jueves, 26 de mayo de 2022

Hongo escoba de bruja redujo productividad del cacao a 30% en el estado Sucre  

El impacto es de proporciones considerables, sobre todo si se toma en cuenta que, por incidencia de la enfermedad, sumado a otros factores como falta de inversión y mantenimiento, el arrime se ha reducido a 6 mil toneladas.

El impacto es de proporciones considerables, sobre todo si se toma en cuenta que, por incidencia de la enfermedad, sumado a otros factores como falta de inversión y mantenimiento, el arrime se ha reducido a 6 mil toneladas.

La escoba de bruja (Moniliophthora perniciosa) es un hongo que afecta a las plantaciones de cacao y su incidencia en el estado Sucre afectó más del 70% de la zafra más reciente, que culminó en el mes de marzo.

El impacto es de proporciones considerables, sobre todo si se toma en cuenta que Sucre, en su mejor momento, representó 50% de la producción nacional de cacao con un aporte de 9 mil toneladas al año. Por incidencia de la enfermedad, sumado a otros factores como falta de inversión y mantenimiento, el arrime se ha reducido a 6 mil toneladas.

Hernández sostiene que la escoba de bruja no se erradica, sino que requiere mecanismos de control, como la limpieza a todos los cacaotales debido a que el árbol hace su propio ecosistema: de la planta emergen 10 mil flores y 0,1% logra ser fruto, pero al no ser polinizadas las demás mueren y sirven de abono; igual que el fruto que no llega a generarse completamente y los desechos como la maraca -cuando se extrae la semilla-, sirven de alimento al suelo.

Explicó que el control de la escoba de bruja se logra con la reproducción sexual de las plantas que no han sido atacadas por el hongo. Para ello, el productor debe sacar la semilla y germinarla para formar un clon.

Luego esa plantilla debe ser injertada con la planta madre o elite y al injertar la yema vegetativa queda el clon con las mismas características de esa planta productiva y resistente a las enfermedades, además que también se aligeraría el tiempo de producción y en vez de tres años, pasarían de 26 o 28 meses, al tiempo que se mantiene la trazabilidad genética de la variedad del cacao.

El dirigente gremial aseguró que los productores sucrenses no reciben asistencia técnica para propagar la producción de plantillas nuevas, porque los dos bancos de germoplasma ubicados en Irapa (municipio Mariño) y Río Caribe (Arismendi) no están operativos.

Las consecuencias de no tener bancos de germoplasma se reflejan en que los productores no pueden reproducir variedades autóctonas de cacao como: Río Caribe superior y Ocumare.

El gremio asegura que la enfermedad no es nueva y data de 1785, cuando fue identificado como un hongo proveniente de Camerún; los científicos luego empezaron a analizar la enfermedad a través de la inoculación del hongo en el fruto. En 1905 se determinó que era una enfermedad típica de la región de la Guayana holandesa (ahora Surinam) y se desplazó con facilidad por la Amazonía, Surinam, Guayana y el Esequibo.

Cuadrillas de limpieza

Las acciones oficiales, hasta el momento, a través del Fondo para el Desarrollo Agropecuario del estado Sucre (Fondades), han contemplado la implementación de cuadrillas de trabajadores para limpiar los cacaotales, retirar o descartar material contaminante, bien sea enterrándolo, quemándolo o utilizando cal.

Las medidas necesarias para controlar la acción del hongo incluyen desmalezar, para permitir que el oxígeno entre libremente a la planta y la poda aérea, para evitar que las esporas de frutos contaminados sean transportados por el viento.

Las expectativas para el sector cacaotero de Sucre se mantienen puestas en el mes de junio, cuando llega la cosecha Sanjuanera (llamada así en honor a San Juan) por la entrada de lluvias, y además representa 10% de la producción del año.

Sucre cuenta con 7.500 productores de cacao en 10 de los 15 municipios de la entidad y están sumados al control fitosanitario.

Libre importación

98,5% del cacao en Venezuela es considerado fino de aroma y su calidad es “una bendición de la naturaleza”, al igual que en otros rubros como caña y café.

A pesar de esto, el sector cacaotero también ha sido afectado por otro aspecto negativo: la libre importación de pseudochocolates de otros países como Turquía e India, que no cumplen con perfil técnico nacional el cual exige mínimo 18% de manteca de cacao.

El sector tampoco ha superado los problemas de exportación.

Los productores no pueden competir en precio con países como Ecuador, por ejemplo, que produce 2.700 kilos de cacao por hectárea, mientras que Venezuela no llega a 300 kilos por hectárea.

Hernández citó el caso de Ecuador para señalar que en 2005 lograron un híbrido llamado CC51 para contrarrestar una epidemia, y aunque esto trajo como resultado una variedad altamente productiva, su condición organoléptica no se compara con el aroma y sabor del cacao venezolano, considerado el mejor del mundo.

Sin embargo, la exportación venezolana es baja porque el cacao que se exporta es para grandes chocolatiers y los requerimientos para alta gama son pocos.

El dirigente gremial reconoció que para sacar de la pobreza a los productores se requieren nuevas variedades de cacao, es decir, que sean mucho más productivas y de mayor rendimiento, mientras que las plantaciones actuales podrían dejarse para uso exclusivo del chocolate de alta gama.

Por ello, considera imperioso declarar a Sucre en emergencia crítica y pedir a las autoridades la puesta en marcha inmediata del aparato productivo, debido a la falta de inversión y mantenimiento en sectores que otrora eran considerados referencia para el país. 

Pobreza e inseguridad

Los productores de cacao sucrenses luchan para mantenerse a flote frente a la pobreza y la inseguridad.

Pese a la muerte por intervención policial de Darwing José Vizcaíno Guerra, alias el Curí, el pasado mes de febrero, el tránsito por la troncal 10 entre los estados Sucre y Monagas sigue restringido para los transportistas, que deben pagar extorsión a los miembros de la organización delictiva que tomó el control de la zona.

En las parroquias San Juan de Unare y Las Galdonas del municipio Arismendi, al igual que en Güiria, municipio Valdez, persisten las rivalidades entre bandas delictivas y, sobre todo en este último caso, por la proximidad de la salida al mar Caribe y la frontera con la isla de Trinidad y Tobago se han agudizado delitos como la trata de personas.

Además de sufrir por la escoba de bruja y las extorsiones, el panorama empeora con las restricciones en el acceso al suministro de diésel porque son pocos los conductores de vehículos de carga pesada que se desplazan hasta los campos para comprar la producción.

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