jueves, 22 febrero 2024
Search
Close this search box.
Search
Close this search box.

Lujoso baile del Carnaval de Río regresa con su opulencia

En los próximos cinco días, bajo el reinado de Momo, Brasil disfrutará de una fiesta que se prevé que pondrá a bailar a unas 46 millones de personas en todo el país, incluyendo miles de turistas extranjeros.

“Declaro abierto el carnaval de la democracia”, afirmó este viernes el Rey Momo al recibir las llaves de la ciudad de Río de Janeiro, para dar inicio a la mayor fiesta del país y recordar que Brasil puede volver celebrar gracias al fracaso del intento de golpe de Estado del 8 de enero.

Los actos antidemocráticos del mes pasado, cuando miles de ultraderechistas radicales asaltaron las sedes de la Presidencia, el Congreso y la Corte Suprema en un intento de forzar un golpe contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, fueron recordados en la ceremonia oficial de apertura del carnaval de 2023.

Tanto el Rey Momo, que simbólicamente gobernará Río hasta el miércoles de Ceniza, como el alcalde de esta ciudad brasileña, Eduardo Páes, recordaron la intentona golpista y destacaron que los brasileños pueden celebrar hoy gracias a la fortaleza de las instituciones.

“En este carnaval también celebramos la democracia. Nuevamente las instituciones de Brasil fueron colocadas a prueba, como se repitió a lo largo de nuestra historia, y nuevamente las instituciones se mostraron más fuertes”, afirmó Páes en la ceremonia festiva en el Palacio de la Ciudad, la sede de la Alcaldía. 

Carnaval nunca ignora la política

El acto, animado por la banda de la Guardia Municipal y por la “batería” (orquesta) de Grande Río, la “escola” de samba que se coronó campeona en el carnaval de 2022, dejó claro que el carnaval nunca se ha desvinculado de la política en Brasil.

Los “blocos” (comparsas) y las “escolas” de samba siempre han aprovechado sus desfiles para satirizar a los políticos, criticar a los Gobiernos y denunciar las históricas desigualdades sociales y raciales de Brasil.

Y no será diferente este año, cuando varias comparsas desfilarán al ritmo de músicas críticas al ahora expresidente Jair Bolsonaro, que fracasó en su intento de ser reelegido y al que hasta Lula señala como el responsable, como instigador, por los actos golpistas.

El alcalde de Río de Janeiro también destacó que en el carnaval de este año se festeja la vida, ya que las fiestas vuelven a la normalidad tras las restricciones sanitarias que rigieron en 2020, 2021 y 2022 como consecuencia de la pandemia de la COVID-19.

Los brasileños disfrutaron del carnaval de 2020 porque en ese momento se ignoraba que el virus ya era transmitido en el país, pero las fiestas de 2021 fueron canceladas porque la población aún estaba confinada y las de 2022 se limitaron a un número pequeño de ciudades por las restricciones sanitarias.

“Celebramos la vida tras dos carnavales en que estuvimos encerrados por la pandemia y no sabíamos si volveríamos a encontrarnos en la fiesta”, dijo.

 Río capital mundial del carnaval

Páes recordó que el año pasado la entrega de las llaves de la ciudad fue solo un evento realmente simbólico porque Río no estaba en condiciones plenas de ofrecer su fiesta mayor, pero que este año puede retomar su lugar como “capital mundial del carnaval”.

“Hoy retomamos este momento tan serio para quien ejerce la autoridad en una ciudad en la que el carnaval es tan importante”, afirmó al referirse a los cerca de 870 millones de dólares de ingresos que Río de Janeiro espera en las fiestas de este año.

Tras los discursos, la ceremonia se convirtió en una fiesta en la que el baile fue encabezado por el Rey Momo y la reina del carnaval y sus princesas, que se adueñaron del escenario al ritmo de Cidade Maravilhosa, una de las “marchas” de carnaval más famosas de Brasil y un himno informal de Río.

Al baile inicial se sumaron otros emblemas del carnaval, como los miembros de la Confraría do Garoto (hermandad de carnavalescos), la Vieja Guardia (sambistas más antiguos) de las escalas de samba y una tradicional pareja que todos los años demuestra sus habilidades para la samba desde el alto de unos enormes zancos.

En los próximos cinco días, bajo el reinado de Momo, Brasil disfrutará de una fiesta que se prevé que pondrá a bailar a unas 46 millones de personas en todo el país, incluyendo miles de turistas extranjeros, así como generar ingresos por unos 1.558 millones de dólares.