lunes, 4 de julio de 2022

Endurance, el barco que baña de gloria a la ciencia argentina

Los restos del mítico buque naufragado se encontraban a una profundidad de 3.008 metros en el mar de Weddell (en el océano antártico).

Los restos del mítico buque naufragado se encontraban a una profundidad de 3.008 metros en el mar de Weddell (en el océano antártico).

El hallazgo realizado por la ciencia argentina de los restos del Endurance, el barco del legendario explorador polar angloirlandés Ernest Shackleton que se hundió en 1915, supone un hito “histórico” en un continente como la Antártida, una de las regiones más inhóspitas del mundo y que apenas cuenta con 2 siglos de historia.

Juan Manuel Lirio, geólogo del Instituto Antártico Argentino, valoró el “buen estado” en que fue encontrado el buque. Sucedió probablemente por la ausencia de “teredos”, un tipo de gusano marino que se alimenta de la madera de los barcos y que, en principio, no estaría presente en esa zona del mar antártico.

“Lo encontraron bastante completo, es un monumento histórico. Los británicos estuvieron bastante interesados en encontrarlo, porque de alguna manera es un barco emblemático”, aseveró Lirio en una conversación telefónica.

La expedición argentina

El descubrimiento fue confirmado este miércoles por la Endurance22, una expedición de investigación que partió el pasado febrero desde Sudáfrica para encontrar el mítico barco naufragado.

Los restos del Endurance se encontraban a una profundidad de 3.008 metros en el mar de Weddell (en el océano antártico). Esta es un área “bastante restringida” por las extremas condiciones meteorológicas, según Lirio.

“El mar de Weddell tiene muchos témpanos de hielo y es una zona muy difícil de navegar. El problema principal de hallar el Endurance fueron las condiciones marítimas de Weddell, por el frío y la cantidad de hielo”, señaló el geólogo argentino.

En cualquier caso, el pecio está protegido como Lugar Histórico y Monumento bajo el Tratado Antártico. Por esto, los investigadores se aseguraron de que mientras el naufragio era sondeado y filmado no fuera “tocado o perturbado de ninguna manera”.

“Por el Tratado Antártico no puedes tocarlo ni sacar ningún artefacto, queda tal cual como está. Es un museo sumergido del que no se puede sacar nada, no puedes llevarlo a ninguna parte y exponerlo”, recordó Lirio.

Isla Elefante

La expedición en la que naufragó el Endurance había partido en 1914. Su misión era intentar llegar desde el mar de Weddell hasta el mar de Ross (ambos en el océano Antártico), pasando por el Polo Sur.

Tras el naufragio del Endurance, que se había quedado atrapado y dañado por el hielo con sus 28 tripulantes a solo 160 kilómetros de la Antártida, Shackleton (1874-1922) dirigió a sus hombres por el hielo en botes salvavidas hasta la Isla Elefante, donde la gran mayoría sobrevivió meses alimentándose de focas y pingüinos.

Shackleton sabía que nadie iría a buscarlos, por lo que decidió dejar a 22 de sus hombres esperando en la Isla Elefante y partir con el resto de sus marineros en un bote salvavidas rumbo a las islas Georgias del Sur en una épica gesta en busca de ayuda.

17 días y 1.300 kilómetros después llegaron a un centro ballenero. Cuatro meses más tarde regresaron a la isla para rescatar con vida a los 22 compañeros que se habían quedado atrás.

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