viernes, 23 febrero 2024
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El 4 de abril será primera comparecencia de Trump ante Tribunal Penal de Manhattan

El expresidente está imputado por presuntamente intentar comprar el silencio de la actriz porno Stormy Daniels para evitar que esta hiciera pública una supuesta relación sexual entre ambos.

El expresidente de Estados Unidos Donald Trump se presentará el próximo 4 de abril ante el Tribunal Penal de Manhattan para escuchar en persona el pliego de cargos, todavía bajo secreto de sumario, por el que fue imputado este jueves.

La investigación gira en torno al pago de sobornos a la actriz porno Stephanie Clifford (más conocida como Stormy Daniels). La operación, al parecer, se enterró en las cuentas de la Trump Organization durante la campaña electoral de 2016.

La comparecencia de Trump la confirmó su abogada Susan R. Necheles. Se trata oficialmente de un proceso de “rendición voluntaria” dentro de una fase de procedimientos que el equipo legal del expresidente pretende atravesar como trámite inicial, con los menores sobresaltos posibles. En especial, después de la conmoción desatada por la primera imputación penal a la que se enfrenta un presidente de EE UU, en activo o retirado, en la historia del país.

“Como O.J. Simpson pero con esteroides”

La tranquilidad con la que el equipo legal de Trump abordará la sesión del martes contrastará radicalmente con el ambiente que el de campaña del exmandatario y, de nuevo, candidato a la Casa Blanca en 2024, anticipa fuera de la sala del Tribunal Penal de Manhattan.

“Va a ser como O.J. Simpson pero con esteroides”. Así lo indicó un asesor del magnate al portal de noticias Politico en referencia al extraordinario circo mediático que rodeó a la antigua estrella del fútbol americano en su juicio durante la década de los años 90 por el asesinato de su exesposa Nicole Brown.

El equipo legal de Trump aseguró que no tiene ni la más mínima intención de “iniciar un duelo” con la Fiscalía, en palabras de uno de los abogados del magnate Joe Tacopina en declaraciones al New York Daily News. El gobernador del estado de Florida, el ultraconservador Ron DeSantis, ya declaró que en modo alguno contribuirá a la “extradición” de Trump si se negara a abandonar su residencia.

De Florida a Nueva York

Trump tiene previsto presentarse ante el tribunal en torno a las 14:15 horas del martes tras un viaje que le llevará desde su mansión de Mar-a-lago (Florida) hasta la corte del distrito del Bajo Manhattan (en el sur de la isla, cerca de Wall Street). Será un trayecto en su avión privado desde el Aeropuerto Internacional de Palm Beach hasta el aeropuerto neoyorquino de LaGuardia.

Los pormenores de la llegada de Trump a la corte todavía están siendo negociados entre sus abogados y la Fiscalía del Distrito de Manhattan que dirige Alvin Bragg. Ahora mismo se desconoce si el expresidente accederá al lugar por una entrada privada o, por el contrario, si recorrerá Centre Street ante las cámaras y sus simpatizantes.

Sea como fuere, Trump deberá someterse en algún momento del día, bien en el mismo tribunal o en una dependencia policial cercana, al procedimiento habitual que tienen que atravesar los imputados. A saber: toma de huellas dactilares, foto policial y lectura de sus derechos. Además le recordarán al exmandatario su derecho a recibir la asistencia de un abogado y a negarse a hablar con la Policía. 

Servicio Secreto

Una vez completado el procedimiento, Trump aguardará -quizás en una celda o, dada la relevancia de su figura, en la misma oficina del fiscal- el momento de su comparecencia ante la corte. Con toda probabilidad se declarará “no culpable” de los cargos, públicos a partir de ese momento, que se le imputarán.

Desde ahí el juez, probablemente el magistrado Juan Merchan, quien ya instruyera el caso por fraude fiscal contra 2 empresas de Trump, determinará si es necesario imponer una fianza o restricción alguna al expresidente. Luego, declarará una fecha para los preliminares inmediatos al juicio.

El exmandatario estará acompañado en todo momento por su equipo de protección del Servicio Secreto estadounidense, del que disfrutan todos los presidentes retirados. Lo lidera el agente especial Sean Curran.