Los pacientes protestaron a las afueras del centro médico y trancaron la avenida Atlántico para pedir auxilio y financiamiento del Estado a fin de mantener abierta la unidad de la que dependen sus vidas.

@mlclisanchez

La Unidad de Hemodiálisis y Diálisis Peritoneal Jesús de Nazareno, ubicada en la parroquia Unare de Ciudad Guayana, cerró sus puertas por mantenimiento este viernes, pues los filtros y membranas del sistema de ósmosis inversa colapsaron. Los pacientes temen un cierre definitivo, por lo que protestaron con una tranca en la avenida Atlántico para exigir ayuda.

   
La vida de los pacientes renales depende de una diálisis completa, tres veces a la semana. Los afectados temen complicaciones por que no saben cómo ni cuándo serán atendidos | Fotos cortesía

Los 61 pacientes renales que se dializaban en esta unidad serán reubicados en la Unidad de Nefrología (Uninef), en el centro de Puerto Ordaz, que ya atiende a 132 pacientes. Seis dializadores de la Unidad de Hemodiálisis y Diálisis Peritoneal Jesús de Nazareno fueron trasladados hacia la Uninef de forma provisional, por orden del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), mientras se restituye el sistema de ósmosis.

Sin embargo, los pacientes temen que el centro no vuelva a retomar sus operaciones. “La administradora es la que se niega a que la unidad siga funcionando, nosotros le sugerimos que enviaran un ente gubernamental que abriese un punto de cuenta para reparar la ósmosis y ella se niega a que eso suceda”, manifestó Octavio Salom, paciente nefrópata del recinto.

Por temor al cierre definitivo de la unidad, pacientes y familiares trancaron la avenida Atlántico -a la altura del Centro Comercial Caura- para exigir al Estado un financiamiento que permita la restitución del sistema de ósmosis y el apoyo de la administración privada para que esto suceda.

Los pacientes aseguran que la administración privada de la unidad se niega a mantener el centro abierto porque no le genera beneficios económicos. Esto, aunque el IVSS ofreció un punto de crédito –cuya suma no se precisó– para arreglar el sistema. Desde hace años, los financiamientos que ofrece el IVSS en el convenio de las unidades de diálisis con el sector privado no son suficientes para cubrir los costos operativos de las unidades.

En agosto de 2020, el IVSS ajustó a Bs. 250 mil cada sesión de hemodiálisis, el equivalente a $ 0,69. Empero, los dueños de las unidades de diálisis han señalado que se requieren 15 dólares por terapia para mantener la operatividad.

Pacientes en alerta

Desde el lunes, los pacientes advertían que el centro estaba al borde de un cierre técnico, pues los filtros y membranas del sistema de ósmosis presentaban fallas frecuentes que no permitían que las sesiones de diálisis duraran siquiera dos horas. Por eso solicitaron en reiteradas ocasiones apoyo del IVSS, de la Gobernación y de la administración, pero no fueron atendidos a tiempo.

   
A la Uninef, donde fueron reubicados los 61 paciente renales, se trasladaron solo seis dializadores que son insuficientes para cubrir la demanda

Ahora los pacientes temen no poder dializarse más, pues los cupos en la Uninef están completos. “¿Qué día, en qué momento, a qué hora nos van a dializar a nosotros? Somos 61 pacientes, ¿nos dializamos en la madrugada? Estamos en un país en el que los cierres temporales se convierten en permanentes”, lamentó Salom.

La vida de los pacientes renales depende de una diálisis de tres a cuatro horas, tres veces a la semana, de lo contrario sus cuerpos no podrían drenar las toxinas y sus vidas estarían en riesgo. Los pacientes de este centro de diálisis están en incertidumbre, no saben ni cómo ni cuándo serán atendidos. “Los que quedamos en esta unidad le encomendamos nuestras almas al Señor, toca despedirnos de nuestros amigos y familiares y resignarnos a morirnos tranquilamente”, dijo Salom.

Los pacientes esperan una intervención estatal para evitar el cierre definitivo. Aseguran que dentro del grupo hay quienes tienen la capacidad y preparación académica para asumir la administración del centro, pero el accionar debe ser urgente.

“Aquí hay gente que no se dializa desde el lunes, y ya hoy no se pudieron dializar. Esto colapsó y se escapa de nuestro alcance económico, esto pone en riesgo la vida de 61 pacientes”, manifestó Maribel Martínez, familiar de una paciente renal.

En la unidad de diálisis Jesús de Nazareno, que por mucho tiempo se mantuvo por la autogestión, había solo 11 máquinas funcionando, de las 21 que hay en el recinto. Los pacientes estiman que se requieren al menos 4 mil dólares solo para reactivar la ósmosis inversa, pues el IVSS aún no ha reparado las máquinas averiadas ni ha ejecutado los mantenimientos que, de acuerdo con el convenio de los centros de diálisis, forman parte de las atribuciones del ente dependiente del Ministerio de Salud.

 
Los pacientes renales trancaron la avenida Atlántico en la mañana de este viernes por la medida de cierre
 
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