miércoles, 21 febrero 2024
Search
Close this search box.
Search
Close this search box.

Tras meses de protesta trabajadores de Ferroven no han obtenido respuesta de CVG 

Este martes los obreros se presentaron ante la casa matriz y, tras el ofrecimiento de una reunión y tres horas de espera, no fueron recibidos por la directiva del holding.

Tras una semana de haber consignado una petición escrita ante la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) en la que solicitan la mediación de la casa matriz entre Ferroatlántica de Venezuela y Corpoelec; trabajadores de Ferroven nuevamente se presentaron en la sede de la CVG en Alta Vista para buscar respuestas a su petición, no obstante, tras tres horas de espera no fueron recibidos por las autoridades del ente.

El pasado lunes 6 de junio, los obreros y dirigentes de la Unión Sindical de Trabajadores de Ferroven (UnisitraFerroven) consignaron un documento en las instalaciones de la CVG, solicitando la mediación de la estatal para llegar a un acuerdo con la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) y que se le asigne a la empresa la cuota de energía eléctrica necesaria para reactivar al menos uno de los cuatro hornos que poseen en planta.

“Nos presentamos para obtener alguna respuesta de la administración de Pedro Maldonado, presidente de la CVG, porque el jueves, cuando vinimos, la respuesta fue que esperáramos. No nos podemos quedar de brazos cruzados a que llamen a los dirigentes sindicales. Tenemos que estar activos al frente de la sede principal en busca de respuesta”, arguyó el secretario de trabajo y reclamos de Ferroven, Gustavo Barrios.

Según las declaraciones de Barrios, la compañía se mantiene paralizada desde 2017 debido a que el Estado no les provee la electricidad necesaria para funcionar; asimismo le fue negada la permisología para la explotación de cuarzo, aleante y materia prima de las ferroaleaciones.

La figura de esta empresa productora de ferrosilicio existe desde 1973, no obstante, antes era llamada CVG Venezolana de Ferrosilicio (Fesilven) y era de propiedad estatal. Para 1998, Fesilven fue privatizada y adquirida por una trasnacional de origen español, quien adquirió el 80% de las acciones.

Un 15% fue adjudicado a trabajadores que fungen como accionistas minoritarios y 5% continúa en manos de la CVG. Empleados explicaron que claman por apoyo del holding bajo el respaldo de ese 5% que sigue perteneciendo al Estado venezolano.

Trabajar a medias antes que paralización

Pese a que las empresas filiales del holding tienen el mismo problema energético, los presentes aseguraron que preferirían trabajar a media máquina en lugar de mantenerse paralizados.

“El gobierno ha entregado una cuota de energía a otras empresas para que arranquen, yo creo que nosotros también nos merecemos un suministro energético para trabajar a media máquina. Tampoco estamos exigiendo la cuota para arrancar los cuatro hornos, solicitamos solo activar dos para proveer al Estado de la materia prima que necesita”, enfatizó uno de los protestantes.

Hornos desmantelados 

Bajo la consigna “queremos producir”, los obreros manifiestan que reclaman su derecho al trabajo. Asimismo aducen que la falta de uso y la delincuencia está haciendo estragos con los activos de la empresa, entre ellos tres hornos de ferrosilicio y uno de ferrosilicomanganeso.

La principal propuesta de los trabajadores para la recuperación de la empresa es una alianza estratégica entre las siderúrgicas de CVG y Ferroven con el fin de que el Estado pueda abastecerse de ferroaleaciones (materia prima para producir acero) a cambio de la reactivación de la planta.

Los trabajadores explicaron que las ferroaleaciones utilizadas por la Siderúrgica del Orinoco y el Complejo Siderúrgico de Guayana son importadas, lo que se traduce en altos costos de exportación y distribución. De activarse Ferroven, el Estado podría obtener estos materiales sin necesidad de importar. “Ferroven está a 10 minutos de Sidor, es traer una gandola en lugar de un embarque. El gobierno reduciría los costos enormemente”, manifestó uno de los presentes.

“Necesitamos arrancar por lo menos dos hornos que son los que están operativos. La delincuencia ha desarmado los otros dos que están en reparación, ya que los desmantelaron los garimpeiros (grupo de mineros furtivos de oro), quienes han robado distintos implementos de los hornos: piezas, cables, placas de cobre. Nos han ido desmantelando, ya que no hay seguridad en la sede de la empresa”, explicó Oscar Benítez, trabajador de Ferroven.