







Por cuarenta años, la tiza de Octavio Esponare Castillo trazó la frontera entre la alfabetización y la ignorancia en las aulas del estado Amazonas. Hoy, a sus 75 años, este maestro del pueblo indígena jivi y locutor, cuya voz conectó las costumbres de comunidades con la ciudad a través de la radio, ha vivido en carne propia el colapso del sistema sanitario en el sur de Venezuela.