martes, 23 julio 2024
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Cardenales evitó la barrida y forzó a un quinto juego

Los pájaros rojos se niegan a morir y con una sufrida victoria de 6-5 sobre los Tiburones de La Guaira evitaron la barrida y retrasaron la coronación de los escualos.

Barquisimeto.- Yojhan Quevedo se convirtió en el héroe inesperado para Cardenales de Lara y con un sencillo en la séptima entrada marcó la diferencia en el triunfo 6-5 contra Tiburones de La Guaira este sábado, en el cuarto juego de la gran final.

Quevedo sorprendió a todos en el Estadio Antonio Herrera Gutiérrez desde incluso antes del inicio del desafío, al conocerse que sería el receptor titular para el duelo. En sus manos quedó buena parte de la misión para evitar la barrida y celebración del cardumen en el nido crepuscular. Y no desperdició el voto de confianza al borde del abismo.

El zuliano, a la ofensiva se fue de 4-3 en la jornada, con jonrón incluido, tres carreras empujadas y una anotada. Mientras que, detrás del plato, guio al relevo home club a sólo permitir tres rayitas -dos de ellas sucias- en 6.0 episodios, luego de que el restringido abridor Anderson Espinoza transitara los tres primeros capítulos.

Todo confluyó para detener en siete la racha de derrotas de los larenses en finales, un amargo récord de la divisa que iguala los descalabros sufridos entre las series por el gallardete de 1979-1980 (uno), 1980-1981 (cuatro) y 1981-1982 (dos), de acuerdo con Raúl De La Cruz Veliz.

“Me mantuve positivo esperando la oportunidad, pero esto es un trabajo de hormiga, en el que debemos ir juego a juego a partir de ahora”, mencionó Quevedo a LVBP.com, tras el último out. “Le doy mérito a todo el bullpen, que hizo tremendo trabajo hoy. El plan lo siguieron al pie de la letra”.

El toletero derecho capitalizó una base extra que tomó Odúbel Herrera luego de dos outs en el séptimo tramo frente a Tiago Da Silva, transformando un sencillo en un doble de piernas, delante del jardinero central Franklin Barreto.

Quevedo, como siguiente bateador, en cuenta de una bola y un strike, dirigió la bola hacia la banda contraria para romper la paridad 5-5 que hasta ese momento había en la pizarra.

“Cuando vi que Odúbel llegó a segunda, fui enfocado a dar el hit”, mencionó la figura del careo. “Vi la oportunidad de hacerlo y me mentalicé para lograrlo”.

Cardenales se reencontró con el poder de sus maderos, conectando tres vuelacercas para sacudirse rápido de una desventaja de 2-0 en el primer acto.

Jermaine Palacios despachó el primero de los tres estacazos de vuelta completa de Lara, en el cierre del inning inicial ante Junior Guerra, sin hombres en circulación, y luego de que Rangel Ravelo ligara sencillo, Hernán Pérez dio vuelta al marcador con soberbio obús entre los jardines izquierdo y central.

“Salimos a jugar la pelota que necesitábamos jugar. Pudimos conectar buenos batazos y sacar al abridor contrario temprano. En el turno del jonrón busqué un pitcheo en la zona de strike, fui agresivo”, relató Pérez. “La satisfacción fue que pude darle la ventaja al equipo, para volver a meter en el juego a nuestro abridor e hiciera un gran trabajo con la restricción de envíos que tenía (65 envíos)”.

El tercer tetrabatazo de Lara fue el de Quevedo, en el segundo tramo. Encontró en la inicial a Herrera, quien había negociado boleto, y en su primer turno de la gran final desapareció la bola para el 5-2 momentáneo, que despidió a Guerra del montículo.

No obstante, los demonios rondaron el feudo barquisimetano en el sexto capítulo, cuando un rodado de Maikel García hacia la mano derecha del inicialista Rangel Ravelo con dos outs y hombres en segunda y primera, desembocó en la igualdad, tras un error del cubano por apresurarse a tirar hacia el segundo cojín, aunque Pedro García, el relevista de turno, ya estaba en buena posición para hacer el relevo en el primer cojín.

Esa pifia, permitió la anotación de los dos corredores, Danry Vásquez y Brayan Rocchio, silenciando durante algunos minutos el parque cardenal, hasta que hizo ebullición al siguiente inning, con el decisivo incogible de Quevedo.

Michele Vassalotti fue el ganador tras actuar 1.1 entradas en blanco, con un ponche. Vicente Campos se acreditó el salvado al retirar el noveno, y Da Silva cargó con la derrota, luego de tolerar dos hits y una carrera en un episodio.

En Barquisimeto se aferran al recuerdo inmediato de la clasificación a la final tras iniciar con récord de 0-4 el round robin, algo que nunca había sucedido en la LVBP, para repetir lo inédito en el duelo por el título. Creen posible una recuperación del 0-3.

“Estamos para eso y mucho más”, aseguró Pérez, con determinación. “El grupo de peloteros que tenemos está jugando con el corazón y dándolo todo en el terreno de juego. Esto no ha terminado, y ya hemos demostrado de lo que somos capaces”. (Con información de la lvbp.com)