martes, 16 julio 2024
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Bancos deberán aumentar el capital por órdenes de Sudeban

La medida anunciada por el Superintendente de Banco, busca fortalecer al sistema y sentar las bases para un aumento del crédito que podría incentivar algunas fusiones.

El superintendente de bancos, Antonio Morales, emitió una resolución con la que obliga a los accionistas de las entidades financieras a inyectar dinero para incrementar el capital mínimo, una medida que busca fortalecer al sistema, sentar las bases para un aumento del crédito y que podría incentivar algunas fusiones.

El capital es el dinero que colocan los accionistas para respaldar las operaciones y proviene de aportes o ganancias que obtiene el banco. La superintendencia señala que el aporte deberá ser con dinero en efectivo en un plazo no mayor de seis meses: 60% “con recursos propios de los accionistas” y el 40% con ganancias acumuladas.

¿Cuánto hay que aportar? La nueva norma obliga a que el capital mínimo en efectivo para operar equivalga a 3% del activo que, básicamente, representa lo que presta el banco mediante créditos y compra de bonos.

Tomando en cuenta la cifras de diciembre de 2021, que son las que utiliza la Superintendencia para el cálculo, Síntesis Financiera precisa que, en total, los de los bancos privados tendrán que aportar el equivalente a 60 millones de dólares y los bancos públicos 142 millones de dólares.

En el caso de la banca pública (Venezuela, Tesoro, Bicentenario, Fuerzas Armadas y Agrícola) el aporte es mayor porque en conjunto controla 70,6% del activo de todo el sistema financiero.

La banca privada se ha achicado notablemente y a pesar de que cuenta con 18 bancos solo controla 29,3% del activo del sistema. Once bancos, en conjunto, apenas poseen 3,3% de los activos.

Comenzar a exigir

La resolución de la Superintendencia indica que la exigencia de capital es necesaria porque los bancos, “al contar con un capital social suficiente para hacer frente a sus obligaciones generan una mayor confianza y seguridad jurídica en sus operaciones, protegiendo así los intereses de los usuarios”.

Aparte del capital mínimo en efectivo para operar, que ahora se establece en 3% del activo, los bancos tienen que contar con un capital que en total equivalga a 9% del activo. El capital en efectivo se esfumó y representa cero respecto al activo, pero actualmente los bancos cumplen con el requerimiento gracias a lo que denominan “ajustes al patrimonio”.

Los ajustes al patrimonio permiten tomar en cuenta para el capital cosas como la revalorización de los inmuebles que se utilizan como sede central.

Además, la Superintendencia disminuyó el activo que se toma en cuenta para el cálculo de la proporción del capital, excluyendo los bonos emitidos por Pdvsa y el Ministerio de Finanzas.

No obstante, la nueva resolución de la superintendencia recuerda que “la adecuada capitalización de un banco se considera indispensable para su funcionamiento, vista la importancia que ello reviste en cuanto a la medición de la capacidad potencial de absorción de pérdidas”.

El crédito

Las exigencias de capital, entre otras cosas, buscan que los bancos mantengan una relación mínima entre los fondos propios y los riesgos que asumen al prestar el dinero de los ahorristas; por tanto, la inyección de capital aumentará la capacidad de los bancos para prestar.

Pero se trata de un efecto de poco alcance. Síntesis Financiera indica que “los nuevos requisitos de capital no resuelven la insuficiencia de crédito bancario” que ha hecho que las empresas tengan pocos recursos para operar.

El crédito se encuentra muy limitado porque, para evitar que las entidades financieras presten bolívares que puedan emplearse para comprar dólares, el Banco Central solo les permite otorgar créditos con 27% de los depósitos.

Además, el gobierno no permite que los bancos otorguen créditos en divisas y los depósitos en dólares ya representan la mitad de las captaciones.

Sistema enano

La banca venezolana demostró capacidad para mantenerse a flote en medio de una economía devastada por la hiperinflación y ocho años continuos de recesión; no obstante, la crisis y las regulaciones la han convertido en una enana que gestiona un volumen insignificante de créditos.

El Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) indica en su reporte de febrero que el sistema bancario sigue afectado por el reducido nivel de actividad económica, las elevadas tasas de inflación, las restricciones y el acelerado proceso de dolarización.

En 2013, un año antes de que comenzara el deslave de la economía, el portafolio de préstamos de la banca equivalía a 45 mil millones de dólares y al cierre de 2021 se había encogido a tan solo 310 millones de dólares, una cifra insignificante en la región.

Basta con observar que el portafolio de créditos de la banca colombiana equivale a 143 mil millones de dólares, de acuerdo con datos del Sistema Automatizado de Información Financiera (SAIF) y el Banco Av Villas, décimo en el ranking colombiano, gestiona una cartera de 3 mil millones de dólares.

El concentrado

Un aspecto relevante es que si bien el sistema financiero se ha encogido a niveles ínfimos, dentro del mismo hay una clara concentración del negocio. Cinco bancos, Venezuela, Provincial, Banesco, Nacional de Crédito y Mercantil, controlan 75% de los préstamos y 74% de los depósitos.

Los 18 bancos restantes se reparten lo poco queda del negocio y tienen una presencia mínima en un sistema financiero que ya es bastante pequeño.

El Banco de Venezuela, la principal entidad financiera del gobierno, tiene una clara posición de dominio: controla 19% de los créditos de todo el sistema, 35% de los depósitos y 61% de los activos.

“Se trata de un sistema donde el Banco de Venezuela, un banco público con vínculos muy estrechos con la autoridad fiscal y la monetaria, ejerce una clara posición de dominio en prácticamente todas las áreas relevantes de la banca”, dice el Instituto de Investigaciones Económicas de la UCAB.

¿Tiempo de fusiones?

Banqueros consultados están de acuerdo en que es necesario un aumento del capital, pero consideran que la medida los obliga a inyectar dinero propio en un negocio que actualmente está muy limitado y ofrece pocas perspectivas de rentabilidad.

“El aumento de capital debería hacerse progresivamente con las ganancias acumuladas”, agrega.

En este entorno, bancos pequeños con poca opción para mantener un nicho rentable en una economía pulverizada tras ocho años de crisis, comienzan a plantearse la posibilidad de fusionarse con otra entidad a fin de fortalecer el patrimonio y ampliar las perspectivas.

Las fusiones tienen un alto grado de intervención política porque las leyes obligan a que requieran la autorización del Directorio del Órgano Superior del Sistema Financiero Nacional, integrado por cinco funcionarios nombrados por el presidente de la República: el ministro de finanzas, el presidente del Banco Central y tres directores.

Banqueros señalan que el alto grado de intervención del gobierno hace que no sea fácil avanzar en un proceso de fusión, pero admiten que estratégicamente no queda otra opción.