Expertos aseguran que la curva no está aplanada, mientras Maduro suma al esquema de flexibilización cuatro sectores económicos en medio de una proyección científica de 400 mil contagios de COVID-19 para octubre en Venezuela.

@mlclisanchez

Nicolás Maduro anunció un nuevo esquema de flexibilización al que se suman cuatro sectores económicos no priorizados. Sostiene en su discurso que esta decisión tiene base en la disminución lenta pero sostenida de la curva de contagio en Venezuela.

Pero esta decisión –desde el inicio de los primeros esquemas de flexibilización en el país– no tiene respaldo ni aprobación científica, así lo sostiene el epidemiólogo y ex ministro de Salud José Félix Oletta.

Oletta alertó que el resultado directo de la ampliación de la flexibilización será una expansión adicional de la curva de contagios en el país, es decir, un segundo repunte de casos sin que Venezuela termine de alcanzar el primer pico de la epidemia, lo que él llama onda de rebote.

La investigación propia del experto junto a la Red Defendamos la Epidemiología Nacional, con base en los datos de la Academia de Ciencias Físicas, Matemática y Naturales (Acfiman), estima que para este momento hay unos 400 mil casos de COVID-19 en el país, aunque las cifras oficiales muestran 85.005. Esto implica una cifra cinco veces mayor.

Si se mantiene la misma proyección con la misma cantidad de reproducción de casos como se viene flexibilizando, la estimación hasta el mes de diciembre es de 1.399.000 casos acumulados de acuerdo con los expertos.

“La curva no está aplanada -porque no hay pruebas de eso-, una flexibilización sostenida global va a significar un incremento ineludible de número de contagios”, expresó.

¿Por qué las cifras oficiales no son confiables?

El discurso oficial sostiene que se procede a flexibilizar porque la curva de contagios en el país “está aplanada”, pues desde principios de octubre no se reportan más de 700 casos nuevos de COVID-19.

   
El resultado directo de la ampliación de la flexibilización es un segundo repunte de casos de COVID-19 en Venezuela, dicen los expertos | Foto William Urdaneta

Sin embargo, las cifras oficiales no muestran la realidad. De acuerdo con varios especialistas -entre ellos Oletta- estas cifras no son confiables por varios factores, explicados por el doctor Oletta en entrevista con Correo del Caroní.

En primer lugar, hay una relación directa entre la disminución de contagios que reflejan las cifras oficiales y una disminución sostenida de la capacidad diagnóstica en el país, por la cantidad insuficiente de laboratorios de microbiología molecular que pueden hacer pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), y la cantidad insuficiente de virocult para hacer estas pruebas.

“Se están haciendo cinco veces menos las pruebas que son las adecuadas para hacer seguimiento a la epidemia y estimar la magnitud de la onda”, señaló el experto.

Venezuela es el país de Sudamérica con la menor cantidad de pruebas PCR aplicadas por millón de habitantes, la única prueba que puede detectar por excelencia el material genético del virus en el organismo.

Aunque la Acfiman y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan la aplicación de entre ocho y diez mil pruebas PCR diarias para medir el avance de la pandemia en tiempo real, Venezuela no llega a las 2 mil pruebas diarias de acuerdo con el experto, por lo que el subregistro de casos es grande.

Sin virocult no hay PCR

Y es que tampoco hay insumos suficientes para hacer las pruebas, pues en el país hay una cantidad escasa de virocults.

El virocult es el hisopo especial que se utiliza para tomar las muestras nasofaríngeas que necesita la PCR, sin este no es posible recoger la prueba. 

Una buena capacidad diagnóstica pasa por tener suficientes virocult en todos los estados del país, pero esto tampoco sucede. Para el 15 de octubre hubo una disponibilidad de inventario de virocults de 15 mil en todo el país, cuando se necesitan tomar entre ocho y diez mil pruebas al día.

10 entidades federales disponen de al menos de 50 unidades de virocults, y zonas donde se reporta brotes fuertes no cuentan con más de 500 unidades, como Distrito Capital y Miranda, y la reposición de inventario se hace cada tres o cuatro semanas.

