Dos años sin mesas y sillas tiene el liceo José Sánchez Afanador, fundado en la década de los 80. La falta de mesas, sillas, agua y baños ha fomentado el ausentismo escolar en la institución que tiene matrícula para 800 estudiantes.

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No hay mesas, sillas, agua, luz, puertas, ni tampoco baños. Esa es la cara del único liceo del municipio Pedro Padre Chien, el liceo José Sánchez Afanador, fundado hace 47 años y con disponibilidad para una matrícula de hasta mil estudiantes.

Y aunque las condiciones de la institución datan desde hace dos años, para la comunidad de padres y representantes el hastío llegó este miércoles cuando se debatió qué hacer ante el progresivo deterioro de las instalaciones y la intención de la zona educativa de imponer una junta directiva del liceo que responda a intereses partidistas y no a resolver los problemas de la comunidad estudiantil.

“Hemos tenido la visita muchas veces de la ciudadana alcaldesa, que se ha presentado con su cara de tabla, metiendo mentiras hasta más no poder. El señor Mauro Suárez se presentó y cayó a mentiras también. Estamos cansados”, denunció Silvia Márquez, miembro del consejo educativo tras una asamblea en la que, con mano alzada, padres y representantes decidieron decretar un cierre técnico.

La medida es -casi- la oficialización de un cierre no declarado. Casi 60% de los estudiantes faltan a las aulas, calculan profesores. La subdirectora del licio, Carla Yépez, indicó que una de las razones por las cuales se ha profundizado el ausentismo escolar es la falta de condiciones dignas para recibir clases. La mayoría de los jóvenes, indicó, se han sumado a las estadísticas de migración interna hacia los municipios mineros del sur como El Callao y Sifontes, donde el régimen de Nicolás Maduro promociona el proyecto extractivista Arco Minero del Orinoco.

Por eso consideran que una de las maneras de hacerle frente a esa migración, es generar el ambiente adecuado que brinde oportunidades a los jóvenes de El Palmar, que históricamente ha sido la capital de un municipio con vocación agrícola y ganadera.

       
Lo último que se llevaron del liceo -en los últimos robos- fueron las pocetas y los lavamanos | Fotos Clavel Rangel

El deterioro del José Sánchez Afanador comenzó hace siete años, cuando incrementó la delincuencia en El Palmar. El desvalijo inició por el robo de mesas y sillas, y siguió por las pizarras acrílicas, el techo de los salones, el tendido eléctrico, las puertas, hasta alcanzar los lavamanos y pocetas. Solo en 2019 fueron víctimas de cinco robos que terminaron por dejar sin nada a la institución.

“Esto de noche es una boca de lobo. Tenemos vigilantes pero ¿quién se va a quedar aquí a resguardar con esa oscuridad?”, inquirió otra profesora, que decidió resguardar su identidad.

Márquez comentó que hace 15 años el liceo graduó a bachilleres que hoy día son profesionales reconocidos de la medicina, el derecho y la ingeniería, pero ahora sus hijos están condenados a la deserción escolar y la migración forzada.

Vienen en camino

A la asamblea de padres y representantes en el patio central del liceo asistió la supervisora educativa del municipio Pedro Padre Chien, Yetsica Benavides, quien informó que hay mil estructuras y sillas disponibles para armar. “Estamos esperando que haya el transporte para trasladarlas y trabajarlas con los alumnos”, comentó.

Benavides indicó que, junto al director de la zona educativa, Mauro Suárez, están coordinando para completar la madera que es necesaria para reconstruir las mesas y sillas. “Es evidente que hay un problema, no quiero tapar lo evidente, pero estamos trabajando para solucionar. Por eso estamos aquí, para buscar soluciones”.

La supervisora considera que el principal problema de la institución es la falta de sentido de pertenencia de la comunidad y por eso, insiste, los padres deben apoyar en la recuperación económica del liceo.

  Silvia Márquez, representante del liceo, exigió que no haya más mentiras y dilaciones en la resolución de las fallas de infraestructura del José Sánchez Afanador  

Cierre técnico

Aunque la supervisora intentó llegar un acuerdo, no hubo manera de que fuera escuchada. La asamblea terminó en una marcha que transcurrió desde el liceo hasta la sede de la alcaldía en el centro de El Palmar.

El pastor y extrabajador de Sidor, Pedro García, acompañó la manifestación: “Nosotros estamos aquí porque nos interesa que nuestros jóvenes tengan una oportunidad”, dijo.

Otros representantes, como Emir Rivas, indicaron que seguirán presionando hasta tanto el liceo vuelva a ser la referencia que históricamente ha sido en el municipio Pedro Padre Chien.