sábado, 22 junio 2024
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Cañicultores tildan importación de azúcar refinada como “perjudicial”

Álvarez argumenta que Venezuela cuenta con una producción de caña de azúcar lo suficientemente robusta para satisfacer la demanda interna.

El presidente de Fesoca, José Álvarez, expresa que la única presentación del endulzante que podría importarse al país es el azúcar crudo, con el objetivo de que sea procesado en los centrales.

Los cañicultores venezolanos rechazan la importación de azúcar refinada al país por ser perjudiciales para la industria nacional, expresó José Ricardo Álvarez, presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Cañicultores de Venezuela (Fesoca).

El directivo expresó su rechazo a las importaciones de azúcar refinada, calificándolas como “innecesarias y perjudiciales para la industria nacional”, aseguró en una entrevista al circuito Unión Radio.

Producción de azúcar refinada

Álvarez argumenta que Venezuela cuenta con una producción de caña de azúcar lo suficientemente robusta para satisfacer la demanda interna, por lo que no existe ninguna justificación para recurrir a importaciones. “Estamos en contra de que se importe un solo kilo de azúcar refinada”, enfatizó.

En su lugar, el líder gremial propone que se priorice la importación de azúcar crudo, materia prima que puede ser procesada en los centrales azucareros venezolanos, preservando así los empleos que dependen de esta actividad económica.

Álvarez destaca que por cada millón de toneladas de caña de azúcar molida se generan alrededor de 5.300 empleos, tanto directos como indirectos, abarcando desde las labores de campo hasta la cosecha y el procesamiento en las fábricas.

“Estamos hablando de unos 50 mil empleos que se ven afectados por la importación de azúcar refinada”, recalcó Álvarez, haciendo hincapié en el impacto negativo que estas medidas tienen sobre el sector cañicultor y la economía nacional.

Con un consumo anual de azúcar estimado en 600 mil toneladas, Fesoca aboga por fortalecer la producción nacional para garantizar la seguridad alimentaria y el bienestar de las comunidades que dependen del sector. La importación de azúcar refinada, a juicio de Álvarez, representa un obstáculo para alcanzar estos objetivos y pone en riesgo el sustento de miles de familias venezolanas.