martes, 24 de mayo de 2022

AUTOR

Luisa Pernalete

Madres que son comadres

Hay madres que se vuelven madrinas y se ocupan de hijos ajenos, tanto en las escuelas como en la comunidad. Eso, en un país con muchos “niños dejados atrás” hay que hacerlo visible y valorarlo.

Para tener paz en la escuela  

Venezuela sigue siendo un país muy violento, y la escuela tiene que hacer un trabajo consciente para educar en y para la convivencia pacífica. El personal necesita herramientas, se requiere voluntad y planes para lograrlo.

Preocuparse y ocuparse del planeta        

Hoy conviene recordar algunos datos sobre la gravedad del deterioro ambiental, y otros sobre lo que se está haciendo y se puede hacer desde nuestra condición de ciudadano común, como recordar responsabilidades del Estado.

Viacrucis acompañado

¿Qué ciudadano de este país no carga hoy no una sino varias cruces? Pero también hay gente y organizaciones que están ayudando a mitigar ese peso.

Los que no se rinden  

Ciertamente, Venezuela agobia con tantos problemas y con tanta orfandad en la que se encuentra el ciudadano común, pero hay gente que persevera por un mejor país.

Los puntos sobre la mesa

Hay mucho qué hacer, muchos problemas pendientes. No se pueden distraerse con sus egos, con peleas internas. Tienen que aprender a escuchar el clamor de tanta gente.

La calle, ¿lugar de encuentro o jungla?       

No hay duda: Venezuela se ha desinstitucionalizado. Las normas parecen no existir, y sin normas no se puede convivir. En la calle nos encontramos todos, pero sin normas es como una selva: la ley del más fuerte.

Hay que avanzar en los derechos de la mujer  

Hay que dar a conocer también la ley que defiende a la mujer contra todo tipo de violencia. Tanto con adolescentes y jóvenes como con adultos. Eso ayuda, conocerla, pero hay que insistir en el fortalecimiento de las instituciones.

Fe y Alegría, una esperanza con raíces

El movimiento de educación popular integral y de promoción social, como se define, nació en Venezuela en 1955, en plena dictadura militar.

No estamos para carnavales   

No es que esté mal que la gente se distraiga y se divierta, lo que está mal es que se disfracen problemas tan serios como los que tenemos.

Artículos más leídos

spot_img