Los alimentos escolares no han llegado con la regularidad necesaria a los planteles educativos de Ciudad Guayana. El inventario se ha acabado en cuatro escuelas, incluso antes de la Semana Santa, dejando incompleta su dieta diaria a miles de estudiantes en el municipio Caroní.

@g8che
Cuatro escuelas se quedaron sin Programa de Alimentación Escolar (PAE) en Ciudad Guayana antes o durante Semana Santa por fallas en los proveedores del servicio, robos e insuficiencia de recursos. La paralización del beneficio afecta a, al menos, 2 mil estudiantes en la entidad que dependen de este comedor para garantizar una de las comidas del día.

Durante la pandemia por la COVID-19, el régimen de Nicolás Maduro ha prometido reforzar los programas destinados a la niñez, y el ministro para el Poder Popular para la Educación, Aristóbulo Istúriz, prometió el 13 de abril el funcionamiento ininterrumpido del PAE. “Por la vía de la escuela hay 5 millones 800 mil niños y niñas que comen gracias al programa”, dijo.

Pero la realidad de las escuelas monitoreadas por Correo del Caroní pintan otro panorama. Los alumnos de la Unidad Educativa Teresa de la Parra, en San Félix, tienen tres semanas desasistidos sin ninguna respuesta oficial. La directora del plantel Elizabeth González considera que la mayoría de los 405 niños matriculados son de familia de bajos recursos, por lo que esta comida es indispensable para la alimentación del día.

La necesidad de alimentos es notable incluso antes de la cuarentena por la COVID-19. “Cuando había alimentos del PAE la afluencia era más grande que cuando había una actividad sin comida”, afirmó González, quien en múltiples ocasiones escuchó cómo niños justificaban su ausencia a clases por la falta de comida en su hogar.

Aunque los veamos aparentemente de peso normal, la alimentación no es de calidad ni en su hogar, ni en la escuela”. Elsy Cabrera

   

La directora denunció en reiteradas veces la falta de proteínas, frutas y hortalizas entre los insumos distribuidos. En ocasiones representantes y personal educativo han tenido que responder por los gastos de gas y verduras.

En el Colegio Mario Iragorry, en San Félix, el PAE se paralizó durante Semana Santa, también por la escasez de alimentos. José Bolívar, subdirector de la institución, comentó que cuentan con 537 alumnos inscritos y de los cuales muchos dependen de estos alimentos para completar su dieta diaria.

“Aunque sea arroz con caraotas que se le da, es beneficio no solamente para el estudiante, sino para la familia, porque es una comida menos en la que tienen que gastar”, dijo el subdirector Bolívar. A la escuela llegan proteínas como el cochino a través del PAE, pero este no es suficiente para la demanda por lo que se agota antes que los carbohidratos como pasta y arroz.

Además, el colegio no tiene bombona propia, por lo que tienen que usar la de algún empleado o representante. Bolívar indicó que muchas veces ante la falta de gas han tenido que optar por cocinar los alimentos a leña lo que ha sido perjudicial también para las cocineras por el humo.

Elsy Cabrera, directora del Colegio Rafael Urdaneta de Unare, manifestó que desde antes de Semana Santa paralizaron el servicio de alimentos al no tener inventario, y 185 estudiantes se han quedado sin ese plato de comida.

“Todos son necesitados”, manifestó Cabrera con respecto a la dependencia de estos alimentos. Considera que actualmente hay niños de su institución que necesitan una mayor y mejor alimentación. “Aunque los veamos aparentemente de peso normal, la alimentación no es de calidad ni en su hogar, ni en la escuela”, dijo.

Los robos también afectan

La Unidad Educativa Fe y Alegría Caroní, ubicada en la UD-146 de San Félix, ha sido robada constantemente desde hace tres años. Desde computadoras, hasta bombonas son parte de los activos con los que ha cargado la delincuencia afectando la formación y el funcionamiento de la escuela.

   
Cáritas Venezuela en su boletín de diciembre de 2019 registró que el 66% de los niños evaluados tenían algún grado de déficit nutricional; 12.1% de estos niños tenían desnutrición aguda moderada y severa | Foto William Urdaneta | Archivo

La directora Karlenys Salazar contó que en diciembre de 2019 se robaron un frízer en el que almacenaban alimentos. El más reciente ocurrió el sábado de Semana Santa: 4 bombonas de gas prestadas por los representantes fueron robadas y eran las únicas que tenían para cocinar los alimentos.

Hasta ahora, representantes y autoridades del colegio se mantienen trabajando tratando de blindar todas las instalaciones y evitar que continúen los robos. Por las condiciones del colegio duda que de llegar los suministros de comida puedan ser distribuidas ante las pocas garantías de seguridad que tienen para su resguardo. “No tenemos las condiciones para seguir cocinando”, señaló Salazar.

La directora solicitó a las autoridades educativas a nivel estadal garantías de seguridad durante la cuarentena pero no tuvo respuesta. La consecuencia es la paralización del programa para 1.105 estudiantes. “Muchos dependen de ese platico de comida”, advirtió, por lo que espera prontas respuestas para continuar entregando los alimentos.

Las cifras del PAE y el hambre

Nicolás Maduro aprobó el martes 7 de abril 22.457.000 euros para fortalecer el Programa de Alimentación Escolar pero este financiamiento no llega a todos los centros educativos ni mucho menos a todos los estudiantes.

Colegios como el Madre María de San José y Alejandro Otero de Los Alacranes, en San Félix, reportaron contar con insumos para dos semanas más, pero en otros planteles continúan las fallas en el suministro que podrían dejar al menos 2 mil estudiantes sin un plato de comida.

Cáritas Venezuela en su boletín de diciembre de 2019 señaló que de los ocho estados examinados (incluido Bolívar), el 66% de los niños menores de 5 años evaluados tenían algún grado de déficit nutricional o estaban en riesgo de tenerlo.

El estudio concluyó que 12.1% niños tenían desnutrición aguda moderada y severa, 23.2% de los niños estaban en riesgo nutricional, 33.9% de los niños se mantenían en una situación de alarma nutricional y 30.8% no tenían déficit nutricional.

De acuerdo con estimaciones de las Naciones Unidas para junio de 2019, uno de cada tres niños necesitaba ayuda humanitaria. 3,2 millones de niños requerían urgentemente comida, medicinas y educación, mientras 750.000 niños y adolescentes se habían quedado sin escolarizar entre 2013 y 2017.

La crisis humanitaria compleja y la paralización de muchas fuentes de trabajo dada la cuarentena por la COVID-19 mantienen cada vez con más dependencia a los niños del Programa de Alimentación Escolar por la falta de comida en sus hogares y la ausencia de ahorros para acceder a alimentos básicos.

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