lunes, 4 marzo 2024
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BCV diseña plan para contener el desplome del bolívar

El bajo nivel de las reservas internacionales y la falta de confianza en la moneda atentan contra la posibilidad de estabilizar el tipo de cambio.

La semana pasada el directorio del Banco Central de Venezuela (BCV) se reunió con representantes de la banca para explicar las medidas con las que intentará contener el colapso del bolívar que se tradujo en el encarecimiento del dólar, la disparada de los precios y el declive de las ventas.

El primer paso consiste en un inesperado incremento de la oferta de dólares a fin de acabar con el atraso en el desembolso de las divisas y tratar de calmar las expectativas sobre una constante depreciación de la moneda.

A partir del tercer trimestre del año pasado las sanciones a la banca rusa entorpecieron el flujo de dólares que recibe el gobierno por la venta de petróleo en Asia. Esto se tradujo en un retraso en la entrega de los dólares en el mercado oficial: las empresas pagaban por las divisas, pero las recibían tres o cuatro semanas más tarde.

Normalmente el Banco Central coloca en el mercado alrededor de 50 millones de dólares a la semana y en las últimas dos semanas desembolsó 310 millones con los que logró satisfacer la demanda, detener el encarecimiento del dólar y acabar con el atraso.

Un elemento que ha potenciado el efecto del incremento en la oferta de dólares es que hay menos demanda de divisas porque los contribuyentes están almacenando bolívares para cancelar el impuesto sobre la renta.

“La agresiva intervención cambiaria del Banco Central superó la capacidad de absorción del mercado. Los bancos tardan varios días en vender lo que antes les llevaba pocas horas”, dice la consultora Síntesis Financiera en su reporte Briefing Financiero.

El representante de una entidad financiera, quien acudió a la reunión con el directorio del Banco Central, explica que además el plan contempla mantener la oferta de dólares en un rango de 250 a 300 millones al mes y no desbocar la emisión de bolívares.

En este sentido la idea es que al menos la mitad del gasto del sector público se financie con la recaudación de impuestos, algo que se traduciría en una relativa dosificación en la cantidad de bolívares que emite el Banco Central para financiar al gobierno.

Los venezolanos perdieron la confianza en la moneda y tan pronto el gobierno inyecta bolívares para pagar salarios o deudas con sus proveedores, inmediatamente aumenta la demanda de divisas y se encarece el dólar. Como los comercios y las empresas calculan sus costos en dólares rápidamente hay un efecto en la mayoría de los precios.

La urgencia del gobierno por tratar de ganar credibilidad es clara: hace cinco meses los venezolanos compraban un dólar con ocho bolívares y hoy necesitan 24,3 bolívares; de acuerdo al Observatorio Venezolano de Finanzas, la inflación acumula un salto de 166% en los últimos cuatro meses y Ecoanalítica señala que las ventas se contrajeron 17,5% en enero de este año respecto a enero de 2022.

Eduardo Fortuny, director de la consultora Dinámica, considera que las autoridades buscan “dejar en claro cuál es el camino que tratará de seguir el gobierno: estos son los dólares que tengo, este es el financiamiento monetario que voy a utilizar. Si el signaling le funciona baja la aversión al riesgo; es una herramienta política importante”.

Pocas balas

Un elemento a tomar en cuenta es que las reservas internacionales, el tanque de divisas que el Banco Central utiliza para ofertar dólares a la economía, se ubica en mínimos históricos tras la venta de buena parte del oro y el ínfimo monto del efectivo.

El Banco Central indica que las reservas suman 9 mil 425 millones de dólares al cierre del 25 de febrero, pero esta cifra incluye 5 mil 189 millones de dólares en derechos de giro, que no puede utilizar porque el Fondo Monetario Internacional no reconoce al gobierno de Nicolás Maduro y 31 toneladas de oro bloqueadas por el Banco de Inglaterra.

El resultado es que el monto disponible es de 2 mil 500 millones de dólares que en su mayoría son el valor de las pocas barras de oro que permanecen en las bóvedas del Banco Central. La porción en efectivo no supera los 600 millones de dólares.

