domingo, 25 febrero 2024
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Condenan al expresidente francés Sarkozy a un año de cárcel por financiación ilegal

Este nuevo revés judicial se produce después de que en marzo fuera condenado a 3 años de cárcel, 2 de ellos exentos de cumplimiento y otro en arresto domiciliario. Esa sentencia fue por corrupción y tráfico de influencias.

El expresidente francés Nicolas Sarkozy fue condenado este jueves a un año de prisión, que podrá cumplir en arresto domiciliario, por la financiación ilegal de su campaña presidencial de 2012. La decisión supone su segunda sentencia de cárcel en menos de un año.

El Tribunal consideró que el jefe del Estado de Francia entre 2007 y 2012 se benefició de un sistema de doble contabilidad puesto en marcha para poder superar los límites de gasto impuestos por la ley.

Por esa razón, le impuso una pena superior a la que había solicitado la Fiscalía, que pidió un año de cárcel con 6 meses exentos de cumplimiento.

Este nuevo revés judicial se produce después de que en marzo pasado fuera condenado en primera instancia a 3 años de cárcel, 2 de ellos exentos de cumplimiento y el otro en arresto domiciliario. Esa sentencia, pendiente de apelación, fue por corrupción y tráfico de influencias.

Un día después de haber participado en Madrid en la Convención del Partido Popular español, el exmandatario no acudió a la lectura del veredicto. Sin embargo, sí asistió la mayor parte de los otros acusados, todos -como Sarkozy- condenados por estafa, desvío de fondos y financiación ilegal de la campaña electoral.

El tribunal consideró que las cuentas de campaña del candidato a la reelección superaron en más de 20 millones de euros el límite de 22 millones de euros fijado por la ley. Eso fue posible por la creación de un sistema de falsas facturas a través de la empresa Bygmalion, que da nombre al caso.

Fue advertido

La sentencia desmonta los argumentos de la defensa de Sarkozy durante el proceso celebrado entre el 20 de mayo y el 22 de junio, al que solo acudió en una ocasión. Consistían en apuntar que ignoraba el detalle de los gastos de su propia campaña electoral.

Los jueces señalaron que el candidato debía conocer la naturaleza de dichos gastos. Además, no podía desconocer que estaba superando los límites a la vista de su experiencia electoral. Había sido candidato en 2007.

Expertos contables le advirtieron en 2 ocasiones la superación de ese techo. Pese a ello, mantuvo el elevado tren de gastos de su campaña, a razón de un mitin diario con grandes medios.

Los jueces condenaron al conjunto de los 14 acusados en el caso. Todos eran miembros de la campaña de Sarkozy o de la empresa Bygmalion.

Se trata de un nuevo mazazo electoral para el expresidente, tras el de marzo pasado. Entonces lo reconocieron culpable de corrupción y tráfico de influencias. En particular, por intentar obtener informaciones confidenciales de un juez al que se comprometió a ayudar a obtener un alto cargo.

Además, desde 2018 está inculpado por la financiación ilícita, con dinero del régimen libio de Muamar al Gadafi, de su campaña presidencial de 2007, la que le llevó al Elíseo.