martes, 23 julio 2024
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Especialistas consideran que repunte temporal de precios se debe a impuesto a transacciones en divisas

El IGTF incrementa el precio de los bienes de consumo porque su implementación es costosa para las empresas y porque las imprecisiones legales generan incertidumbre y, por lo tanto, especulación.

@mlclisanchez

En los últimos días, usuarios han reportado el aumento del precio de productos y servicios, especialmente los vinculados con alimentos.

Economistas consultados por Correo del Caroní aseguran que los incrementos vistos en marzo y principios de abril no pueden atribuirse únicamente al anuncio y entrada en vigencia del Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras (IGTF), pero que este nuevo gravamen sí influyó en los precios que ahora debe pagar el consumidor final.

“La gran mayoría de los comercios no ha podido ajustarse al IGTF porque su implementación es costosa, y por eso muchos optan por no recibir pagos en divisas (que son la mayoría de las transacciones), mientras ajustan sus máquinas fiscales. Pero esto ya generó costos que detienen la actividad económica en los comercios denominados sujetos pasivos especiales”, expuso Tamara Herrera, economista y directora de la firma Síntesis Financiera.

La especialista sostiene que, en principio, cuando se introduce este tipo de impuestos siempre se produce un alza inicial de los precios de los productos que economistas llaman shock inicial y que después -a menos que cambie la tasa del tributo-, los precios se mantienen. En el caso del IGTF, lo que hace impactar en mayor medida los precios de los productos es su carácter acumulativo.

 

En este momento hay incertidumbre, la gente no sabe qué ajustar, y como no saben, como le están cobrando a todo el mundo, los precios se ajustan y se trasladan y si no son medidos bien, hace que el ajuste final de precios que llega al consumidor sea mayor o menor eventualmente, pero es un componente de inflación por expectativa”

 

“En este caso es 3% sobre 3% sobre 3% y así en cada etapa que implique pagos en divisa del ciclo económico de cada producto. Es decir, según cuantas veces esté un proceso de pago involucrado en el ciclo económico de cada producto o actividad. Eso potencia el impacto inicial del IGTF”, explicó.

Otro efecto del IGTF es la alteración de precios por expectativa o por incertidumbre, puesto que el Seniat pretende exigir la recaudación del impuesto en medio de imprecisiones legales que provocaron, por ejemplo, la suspensión temporal de transferencias entre cuentas en divisas.

De manera que, para la economista, además de la guerra entre Rusia y Ucrania, que ha trastornado la economía mundial y las políticas de financiamiento del Banco Central de Venezuela (BCV), hay otros factores responsables del aumento de precios que los consumidores están percibiendo:

La anticipación de la entrada en vigencia del IGTF y los costos que su implementación implica para el sector empresarial, más el empuje y efecto del reciente aumento del salario mínimo que no provocará un efecto inflacionario significativo como ocurrió en años anteriores, pero que sí impactará el precio final de los productos.

“El IGTF distorsiona la fijación de los precios, aunque no sabemos si será un repunte temporal, ni podemos medirlo todavía hasta que no veamos cuál es el desempeño e implementación de esta medida que no es fácil de controlar ni de implementar por parte del sector comercial y que va a tener -y ya tiene- el rechazo de los usuarios”, manifestó por su parte Óscar Meza, economista y director del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de maestros (Cendas).

“Que sea más caro no significa que sea inflacionario” 

Ronald Balza, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), aclaró que el IGTF encarece las transacciones y por lo tanto los productos, pero que esto no debe confundirse con una medida inflacionaria.

“La gran mayoría de los comercios no ha podido ajustarse al IGTF porque su implementación es costosa”

Es decir, este impuesto limita la compra de bienes porque se encarecen en el momento en que el Estado obliga a pagar tributos por el uso de divisas.

“Que sea más caro no significa que sea inflacionario y la diferencia está en que la inflación es el aumento sostenido de los precios. En este caso, lo que el Gobierno acaba de hacer es incluir un costo adicional, eso hace las transacciones más costosas, que haya menos transacciones, y a su vez mayores riesgos para las empresas que tienen que cobrar esos impuestos porque pueden ser fiscalizadas. Eso limita las transacciones”, dijo Balza.

“No diría que el IGTF tiene efectos inflacionarios porque acabamos de salir de una hiperinflación y con ello comprobamos que el principal mecanismo para acelerar la inflación es el financiamiento monetario que le dio el Banco Central de Venezuela (BCV) a Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y que Pdvsa gastó, no sabemos cómo, a toda velocidad”, agregó.

¿Quién debe pagar el tributo del 3%? 

El IGTF debe pagarlo toda persona natural, jurídica o entidad sin personalidad jurídica, que compre un producto o servicio en un establecimiento calificado -y notificado- por la administración tributaria como sujeto pasivo especial o contribuyente especial, que son aquellos que ganan más de 600 bolívares en ventas al año. Es decir, la mayoría de los establecimientos. 

El tributo será aplicable a toda transacción en divisas o criptoactivos sin intervención bancaria.

Según el artículo Nº 5 de la Gaceta Oficial Nº 6.689 el tributo no se aplicará a:

  • Transacciones cambiarias.
  • Pagos en bolívares con tarjetas de débito o crédito nacionales e internacionales desde cuentas en divisas hechos por personas naturales o jurídicas no calificadas como sujetos pasivos especiales.
  • Pagos en divisas o criptoactivos hechos a personas naturales, jurídicas y entidades económicas sin personalidad jurídica que no están calificados como sujetos pasivos especiales.
  • Remesas enviadas desde el exterior a través de instituciones autorizadas.

El Gobierno nacional mantendrá el impuesto, aunque expertos esperan que haga modificaciones a la ley por las contradicciones legales y los desacuerdos que ocasiona entre el Seniat, Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban) y el BCV.

Aumenta la voracidad fiscal y, por lo tanto, la evasión de impuestos 

Los especialistas concuerdan en que el nuevo gravamen es confiscatorio porque no se cobra en función de la capacidad económica de cada contribuyente y, además, llegó en pleno crecimiento incipiente de una economía que estuvo en recesión durante mucho tiempo.

A una semana de su entrada en vigencia la mayoría de los comercios no han podido cobrar el impuesto

Desde que se anunció la reforma de la ley los especialistas auguran el aumento de la migración al sector informal de la economía, por incapacidad para cumplir la norma.

A más de una semana de la entrada en vigencia del IGTF, la mayoría de los establecimientos comerciales y prestadores de servicio aún no han instalado nuevas máquinas fiscales o actualizado sus softwares administrativos por los costos que eso implica y demás limitaciones como fallas en los softwares fiscales.

Es por eso que el gremio empresarial pide al Seniat tres cosas: una prórroga para aplicar el régimen de percepción del impuesto, que se revisen los vacíos legales de la reforma del IGTF y que den respuesta a las dudas que tienen las compañías.

“Las autoridades solamente están viendo los impuestos del Seniat, pero es que también hay impuestos regionales, municipales y una cantidad de contribuciones parafiscales que caen sobre todo en el flujo de caja de las empresas y va a debilitar el aparato productivo y comercial, que está retomando fuerza y que tiene que seguir creciendo para generar inversiones, puestos de trabajo y demás”, resaltó Tamara Herrera.

La economista señala que el régimen opta por implementar una presión tributaria que crece discretamente y que restará fuerza al diminuto crecimiento económico que el país experimentó en los últimos dos años gracias a la dolarización transaccional.