viernes, 23 febrero 2024
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Ecoanalítica proyecta un 2024 con dólar a 130 bolívares y 4,7% de crecimiento del PIB

Las previsiones para el último trimestre de 2023 no son las más esperanzadoras, pero sí apuntan a revertir la tendencia recesiva que ha caracterizado al resto del año, con una posible recuperación del consumo y, por lo tanto, de las ventas.

La consultora Ecoanalítica presentó sus perspectivas para la economía venezolana correspondientes al cierre de 2023 y el transcurso de 2024, dejando ver que la inflación y la devaluación del bolívar seguirán tópicos centrales de la dinámica del país en los próximos 15 meses, pero que a pesar de las barreras hay oportunidades y expectativas de crecimiento para el próximo año.

En un foro titulado Perspectivas 2024: Es necesario planificar a pesar de la incertidumbre, llevado a cabo en el Hotel JW Marriott de Caracas, economistas de la consultora resaltaron que la incertidumbre es la norma debido al contexto político que se asoma, con unas elecciones presidenciales a celebrarse en 2024 y dudas sobre la política sancionatoria de Estados Unidos en los próximos meses.

Las previsiones de la firma sostienen que, si todos esos factores externos se mantienen con la misma dinámica que en este año, el crecimiento de la economía para 2024 podría ser de 4,7%. La tasa de inflación anual apuntaría a 128% y el tipo de cambio oficial se colocaría en unos 130 bolívares.

Estos números cambiarían contundentemente en un contexto libre de sanciones, un panorama que Ecoanalítica ve con 30% de posibilidades de concretarse. Si las restricciones comerciales de Estados Unidos se retiran, Venezuela podría crecer 9,9% en 2024. Sin embargo, paradójicamente se esperaría una mayor inflación y devaluación del bolívar, con 242% de variación anual de los precios y un tipo de cambio oficial en 230 bolívares. 

Perspectivas Ecoanalítica 2024 

Asdrúbal Oliveros, socio-director de Ecoanalítica, cree que esa incertidumbre en el terreno político será un elemento clave en la planificación empresarial de cara al próximo año.

“No tenemos claridad de cómo será el impacto político en el próximo año. En otros momentos era más simple, tenías elecciones, más gasto público y un contexto de crecimiento; pero en este panorama es difícil precisar la dirección que va a tener la economía. Si se impone un escenario de confrontación, puede frenar el entorno expansivo”, argumentó.

Como es de esperarse, la industria petrolera tendría protagonismo en cualquier escenario, pero las previsiones con respecto a la producción no son las mejores, incluso si Chevron amplía sus proyectos en el país como lo tiene previsto.

Actualmente la petrolera estadounidense produce poco más de 100 mil barriles por día (b/d), pero si logra superar los 200 mil b/d en 2024, aun así el país superaría apenas los 800 mil b/d. 

Cierre inflacionario para 2023 

Las previsiones para el último trimestre de 2023 no son las más esperanzadoras, pero sí apuntan a revertir la tendencia recesiva que ha caracterizado al resto del año, con una posible recuperación del consumo y, por lo tanto, de las ventas.

De acuerdo con Luis Bárcenas, economista jefe en Ecoanalítica, esta tendencia ya está empezando a evidenciarse, según reflejan las ventas en el sector comercial en julio y agosto, meses que mostraron crecimiento al compararse con el año anterior por primera vez en 2024.

“El seguimiento que hemos venido haciendo sobre las ventas comerciales, nos dice que, después de que las ventas se contrajeran cerca de 7% entre enero y junio frente al año pasado, ya comienzan a mostrarse un poco mayores, en un entorno donde evidenciamos que la demanda no es la misma y el recorte de margen de ganancias ha sido la estrategia. Tal parece ser que el deterioro que ha enfrentado la empresa privada en los últimos meses parece estar cediendo”, recalcó.

A raíz de una caída importante de la demanda en 2023, motivada principalmente al bajo poder adquisitivo de la población, una cantidad importante de empresas de diversos sectores han optado por aplicar una política de reducción de precios, disminuyendo sustancialmente sus márgenes de ganancia en aras de mantener las ventas y seguir operativos.

En este sentido, se espera un último trimestre más positivo en este aspecto, especialmente al tener en cuenta que el cierre de 2022 fue negativo. Por lo tanto, la comparación anual será frente a una base baja y las expectativas son de crecimiento para este período.

En el mejor de los casos, este repunte final permitiría que el producto interno bruto cierre con un crecimiento de 1,7% este año. No obstante, Oliveros no es tan optimista al respecto y cree que ese porcentaje podría estar más cerca de 0.

Dejando de lado el crecimiento, lo que sí se espera es un impulso en el tipo de cambio. Las previsiones de la consultora ubican el precio del dólar oficial en 53,4 bolívares para el final del año. Esto implicaría que en los próximos tres meses la divisa aumentaría 54%.

El profesor universitario y también director de Ecoanalítica, Pedro Palma, recordó que en los últimos meses del año suele producirse un incremento del gasto público. El Gobierno debe cumplir con sus compromisos patronales a los trabajadores de la administración pública con el pago de utilidades, lo que se traduciría en una mayor cantidad de bolívares en la economía, muchos de ellos destinados a la compra de dólares.

Un crecimiento de la demanda de divisas y una oferta que no crece en la misma medida ejercerá presión sobre el tipo de cambio.

Por otra parte, se espera 266,6% de variación de la tasa de inflación anual para el cierre del año. Implicaría un retroceso frente al año anterior, pues en 2022 el BCV registró una variación anual de 234%.