domingo, 14 abril 2024
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Sampaoli otro damnificado de la deriva sevillista

Otra cabeza que rueda en el Sevilla, junto a Julen Lopetegui, Jorge Sampaoli no terminaron en el banquillo. El vasco José Luis Mendilibar será su sustituto.

Sevilla.- El argentino Jorge Sampaoli cerró este martes su segunda etapa como entrenador del Sevilla, que ha pasado en pocos días de los cinco meses desde que el pasado 6 de octubre se hizo cargo del equipo tras la destitución de Julen Lopetegui, dos técnicos de prestigio que están entre los damnificados de la deriva en la que se encuentra el club y que se empezó a atisbar ya en la segunda parte de la pasada campaña.

Lopetegui comenzó este curso su cuarta temporada en el Sevilla. Había logrado que el equipo fuera en las tres anteriores cuarto en la clasificación de LaLiga, siempre tras los tres poderosos del fútbol español, y además que en la campaña 2019-20 lograra su sexto título de campeón de la Liga Europa.

Ya con el técnico guipuzcoano se vio en los últimos meses de la pasada temporada que las ideas del equipo se apagaban, aunque la gran primera vuelta en LaLiga valió para acabar el torneo otra vez como cuarto y una nueva clasificación para la Liga de Campeones.

Eso sirvió para que los dirigentes mantuvieran en el cargo a Lopetegui, no sin que un buen número de aficionados sevillistas cuestionaran esa continuidad al considerar que su labor en el club ya la había cumplido, pero la gran plaga de lesiones que sufrió la plantilla fue uno de los argumentos para excusar el bajo rendimiento.

La maldición de las lesiones se mantuvieron en esta campaña y a ello se unió traspasos de jugadores fundamentales, como los dos centrales titulares, el brasileño Diego Carlos y el francés Jules Koundé, con lo que Lopetegui no pudo dar con la tecla para que resurgiera el equipo y fue destituido el pasado 5 de octubre tras caer 1-4 ante el Borussia Dortmund alemán en la ‘Champions’ y cuatro días antes por 0-2 ante el Atlético de Madrid en la séptima jornada de LaLiga.

El preparador guipuzcoano se fue después de que el equipo solo sumara cinco puntos en el torneo doméstico y estuviera a uno de los puestos de descenso, algo completamente inusual en un club que en los últimos lustros había peleado siempre por altas cotas en LaLiga y en Europa.

Así llegó Sampaoli, que ya dirigió al equipo en el curso 2016-17 y que afrontaba su segunda etapa con un inminente compromiso, dos días después, con la visitan al Sánchez-Pizjuán del Athletic Club de Bilbao en la octava jornada, partido que se saldó con un empate a uno.

El exseleccionador nacional argentino, nacido en Casilda (Provincia de Santa Fe) y que el pasado 13 de este mes cumplió 63 años, dijo en sus primeras palabras a los futbolistas que «lo importante es que empieza un nuevo ciclo» y que «ahí comienzan nuevas ilusiones, un montón de expectativas, y todas están relacionadas con el juego», pero la verdad es que el equipo nunca llegó a resurgir completamente.

Solo tras el parón de Mundial de Qatar 2022, periodo que quiso utilizar el argentino para efectuar una particular ‘pretemporada’ con la que poner sus bases futbolísticas, pareció verse una mejora, sobre todo en los partidos como local, pero un decepcionante tropiezo ante Osasuna (2-3) volvieron a levantar las dudas, que se acrecentaron con la pésima imagen como visitante en los dos últimos encuentros ante Atlético de Madrid (6-1) y el domingo en Getafe (2-0).

Sampaoli dejó el Sevilla en su primera etapa a la conclusión de la temporada 2016-17, pese a tener contrato en vigor pero al ser llamado por la selección albiceleste, tras acabar cuarto en esa Liga y ser eliminado en los octavos de final de la ‘Champions’ por el Leicester inglés.

Ahora se va con un balance de 13 victorias, 6 empates y 12 derrotas en 31 partidos oficiales, la presencia en los cuartos de final de la Liga Europa, el avance hasta la misma ronda de la Copa del Rey y una mediocre trayectoria en LaLiga, pues llegó al cargo con un punto de ventaja sobre el descenso y ahora tiene solo dos.

El argentino concluye su vinculación con un Sevilla al que no ha podido mejorar en lo deportivo y que, además, se ha encontrado convulso en lo institucional, con una dura confrontación entre accionistas, unos en apoyo al actual consejo de administración que preside José Castro y otros al anterior presidente, José María del Nido, situación que tampoco ayuda a la estabilidad.