martes, 9 de agosto de 2022

Accionistas clase B de Sidor esperan por CVG para reactivar mesa de discusión sobre el pago de acciones retrasadas desde 2008

La exigencia de venta que comenzó hace 12 años aún se mantiene, sin embargo, muchas cosas han cambiado, la empresa mantiene su producción casi en cero, lo que merma el valor de dicha acción y los ingresos para pagar.

@g8che 

El martes accionistas clase B de la Siderúrgica del Orinoco (Sidor) se reunieron en asamblea y entregaron firmas en el edificio administrativo de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) con la idea de “manifestar voluntades” para que se retome el pago de acciones clase B, correspondiente al 20% del capital social de la empresa y del cual eran copropietarios más de 9 mil accionistas extrabajadores de la industria.

Pese a que para este jueves estaba planteada una reunión con los representantes de los accionistas y los directivos de la CVG, esta no se realizó. Jonis Luna, director laboral de Sidor y miembro de la Comisión Única de Accionistas Clase B, señaló que esperan las mismas condiciones que se dieron a los argentinos en el año 2008, cuando la compañía fue renacionalizada. 

Hasta ahora no tienen un valor para dichas acciones por lo que esperan establecerlo en las mesas de discusión. De acuerdo con el accionista, hace dos semanas tuvieron una reunión con directivos de CVG. “Ellos están dispuestos de establecer una mesa de trabajo con nosotros”, expresó.

   
Los 5.800 trabajadores tienen 2.100.856 acciones que representan el 6,6% del total de la empresa

Luna estima que hay cerca de 5.800 accionistas entre activos, jubilados y familiares de fallecidos que necesitan con estas acciones poder aliviar distintas urgencias. “Hay accionistas con necesidad de vivienda, de salud, de medicina y alimentación”, comentó.

Pese a la caída estrepitosa de la producción en la siderúrgica y la poca e incluso nula producción de las acerías y plantas, Luna argumentó: “Eso es un patrimonio, si Sidor tiene un valor patrimonial, mis acciones tienen un valor patrimonial también”.

Hermes Rodríguez, representante legal de los accionistas, señaló que en las últimas semanas alrededor de 600 accionistas han participado en la recolecta de firmas lo que es instrumento para mostrar las intenciones de venta de dichas acciones.

Esperan que la mesa de negociación se instale para comienzos del próximo año. “¿Cuál es el objetivo de esta mesa? establecer términos y condiciones y se pueda ver la viabilidad en cuanto a la negociación. El primer punto: el valor de la acción”, expresó. Aunque entiende que la baja producción que tiene la empresa no es favorable, consideró que la discusión se debe iniciar ahora porque es un proceso largo y una “lucha dura”.

“No va a ser excusa que Sidor no está produciendo”, advirtió. Rodríguez recriminó que llevan más de 10 años sin ser atendidos. “Lo que dice el Estado es que nunca es el momento, nunca es el momento… no, el momento es ya”. Calculó que hay alrededor de 600 accionistas que han muerto sin disfrutar sus beneficios.

Rodríguez hizo un llamado a los accionistas de Upata, Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana para apoyar la comisión en una posible llamada de directivos de la CVG para establecer las mesas.

12 años sin atención

Para 2007 un año antes de la estatización, Sidor producía 4,3 millones de toneladas anuales de acero líquido. En 2008, año en que la empresa pasa a manos del Estado, es cuando los accionistas clase B deciden vender su cuota de participación en la estatal para prevenir que estas disminuyeran su valor.

Pero esto fue un proceso lento, engorroso y de pérdidas. Para 2013 los accionistas jubilados seguían sin finiquitar la venta de sus acciones, para esta fecha la empresa producía 1,5 millones de toneladas. Carlos Osorio, presidente de la CVG en ese entonces, invitaba a reconsiderar la venta de dichas acciones e insistía que para los dos años siguientes las acciones triplicarían su valor.

Para finales de 2014 y parte de 2015, fue que la compañía pagó 13,4% del 20% de acciones que tenían extrabajadores, jubilados y pensionados. Cada acción se estableció en 750 bolívares, lo que para ese entonces eran 4,3 dólares en mercados negros.

Para ese entonces ya la empresa producía medio millón de toneladas menos y la inflación había consumido parte de los cálculos de dichos activos. Ahora, con una producción casi en cero, los accionistas les toca pelear por unas acciones desvalorizadas dado el estado de la siderúrgica y con una hiperinflación que va camino a cumplir cuatro años.

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