sábado, 24 febrero 2024
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Cámara de Comercio alerta por cierre de los pocos locales activos en San Antonio

Isabel Castillo, presidenta de la Cámara de Comercio del municipio Bolívar, aseguró que la reactivación del intercambio comercial entre el estado andino y el Norte de Santander no ha beneficiado al comercio en la frontera.

La reapertura de los puentes internacionales Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, la inauguración del Atanasio Girardot y la reactivación del intercambio comercial entre Táchira y Norte de Santander, no han beneficiado a San Antonio del Táchira y a Ureña. El comercio está paralizado en más del 90%.

La radiografía, poco alentadora, la hace la presidenta de la Cámara de Comercio del municipio Bolívar, Isabel Castillo, quien alertó sobre el cierre de los pocos locales comerciales que quedan activos en la jurisdicción.

Castillo precisó que con el anuncio de la reapertura de frontera, que tuvo como punto de inicio el 26 de septiembre de 2022, mucha gente se animó y empezó a arreglar sus estructuras; sin embargo, esas expectativas se diluyeron ante un estancamiento que se acentuó en los últimos meses.

“La idea con estas declaraciones es que se evite un colapso total de la economía en frontera, lado venezolano”, acotó la representante de los comerciantes, quien dejó claro que los dos municipios están siendo usados solamente como puntos de paso. “Un corredor, pues”.

“En San Antonio y Ureña lo que reina es la soledad y el abandono”, prosiguió, al tiempo que lamentaba la nula existencia de planes, por parte de las autoridades, para buscar salir de un atolladero económico, provocado por más de siete años de cierre. “Reconstruir, en medio de tantos vidrios, rotos, es muy difícil”, enfatizó. 

“Seguimos sin financiamiento” 

Para la presidenta de la Cámara de Comercio es imprescindible contar con financiamiento para que muchos comerciantes puedan optar por la renovación de sus inventarios y otros aspectos fundamentales al momento de querer despegar.

Con gran preocupación ve los persistentes cortes de electricidad que mantienen en zozobra a quienes aún suben sus santamarías para trabajar. “Es vital tener un servicio óptimo”, manifestó.

Otro punto esbozado por Castillo es el agua potable, líquido que está llegando por las tuberías con un color amarillento, cada 20 o 25 días. A esto, arguyó, se adhieren las tarifas exorbitantes en lo concerniente al pago de los servicios. 

Hubo más afiliados en pandemia 

Durante la pandemia, la cámara llegó a tener 134 afiliados, de los cuales el 70% pertenecía al comercio y 30% a la industria. “En la actualidad, la cifra ha disminuido a 80 afiliados”, subrayó con la preocupación de que las estimaciones sigan a la baja.

“¿Qué les ofrecemos a los vecinos, que serían nuestros principales clientes, si los productos que se venden son colombianos y se consiguen a precios más elevados?”, preguntó mientras hacía hincapié en la importancia de que todos pongan su grano de arena para evitar el colapso total.

“Ni siquiera hay facilidad para obtener el combustible. La muestra es la cantidad de tarantines que han proliferado en San Antonio del Táchira, con venta del carburante colombiano”, dijo en entrevista concedida al Diario La Nación.

Lamentó que las autoridades municipales no estén haciendo algo para buscar, aunque sea, darle un aspecto menos lóbrego al municipio con el arreglo de las vías y la iluminación. “Hay que buscar la manera para que la gente que queda en San Antonio no siga yéndose”, clamó. 

Isabel Castillo recordó que, en estos momentos, no están en las condiciones para competir con el hermano país. “No hay nada que ofertar. Estamos empeorando. Y cuando hago un sondeo, lo que veo es que se está cerrando”, advirtió, para luego instar al Seniat a orientar y asesorar al poco comerciante y no a asfixiarlo con la exigencia de la compra de la máquina fiscal, la cual sobrepasa los 1.000 dólares, un monto que no puede desembolsillar la persona.