Especialistas discutieron en foro virtual del diario TalCual las condiciones actuales del sector educativo, formas de trabajo y posibles soluciones para retomar clases a semipresenciales que permitan incluir a más estudiantes y elevar la calidad educativa.

Volver a las aulas no será tan fácil. Un cúmulo de factores amenazan la educación en Venezuela, y no precisamente por la pandemia. La COVID-19 en el contexto nacional es solo un agravamente más al panorama del sistema educativo en el país, concluyeron expertos en el foro virtual Reinicio de clases en pandemia: utopías y verdades, organizado por el diario TalCual este martes 26 de agosto.

En el foro participó el representante del Centro de Investigaciones Culturales y Educativas, Mariano Herrera; la representante de la Coalición Sindical Nacional de Educación y Federación Venezolana de Maestros, Gricelda Sánchez; el presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Educativas Privadas (Andiep), Fausto Romero, y la coordinadora nacional de Fe y Alegría, Luisa Pernalete.

Una de las conclusiones de la disertación fue que las fallas en el ámbito educativo no empezó con la pandemia, resaltó Pernaleta. Fe y Alegría, al igual que otras instituciones educativas, sigue sufriendo la migración de profesores, los problemas de transporte, la escasez de gasolina y de efectivo para trasladarse, indicó.

10 días después del cierre de los colegios, en Fe y Alegría dictaron clases vía radial en preescolar y primaria logrando solo un 46% de cobertura. Para mejorar esto trabajaron con papelógrafos y hojas con asignaciones entregadas en casa, hasta alcanzar un 81% de cobertura en el mes de junio, indicó la docente.

A Pernalete le gustaría retomar las clases con un modelo híbrido, tomando las medidas preventivas adecuadas, donde el estudiante pueda tener clases presenciales y se haga un monitoreo descentralizado del avance de la pandemia. “No es lo mismo municipio y ciudades que tienen altos índices de contagio a municipios y ciudades que tienen más o menos controlada la situación”, expresó.

“Por encima de otros gastos y de otras inversiones hay que destinar recursos a la educación, porque sin educación no hay presente ni futuro”, dijo. Para Pernalete hay problemas como los del agua y electricidad que no se pueden solucionar tan fácil, pero de igual forma deben ser atendidos.

Desde Fe y Alegría lograron hacer un monitoreo de cómo estaba siendo el proceso educativo. Dotaron con teléfonos inteligentes a los educadores e impartieron cursos y herramientas formativas para trabajar en línea.

Aunque hubo colegios como en la Alta Guajira donde no se pudo impartir clases, Pernalete insistió que se puede avanzar en el proceso educativo. Para esto se debe mejorar la condición de los profesores, debe haber monitoreos de cuáles son las carencias que se tienen en cada centro educativo y no ocultar los problemas y así conseguirle solución al panorama adverso.

Garantizar salarios dignos

La representante de la Coalición Sindical Nacional de Educación y Federación Venezolana de Maestros, Gricelda Sánchez, manifestó que fue irresponsable por parte del Ejecutivo nacional hablar de regreso a clases semi presencial cuando cada vez aumentan más los contagios de COVID-19.

“Es imposible que se pueda decir que vamos a llamar a un regreso a clase si no se considera el hecho de que un docente tiene derecho a la vida”, agregó. Calculó que cerca del 80% de las estructuras públicas están en el piso.

   
En Bolívar, Fe y Alegría logró en 78% la cobertura educativa de forma permanente | Fotos William Urdaneta | Archivo

Desde la coalición están discutiendo no volver a clases hasta que haya mejoras económicas en el sector educativo, dado que en las escuelas no hay servicio de agua, electricidad y los maestros no tienen ni siquiera para pagar el transporte público.

Según las rutas, los profesores deben tomar entre dos y cuatro transportes públicos para llegar a los colegios. “¿Cómo va hacer para cancelar 1.800.000 bolívares mensuales en pasaje, cuando lo que gana es 1.200.000 bolívares?”, preguntó.

En el país hay educadores dedicados a oficios como peluquería, repostería o lavado de carros, con la pandemia se alejaron más aún de la educación dado que son más las necesidades de generar ingresos económicos. “Es imposible que un docente venezolano pueda vivir con cuatro dólares”, afirmó.

Para volver a clases es fundamental que se dote de material de bioseguridad a los docentes, se mejore la infraestructura y que se les resuelvan los problemas contractuales, consideró Sánchez.

Reclamó que hay alumnos que no tienen Programa de Alimentación Escolar (PAE) y deben ir desde a los nueve años a supermercados y mercados vendiendo cualquier cosa para percibir dinero. “Los docentes no podemos permitir que se siga derrumbando el país”, cerró.

En el sector privado

El presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Educativas Privadas (Andiep), Fausto Romero, expresó que distintos colegios tomaron acciones desde antes de la pandemia debido a los problemas que ha habido de electricidad en el país, desde el apagón nacional en marzo de 2019.

En el país hay graves problemas de internet, energía eléctrica y agua por tubería, además de las graves carencias que tienen los educadores. De acuerdo a Romero no debe haber una paralización, pero debe invertirse en mejorar el ancho de banda y la infraestructura de los centros educativos.

Para el presidente de Andiep el sector educativo debe hacer esfuerzos en tener clases semi presidenciales con un protocolo descentralizado y cuando haya una caída de la curva de contagio: “Hay muchas cuestiones que se deben estudiar”, dijo.

Una de las cosas que considera prudentes es dejar a profesores mayores de 60 años y a docentes con enfermedades base trabajado desde casa.

Para Romero hay que usar los espacios abiertos para dar clases, estudiar los metros cuadrados y no obligar la asistencia sino dependiendo de la necesidad de cada estudiante en cada materia.

Son necesarias las escuelas

Uno de los graves estragos que está dejando la pandemia es el aumento de la desigualdad educativa. Mariano Herrera, representante del Centro de Investigaciones Culturales y Educativas, expresó que el gobierno desvalorizó el valor del maestro y desvirtuar el papel educativo de la escuela.

Para Herrera está en juego que se cierren las posibilidades de aprender para los alumnos que no tienen acceso a la escuela ni a otras herramientas de aprendizaje. “Esos déficits de aprendizaje van a generar unas consecuencias que son muy lentas en verse”, dijo.

Herrera recalcó que hay que ver las condiciones de infraestructura que deben mejorarse, estudiar el ritmo de presencialidad que debe haber de acuerdo a cada colegio y municipio y garantizar elementos tan simples como agua y jabón. “No se puede cerrar, es la oportunidad de aprender que implica que las escuelas estén abiertas”, sentenció.