La muerte de las personas trasplantadas en el país obedece a la ausencia total de varios inmunosupresores en las farmacias de alto costo del Seguro Social.

TalCual

Entre lunes y martes fallecieron en el país tres pacientes trasplantados, el motivo, la falta de medicamentos inmunosupresores, que no solo hicieron que estas personas perdieran su órgano, sino también su vida, así lo denunció a través de redes sociales Francisco Valencia, presidente de la ONG Codevida.

Estos medicamentos entran en la gama de alto costo, por lo que depende del Instituto Venezolano del Seguro Social (IVSS) garantizar que lleguen, como otros tantos tratamientos, a los ciudadanos que los necesitan, sin embargo, desde hace un año los inmunosupresores no llegan al servicio estadal, o por lo menos eso alegan sus autoridades.

Francisco Valencia advirtió que aunque estos medicamentos no se encuentran en las farmacias del IVSS sí están disponibles en el mercado negro, a costos muy elevado y con una presentación que a simple vista deja en claro que pertenecen al ente regulador.

Mientras esto ocurre, pacientes como Lérida Naranjo de Bravo de tan solo 47 años, mueren por la falta de este tratamiento. La mujer que vivía en Carúpano estado Sucre, había sido trasplantada hace casi 13 años, al necesitar un riñón y recibirlo de un familiar que era compatible.

Naranjo no pudo seguir tomando desde hace un tiempo el Tacrolimus, el inmunosupresor que hacía que tantos años después, su cuerpo no rechazara el órgano.

Con su muerte, esta mujer pasó a convertirse en la paciente trasplantada número 16 que muero en el país por falta de medicamentos en lo que va de año, así lo comunicó su esposo a la organización Amigos Trasplantados de Venezuela (ATV).

“El órgano comenzó a fallar, hipertensión, urea, creatinina, glicemia, potasio, todos estos valores se fueron alterando y debilitando a mi esposa, quien falleció el domingo en la mañana en el hospital, dejándonos con el catéter en la mano para la cirugía y la diálisis”, reportó.

Reymer Villamizar, director y fundador de ATV, reveló a La Verdad, que la muerte de las personas con esta condición renal en el país obedece a la ausencia total de varios inmunosupresores en las farmacias de alto costo del Seguro Social.

“El tacrolimus no lo entregan desde hace casi un año en algunos estados, cinco meses sin everolimus y tres meses sin ciclosporina”, denunció.

Añadió: “Si tuviesen los medicamentos de manera oportuna, continua y de calidad, esas personas estuvieran vivas. Pero, al no contar con ellos vienen las complicaciones propias del rechazo, se descompensan y fallecen, sobre todo en el interior del país, donde más faltan los medicamentos”.

Puntualizó, además, que el número de trasplantados renales fallecidos por falta de medicamentos desde diciembre de 2017, cuando ATV comenzó a registrarlas, aumentó a 58.

Sin inmunosupresores no hay órgano que aguante

El caso más reciente al de Lérida Naranjo de Bravo fue el de Yulimar Escalona, de 43 años, del estado Barinas, quien murió el sábado en el Hospital Militar, en Caracas.

Tenía 10 meses sin recibir el tacrolimus y tres sin tomarlo, pero por la cuarentena demoró su traslado hasta Caracas, a donde llegó finalmente la semana pasada con signos y síntomas de rechazo del órgano, y “finalmente el viernes en la noche le colocaron el catéter para dializarla y el sábado en la mañana murió”, contó Villamizar.

Antes de Yulimar Escalona recibió ATV el reporte del deceso, el 5 de julio, de César Chacón, también del estado Sucre. “Venía desde hace mucho tiempo subdosificándose porque no tenía tacrolimus y presentó complicaciones propias de la falta de medicamento y falleció”.

El director de Amigos Trasplantados de Venezuela insistió en que el tacrolimus no lo entregan las referidas farmacias del Seguro Social de algunos estados “desde agosto del año pasado. En otros, desde septiembre y desde octubre”.

Enfatizó que, a pesar de la “catastrófica situación que vivimos los pacientes en diálisis y los trasplantados renales en el país, por la severa y compleja crisis humanitaria que afecta el país”, el ministro de Sanidad y la presidente del Seguro Social permanecen en silencio, “cuando son los principales responsables”.

Por ello, estas personas realizan una campaña a través de las redes en las que a través de videos exponen su crítica situación y solicitan a las autoridades se restablezca la entrega del tacrolimus y de otros inmunosupresores con carácter de urgencia para salvar sus órganos injertados y sus vidas.

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