martes, 23 julio 2024
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Los Pistons rozaron el milagro, pero igual perdieron

Detroit sumó este jueves la número 28 en un partido en el que acarició el milagro ante los Boston Celtics pero cayó en la prórroga por 128-122.

Detroit.- No hay consuelo posible para los Pistons.

Tras convertirse en el peor equipo de la historia de la NBA en una campaña con 27 derrotas seguidas, Detroit sumó este jueves la número 28 en un partido en el que acarició el milagro ante los Boston Celtics pero cayó en la prórroga por 128-122.

La nueva decepción para este equipo en ruinas pero que hoy dio una imagen admirable y tremendamente meritoria ante el mejor conjunto de la liga, llevó a los Pistons a alcanzar la última frontera que les quedaba en su hundimiento: la de las 28 derrotas seguidas que acumularon los Philadelphia 76ers de 2014-2015 y 2015-2016 contando el final de una temporada y el comienzo de la siguiente.

Además, el espantoso 2-29 de balance deja a Detroit con un porcentaje de victorias de .064 mientras que los peores equipos en la historia de la liga al terminar la fase regular fueron los Charlotte Bobcats de 2011-2012 (7-59 y .106 en una temporada reducida por un cierre patronal) y los Philadelphia 76ers de 1972-1973 (9-73 y .110).

La próxima oportunidad para revertir su racha será el sábado en Detroit y contra los Toronto Raptors (12-18).

Por su parte, los Celtics (24-6) salvaron un duelo en el que estuvieron contra las cuerdas ante unos Pistons que amenazaron la imbatibilidad del TD Garden (ahora 15-0), tanto que los de Motown iban ganando de 21 puntos en el segundo cuarto y se fueron al descanso con 19 de ventaja.

Sin embargo, se toparon con un Kristaps Porzingis letal que sumó 29 puntos entre la segunda parte y la prórroga para acabar con el milagro de Detroit.
El letón firmó en total 35 tantos y 8 rebotes. Junto a él, Jayson Tatum (31 puntos, 7 rebotes y 10 asistencias) y Derrick White (23 puntos) fueron los mejores de los locales.

En los Pistons cinco jugadores hicieron dobles dígitos en anotación con Cade Cunningham como máximo anotador con 31 puntos, 6 rebotes y 9 asistencias. También tuvo un brillo especial Bojan Bogdanovic (17 tantos, 12 rebotes y 6 asistencias), que ejerció de líder en la segunda mitad.

Detroit sorprende…
Detroit mostró en los primeros minutos la personalidad que tanto se le ha reclamado con un Cunningham muy eficaz cerca del aro y que se marchó rápidamente hasta los 8 puntos.

La máxima de los Pistons llegó a ser de hasta 11 puntos (17-28) a dos y medio para finalizar el primer cuarto. Una buena defensa y saber correr fue la receta de los Pistons, sumada a la falta de acierto desde el perímetro por los Celtics con un 3 de 13 en triples.

Un festival de pérdidas de balón de los Pistons recordó a los presentes por qué son el peor equipo de la NBA y permitieron a Boston recortar con un parcial de 10-2. Se cerró el primer bloque con un igualado 27-30 para los de Monty Williams.

Un triple de Payton Pritchard nada más reanudarse el partido puso por delante a los Celtics por primera vez en la noche. Fue el único en todo el segundo cuarto para un nefasto balance de 11 intentos desde fuera de la línea.

Cuando parecía que los Celtics retomaban las riendas del encuentro, un nuevo parcial, esta vez de 6-24 por parte de Detroit, comenzó a sonrojar a los de Joe Mazzulla. Fueron momentos para el lucimiento de Cunningham sin apenas errores en sus lanzamientos.

En los de verde se vieron actuaciones poco corrientes. Tatum sumó sólo 4 puntos en este tramo, y ni Porzingis, ni White, ni Al Horford anotaron camino del descanso, cerrándose el ecuador del encuentro con un sorprendente 47-66 para los Pistons.

… y Boston despierta
Los Celtics se vieron obligados a ponerse el traje de faena en una noche que muchos daban por tranquila. Supieron encontrar ventajas en los centímetros de Porzingis con 12 puntos y el renacer de Tatum con 11. Las dudas de Detroit volvían a aparecer.

Todo se resumió en un aplastamiento de cinco minutos para endosar un contundente 23-7 que puso de nuevo a Boston a un punto (76-77) a menos de cinco para la conclusión del tercer cuarto. Con 82-82 se llegó al periodo definitivo.

Volvieron a ganar la iniciativa los Celtics con una primera canasta de White. Desde el segundo cuarto no la tenían. Pero una vez ahí, no parecía que los Pistons fueran a dejar escapar el partido tan fácilmente y Bogdanovic asumió el mando.

Ante la caída de Cunningham con tan solo 4 puntos en la segunda parte, el croata trató de ordenar a los suyos y generar ventajas. La victoria en un escenario tan emblemático comenzaba a ser una opción real y no podía haber mejor manera de romper una crisis de resultados tan desastrosa.

Los primeros en cruzar el umbral de los 100 puntos fueron los Pistons a menos de cinco para la conclusión. Los nervios comenzaron a apoderarse de la grada pese a que Porzingis seguía intratable. Era casi una cuestión personal del letón el no ceder ante este rival y frente a su público. Se marchó en el último periodo hasta los 11 puntos.

Con 103-100, Porzingis metió otro triple para poner 6 de ventaja a menos de dos minutos para la conclusión, selló así un 10-0 casi definitivo. Williams se vio obligado a solicitar tiempo muerto.

La respuesta de Detroit fue impropia del peor equipo de la NBA con un 6-0; todos los puntos conseguidos por Jaden Ivey con un dos más uno y un triple.

Después el propio Bogdanovic, tras rebote ofensivo, igualó a 108 con tan solo cuatro segundos en juego y Tatum falló el tiro decisivo para evitar la prórroga.

El tiempo extra sí mostró la personalidad de los Celtics, con White asumiendo el liderazgo con 10 puntos en cinco minutos y bien acompañado por Porzingis con 6 más. El invicto de los Celtics en casa se mantenía y los de Mazzulla ganaron además su primera prórroga de la temporada.