miércoles, 24 julio 2024
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Francia: ¿por qué la extrema derecha no ganó y qué viene ahora?

Desde este domingo la correlación de fuerzas ya empezó a mostrar sus primeras tensiones en la escena política y la gobernabilidad en Francia entrará en una fase muy incierta.

“Es la mayor sorpresa electoral de nuestra historia”, resumió el politólogo Alain Duhamel en el canal BFM tras conocer los resultados de las elecciones legislativas para la Asamblea Nacional en Francia este domingo.

Luego de partir favorito en las encuestas, y de haber obtenido una votación clave durante la primera vuelta el pasado 30 de junio, el partido de extrema derecha de Marine Le Pen, Agrupación Nacional (RN, por sus siglas en francés), quedó relegado como la tercera fuerza parlamentaria, según la repartición de escaños.

La coalición de izquierda -representada por el Nuevo Frente Popular (NFP)- dio el gran vuelvo electoral de la jornada, según las proyecciones, y quedó como el movimiento con más diputados en toda la Asamblea.

El bloque centrista del presidente de Francia, Emmanuel Macron, formado por tres partidos, se posicionó segundo en los resultados con un retroceso respecto a los diputados que consiguió en la legislatura pasada, pero se trata de una caída menos pronunciada de lo que se esperaba tras la primera vuelta. De hecho, los sondeos lo ponían en un tercer lugar.

Sin embargo, ninguna de las tres principales fuerzas políticas francesas obtuvo los 289 diputados necesarios para tener una mayoría absoluta. En una Asamblea de 577 diputados, la cifra de 289 es solo alcanzable con pactos que ahora mismo se presentan como improbables.

De hecho, desde este domingo la correlación de fuerzas ya empezó a mostrar sus primeras tensiones en la escena política y la gobernabilidad en Francia entrará en una fase muy incierta.

¿Cuántos escaños obtuvo cada bloque político?

La coalición Nuevo Frente Popular (NFP), que engloba entre otros al Partido Socialista y a La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon, logró en total 182 diputados, a los que se suman 13 independientes de izquierda.

El macronismo, que en el cómputo final mejoró también mucho los pronósticos de los sondeos para estos comicios, cae solo hasta la segunda posición en la Asamblea Nacional, con 168 legisladores.

La otra cara de la moneda es la formación de extrema derecha Agrupación Nacional (RN, siglas en francés), que partía como favorita -e incluso acariciaba la posibilidad de una mayoría absoluta tras su victoria en la primera vuelta del 30 de junio-, pero tendrá que conformarse con la tercera posición, al sumar junto a sus aliados 143 escaños.

El grupo conservador Los Republicanos se quedará con 45 diputados y otros candidatos independientes de derechas harán lo mismo con otra quincena de asientos de la Cámara baja.

¿Por qué la extrema derecha no logró los resultados que se esperaban?

Ante los temores que despierta en algunos sectores el partido de Marine Le Pen, los pactos implícitos entre el oficialismo y la coalición de izquierdas, consistentes en concentrar el voto en el candidato con más posibilidades de derrotar a RN en cada circunscripción en el balotaje, frustraron la victoria de la extrema derecha.

En total, unos 200 candidatos, con menos posibilidades de ganar, renunciaron a sus jurisdicciones electorales para abrir paso al candidato con más probabilidades para derrotar a su rival de la RN. A esta alianza tácita se le denominó “el frente republicano”

A pesar de esta fuerte decepción, el RN logra un resultado histórico, muy por encima de los 89 diputados de 2022, que ya supusieron un salto excepcional desde los 8 que tenían en 2017.

Cabe recordar que el partido RN -originalmente llamado Frente Nacional y cuyo nombre cambió en 2018- fue fundado en 1972 por exsoldados nazis y colaboradores del régimen de Vichy. Jean-Marine Le Pen era su figura más destacada y en los años 90 fue condenado por negar los crímenes de la Alemania nazi. Sin embargo, Marine Le Pen ha intentado cambiar la cara al movimiento desde que asumió sus riendas en 2011,

“Ella quiso marcar una ruptura con el pasado de su padre. Y quiso limpiar la imagen que tenían frente a temas como el holocausto o el judaísmo”, le explica a BBC Mundo Gaspard Estrada, politólogo en Sciences Po. En este tiempo, por ejemplo, ha condenado los ataques de Hamás contra Israel, aunque también sigue manteniendo posturas abiertamente antiinmigrantes.

Un gobierno de esta formación habría sido el primero de extrema derecha en Francia desde la Liberación de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial y uno nuevo en la Unión Europea, junto a Italia, entre otros.

El presidente francés esperará a conocer la “estructura” de la nueva Asamblea, que debe escoger su presidencia el 18 de julio, antes de decidir a quién llamará para formar gobierno, anunció su oficina.

Durante la campaña emergieron varias hipótesis: una coalición entre la izquierda y el oficialismo, o incluso un gobierno tecnócrata con apoyo parlamentario en la segunda economía de la Unión Europea.

Pero una eventual coalición parece difícil por las críticas cruzadas entre La Francia Insumisa (LFI, izquierda radical) de Mélenchon, importante socio del NFP, y la alianza de Macron, que acusó a este partido de “antiparlamentario” y “antisemita”.

“Vamos a tener que comportarnos como adultos”, aseguró Raphaël Glucksmann, símbolo del ala socialdemócrata del NFP, para quien “dialogar” es “un cambio de cultura política” en una Francia poco acostumbrada al parlamentarismo.

Quien logre imponer mayorías a través de las alianzas tendrá las llaves para definir la gobernabilidad en el país galo durante los próximos años. Y es que, si bien en Francia el presidente es el cargo más importante, con facultades para introducir decretos, la Asamblea es clave para aprobar proyectos legislativos claves, aprobar presupuestos y enmendar la Constitución. Además, la Cámara baja tiene la facultad de tumbar el gabinete a través de mociones de censura y de nombrar al primer ministro.

Muestra de que los comicios eran cruciales, la cifra oficial de participación del 67 por ciento fue la más alta desde 1981, e incluso el expresidente socialista François Hollande volvió a la política y logró un escaño.