicos por abusos sexuales

El texto papal insta a todas las diócesis del mundo a crear un sistema que permita a cualquier persona señalar casos de abusos.

El Vaticano publicó el 25 de marzo una modificación del derecho canónico sobre la lucha contra los abusos sexuales en la Iglesia y amplió la responsabilidad penal a los laicos que dirigen asociaciones reconocidas por la santa sede.

En un motu proprio -una carta emitida directamente por el Papa que modifica la legislación interna de la Iglesia universal (el derecho canónico)- publicada en mayo de 2019, el papa Francisco hizo obligatorio que los religiosos señalaran a su jerarquía cualquier sospecha de abuso sexual.

Titulado Ustedes son la luz del mundo, el texto también obligaba a informar de todo intento de la jerarquía católica de encubrir los abusos sexuales cometidos por un sacerdote o un religioso.

Su versión enmendada y oficialmente promulgada el 25 de marzo, que entrará en vigor el 30 de abril, confirma y refuerza las disposiciones anunciadas en 2019.

El motu proprio dispone que los religiosos (obispos, sacerdotes, clérigos) son responsables de actos cometidos en las instituciones de las que están a cargo, y que “los fieles laicos que son o hayan sido moderadores de asociaciones internacionales de fieles reconocidas o erigidas por la sede apostólica” también lo son.

El texto de 2019 hacía especial hincapié en “los menores” y los adultos “vulnerables” y advertía que estaba prohibido producir, poseer o compartir “material de pornografía infantil”.

La versión de 2023 amplía la definición de víctimas y reprime cualquier acto de agresión cometido contra “un menor o con una persona que tenga habitualmente un uso imperfecto de la razón o con un adulto vulnerable”.

El texto papal insta a todas las diócesis del mundo a crear un sistema que permita a cualquier persona señalar casos de abusos. Y detalla el procedimiento de las investigaciones internas en el Vaticano para un posible juicio.

Hasta el texto de 2019, los sacerdotes, religiosos y religiosas denunciaban los casos únicamente según su consciencia.

Pese a ese cambio, el secreto de confesión sigue siendo inamovible: un sacerdote sigue sin poder informar de los hechos que un fiel le ha contado en el confesionario.