La Unidad de Diálisis y Hemodiálisis Peritoneal Jesús de Nazareno está al borde del cierre técnico, desde el 7 de septiembre, por falta de mantenimiento en los filtros del sistema de ósmosis inversa y la avería de diez máquinas.

@mlclisanchez 

Diecisiete pacientes y familiares de la Unidad de Diálisis y Hemodiálisis Peritoneal Jesús de Nazareno, en Puerto Ordaz, acudieron al hangar de la Gobernación del estado Bolívar para solicitar apoyo a Justo Noguera para reactivar el centro de diálisis.

Este centro está al borde del cierre técnico, desde el 7 de septiembre, por falta de mantenimiento en los filtros del sistema de ósmosis inversa.

Aunque los pacientes estuvieron desde las 7:00 de la mañana en el hangar no fueron recibidos ni atendidos por ningún representante del ente gubernamental. Por ello acudieron a la autoridad única en Salud del estado Bolívar, Franklin Franchi, pero tampoco recibieron apoyo.

“Con la única persona con la que logramos hablar hoy fue con el doctor Franchi y él nos dice que no tiene ninguna responsabilidad con eso, sus palabras: ¿hasta cuándo me van a estar llamando por esa bendita unidad de diálisis?”, expresó Merlins Martínez, familiar de un paciente renal.

Su esposo José Rodríguez, de 54 años, pasó siete días sin poder dializarse y cuando pudo, la sesión duró solo dos horas. El hombre presenta un derrame pleural y pericárdico además de la hemoglobina baja.

Para que cesen las fallas de la unidad de diálisis se deben reemplazar los filtros y membranas del sistema de ósmosis, para lo que se necesita un presupuesto de 4 mil dólares. “Sin esos repuestos la bomba que está trabajando a media máquina se puede quemar, y la unidad puede cerrar completamente”, dijo Martínez.

   
Las averías del sistema de ósmosis son incosteables sin la intervención del Estado o la administración del centro que, por mucho tiempo, estuvo funcionando por autogestión de los pacientes | Foto cortesía

La reparación, mantenimiento y reemplazo de los dializadores son responsabilidad del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) mientras que la reparación del sistema de ósmosis inversa es responsabilidad de la administración privada de la unidad, sin embargo, los pacientes informan que ninguno de los dos entes se ha responsabilizado por las averías, por lo que la unidad continúa al borde del cierre técnico.

“Desde la cuarentena, ¿quién puede ir al Seguro Social a pedir algo si estamos limitados. Le compete al IVSS, pero le pedimos apoyo a la Gobernación porque es el ente de gobierno que tenemos a mano”, expresó Martínez.

De las 21 máquinas que hay en la unidad de diálisis Jesús de Nazareno solo funcionan 11, a medias. Los pacientes informaron que hay máquinas averiadas o sin mantenimiento desde hace al menos cinco años.

Los tratamientos para pacientes renales son de alto costo, por mucho tiempo los pacientes de esta unidad intentaron mantener el funcionamiento del centro por autogestión, para ello costearon la reparación de la bomba principal en varias ocasiones, el mantenimiento de los aires acondicionados y el transporte de las enfermeras.

Pero las averías del sistema de ósmosis son incosteables sin intervención directa del Estado o la administración del centro. “Ya los pacientes no pueden poner los repuestos de la ósmosis. No podemos llegar hasta Caracas para solventar este problema que es para ayer”, lamentó la mujer.

“Esto es para ayer, no se puede esperar que el señor Franchi busque la manera, él tiene que asumir eso porque es la autoridad sanitaria del estado Bolívar y no ha mandado a nadie a inspeccionar las máquinas”, expresó Julia Rodríguez, también pariente de un paciente renal.

Su esposo, Leonel Arechederra, logró dializarse por solo dos horas, después de una semana en espera. “De ahí en adelante se apagaron las máquinas otra vez y no se pudieron dializar los demás pacientes”, informó Julia.

Arechederra permanece inapetente y sin poder caminar, “tiene cinco noches sin dormir. Esto es lamentable, uno se desespera”, agregó.

Liduvina de Tova, de 62 años, puede dializarse solo dos veces a la semana porque es lo que le permite la limitación del combustible. Pero desde la semana pasada solo puede dializarse una vez durante una hora y media.

Su hija, Lisbeti Tova, informó que Liduvina presenta fiebre y dolor en el cuerpo. No puede caminar, ni comer. “Se ha visto muy mal, ya no hallamos qué hacer, no le vemos solución”.

Tova contó que las veces que ha tenido que llevar a su mamá de emergencia a dializarse, no ha podido contar con el Hospital Dr. Raúl Leoni porque hay una sola máquina dializadora para pacientes hospitalizados, y la otra unidad de diálisis en Puerto Ordaz está al máximo de cupos. 

La vida de los pacientes renales depende de la diálisis, pues es la única forma de filtrar y expulsar las toxinas de su cuerpo. Si las sesiones no se cumplen tres veces a la semana, por al menos cuatro horas, corren el riesgo de complicarse e incluso morir.

A pesar de la urgencia de sus requerimientos, los pacientes de la unidad de diálisis Jesús de Nazareno no han recibido apoyo de ningún ente público, ni respuestas por parte de la administradora del centro, Silvia Villarroel.

Mientras tanto, como paliativo solicitan apoyo a la sociedad civil con cloro granulado e hidróxido de sodio, para limpiar los filtros del sistema de ósmosis.

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