“La cantidad es insuficiente para el número de muestras que deberían ser procesadas a diario para la vigilancia epidemiológica de la pandemia, puedes tener todos tus equipos de diagnóstico instalados, pero no te van a llegar las muestras porque no hay virocults”, destacó Oletta.

De hecho, el déficit es tal que la OPS priorizó la entrada de pruebas de antígeno a Venezuela ante la debilidad diagnóstica del país.

Por estas razones no hay evidencia probada de que se haya cortado la cadena de contagio en la población y se haya aplanado la curva, hay subregistro.

Retraso en las cifras

En segundo lugar, las cifras no son consistentes porque vienen con hasta tres semanas de retraso, esto por la demora en los resultados de las pruebas PCR, aunque la OMS establece que los resultados deben ser procesados en 24 horas, en Venezuela –dependiendo de la región– la prueba puede tardar entre dos y tres semanas.

Esto también se desprende de los únicos tres laboratorios disponibles para hacer la prueba, aunque la Acfiman ha recomendado aumentar la cantidad de laboratorios desde el inicio de la cuarentena para identificar casos de forma temprana y aislar a las personas contagiadas.

“Los casos reportados hoy, no son de hoy, son de dos y hasta tres semanas atrás, esa es otra razón por la que las cifras no dicen la verdad, esto revela un sistema de vigilancia epidemiológica insuficiente”.

En tercer lugar, el experto reitera que el régimen de Maduro continúa utilizando las pruebas de diagnóstico rápido (PDR) para medir el tamaño de la pandemia, aunque la OMS no aprueba este tipo de pruebas para otra cosa que no sean ensayos clínicos.

Las cifras oficiales no discriminan la cantidad de pruebas PDR vs la cantidad de pruebas PCR que se aplican. “No son pruebas diagnósticas, no están validadas para hacer diagnósticos, solo están autorizadas para hacer estudios, es un error reiterado del gobierno insistir en que hace pruebas diagnósticas con pruebas rápidas basadas en anticuerpos”, recalcó Oletta.

La punta del iceberg

Por último, tanto el especialista como la Acfiman, sostienen que hay un subregistro considerable de casos por lo antes expuesto, a lo que se le añade el miedo y la desconfianza de la población hacia las autoridades sanitarias producto de obligar a las personas a recluirse en un hospital, posada, gimnasio, o cualquier sitio acondicionado para guardar cuarentena, donde no se garantizan las condiciones mínimas de alimentación, agua y saneamiento.

Esto en un contexto en el que también se estigmatiza a las personas contagiadas, y no se tiene confianza en la infraestructura hospitalaria que lleva cuatro años en crisis. Por ello se prefiere el silencio que se traduce en subregistro.

   
Hay una relación directa entre la disminución de contagios que reflejan las cifras oficiales y una disminución de la capacidad diagnóstica en el país

Las autoridades venezolanas deciden flexibilizar en un momento en el que la evidencia científica sostiene que la vigilancia epidemiológica es ineficiente y ha reportado un aumento sostenido de casos.

La OMS también tiene una serie de pautas que se deben seguir para que un país pueda flexibilizar sin que signifique un riesgo de grandes magnitudes, entre ellas, que la estructura hospitalaria tenga la capacidad de responder ante un posible aumento de casos, Venezuela no cumple con este parámetro desde que se anunció el primer esquema de flexibilización.

“Es imprudente hacer una flexibilización en los términos actuales sin tomar en cuenta las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, desde el punto de vista sanitario y sin haber consultado a las personas competentes”, sentenció.

Además alertó que uno de los peligros que trae consigo esta flexibilización es que genere una falsa sensación de seguridad en la población que se traduzca en el relajamiento de las medidas sanitarias necesarias para evitar los contagios.

Habrá personas congregándose en eventos al aire libre, balnearios, autocines, colas del banco, operativos de cedulación, establecimientos comerciales, entre otros, sin poder contar con una red hospitalaria capaz de afrontar un efecto rebote de casos.

Cabe destacar que tanto la Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (Cepal), como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), sentenciaron que no es posible reactivar la economía de los países si no se aplana la curva de contagio, aunque Venezuela atraviesa por una crisis económica que no le permite sostener la cuarentena de forma estable.

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