La debilidad es evidente. Tras el aumento en la oferta de divisas de las últimas semanas las reservas internacionales registran una pérdida de 497 millones de dólares en los primeros dos meses de este año.

Pedro Palma, miembro de la Academia de Ciencias Económicas, indica que la tendencia del dólar seguirá siendo al alza: “No veo la posibilidad de una normalización. El nivel de las reservas internacionales es muy bajo y nadie quiere mantener bolívares porque la inflación es muy alta y el valor de los bolívares desaparece de la noche a la mañana”.

“Cualquier disponibilidad de bolívares bien sea por gasto público o actividad crediticia se va al dólar, entonces tienes una demanda potencial de dólares muy elevada y una oferta muy restringida. El gobierno está entrampado”, agrega Pedro Palma.

Síntesis Financiera indica que “la estrategia cambiaria del Banco Central requiere más ingresos petroleros” y explica que la caída de las reservas internacionales “denota el alto costo de la intervención cambiaria como instrumento antiinflacionario”.

Llenar el pote

Durante el primer semestre del año pasado, el Banco Central logró estabilizar la cotización del dólar y potenció la imagen de una economía en recuperación, pero el escenario cambió en el segundo semestre a medida que la producción petrolera se estancó y Rusia le quitó mercado a los barriles de Pdvsa en China.

La caída de los ingresos en dólares acabó con la estabilidad cambiaria. Eduardo Fortuny señala que el gobierno “sabe que su enfermedad es la falta de dólares y los está buscando debajo de las piedras”.

El primer paso consistió en lograr que Estados Unidos, que aplica sanciones por considerar ilegítimas las elecciones en las que Nicolás Maduro se reeligió en 2018, le permitiera a Chevron aumentar sus operaciones en Venezuela y elevar la producción de petróleo.

La producción de Venezuela promedió 716 mil barriles diarios en 2022 y la producción de Chevron, que actualmente es de 90 mil barriles diarios, debería aumentar hasta un promedio de 200 mil barriles diarios en el resto del año según fuentes del sector petrolero.

Pero todavía el camino no luce despejado. Michael Wirth, presidente ejecutivo de Chevron, dijo a agencias de noticias esta semana que en Venezuela “esperaría que fuéramos despacio” debido al riesgo político.

Eduardo Fortuny indica que el gobierno cuenta con petróleo almacenado que intentará colocar vía Chevron sin el descuento que sufre al vender barriles en Asia al margen de las sanciones y busca que Estados Unidos otorgue licencias a otras empresas petroleras como Repsol y ENI.

“Hay que añadir que el gobierno está en proceso de retomar el control del arco minero que perdió a manos de distintas facciones y espera que se implemente el fondo de ayuda humanitaria que acordó en las negociaciones de México por 3.200 millones de dólares”, dice Eduardo Fortuny.

Otro elemento a considerar es que analistas del sector energético contemplan un alza en el precio del petróleo por el incremento de la demanda tras la reapertura de la economía china, hasta hace poco maniatada por las restricciones para combatir al Covid.

El escenario

Todo apunta a que el gobierno podría contar con un mayor ingreso de dólares en el segundo semestre del año, pero no es posible regresar a la estabilidad cambiaria del primer semestre de 2022.

Consultoras y entidades financieras proyectan un dólar en alza. Ecoanalítica contempla que el tipo de cambio oficial culmine el año en 60 bolívares por dólar mientras que Latin Focus indica que en promedio, las estimaciones de 18 firmas y bancos como Oxford Economics y Credit Suisse, esperan que el dólar culmine en 59,7 bolívares.

Eduardo Fortuny explica que Dinámica contempla que el dólar cierre este año en 62,50 bolívares: “Necesitas más divisas para desacelerar el deslizamiento del tipo de cambio y esas divisas, si se materializa la estrategia, llegarán a finales del primer semestre y en el segundo semestre”.

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