Para la politóloga Aiskel Andrade, la oposición partidista no ha entendido del todo al escenario en que se enfrentan para revertir la realidad venezolana. Uno de sus desafíos es lograr la cohesión para el cambio político.
     
Para Andrade, el desafío de la dirigencia opositora es convertir los deseos de cambio de la sociedad en una posibilidad real de transformación política | Foto William Urdaneta | Archivo

El regreso del presidente interino y de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, después de su gira internacional, implica un replanteamiento de la ruta a seguir y los escenarios de este 2020, frente a una dictadura cada vez más represiva. Pero, además, plantea una serie de desafíos para la dirigencia política opositora, en función de reconducir el descontento social en ese accionar que lleve al cambio político.

La politóloga Aiskel Andrade, profesora de la Universidad Católica Andrés Bello, núcleo Guayana, y directora del Centro de Investigaciones para la Educación, la Productividad y la Vida (Ciepv), considera que uno de los desafíos se centra en entender el deseo de cambio en la población, cuyas condiciones de vida empeoran producto de la crisis económica en el país.

“Hay unas condiciones de vida en la gente, que la hace insostenible. La hiperinflación es un dato económico, pero ese dato económico se convierte en la gente en un deterioro absoluto de su condición de vida, incluso sectores que podían maniobrar, los alcanza la crisis. Eso está allí, es una realidad, la pregunta que uno se hace es por qué esa realidad no se convierte en un accionar político mucho más rápido”, señaló.

Ciertamente, parte de la respuesta tiene que ver con los elementos represivos del régimen de Nicolás Maduro. No obstante, acota que “cuando uno lo mira de este lado, puede observar que la oposición no entiende perfectamente el escenario en el que está jugando, es lo que uno puede apreciar. El primer desafío es convertir esos deseos de cambio de la sociedad venezolana en una posibilidad real de acción y transformación política, porque la gente sola no puede cambiar su situación”.

Unidad con propósito

De allí parte que la unidad no significa que la oposición partidista manifiesta de voz que está unida, sino que tenga propósito y no que cada grupo o facción de partido quiera ver cómo se impone en cada escenario que tiene todavía que construir, que aún no está.

     
El diputado Ángel Medina sostiene que a partir del 5 de enero la distensión entre los factores que apoyan a Guaidó ha bajado | Foto William Urdaneta | Archivo

“El escenario en el que Maduro se fue y todos estamos cambiando y somos felices, eso no va a venir por suerte, hay que construirlo. La unidad significa que puedas alcanzar la cohesión suficiente como unidad partidista, para alcanzar ese fin. En mi criterio, eso solo se puede hacer si los grupos y facciones de los partidos políticos de oposición entienden que aquí no hay otro objetivo más importante que acompañar a la gente en el proceso de transformar la realidad que tenemos”, explicó Andrade.

Agregó que “eso no pasa porque estoy en una lista, soy candidato o quiero ser presidente. Es hacer de verdad un propósito común, y eso implica explorar muchos caminos y estrategias y que cada grupo deje de lado sus apetencias partidistas particulares y entienda que este no es el momento”.

Andrade considera igualmente que la gira de Guaidó fue exitosa, que hizo el trabajo que le corresponde, y que está claro que hay una comunidad internacional dispuesta a acompañar este proceso, pero eso no basta.

El trabajo tiene que ver también con el discurso, que aunque no lo es todo, influye en el acompañamiento ciudadano. Esto implica también que las manifestaciones tengan propósito alternativo y no sean solo salir a las calles a enfrentar a una dictadura que reprime, usa vándalos y está cerrado en el poder con fuerzas militares.

“Si el discurso es que salga a la calle a aplaudir a cuatro tipos que se van a dar golpes en la tarima para ver quién es el que habla, los venezolanos no queremos eso. Tendríamos que construir un discurso que lleven a esas acciones de cambio. La manifestación sola ya no sirve, por eso hay que explorar todos los caminos reales, comunicarte con la gente, porque hasta ahora lo que hemos hecho es adaptarnos para sobrevivir”, agregó.

Reconstruyendo la unidad

El presidente de Parlatino, Ángel Medina, afirmó que el “principal desafío es el mismo, construir una salida política al desastre que estamos padeciendo, y que además sea viable y sostenible”.

Sostuvo que esa salida no se ha logrado porque se enfrenta a una autocracia. “Si fuera una democracia, esperamos a la próxima elección, nos preparamos y ganamos la mayoría de los votos. El problema es que hemos enfrentado un proceso de autocracia, acompañado de la destrucción de las instituciones y condiciones de vida del venezolano, luchar contra eso es muy complejo, es duro”, manifestó Medina.


El diputado Freddy Valera reconoce que hace falta una mayor vinculación con los sectores populares | Foto archivo
     

El parlamentario agregó que la única manera de trabajar la crisis multifactorial en el país, pasa por destrabar lo político, y esto es “permitir que la gente decida qué quiere en el país, y no es solamente es un tema de elecciones”.


Aun con el complejo escenario político en Venezuela, Medina considera que posterior a lo ocurrido el 5 de enero con el intento de asalto al Parlamento, se logró la unificación de quienes hoy mantienen su apoyo a Guaidó, e incluso de parte de quienes lo cuestionaban.

“Estamos asumiendo decisiones en conjunto, la distensión ha bajado y más que una ruta de nuestros conflictos es construir un camino donde estemos todos”, reiteró.

El diputado de la Asamblea Nacional, Freddy Valera, manifestó que entre los desafíos de la dirigencia opositora es tener mayor vinculación con los sectores populares. “No basta la comunicación a través de los medios electrónicos, sino tener el contacto en cada uno de los sectores”.

La respuesta ciudadana a las últimas convocatorias ha evidenciado también el descontento, desgaste y hasta frustración por no vislumbrar una pronta salida política.

“En política, como en toda actividad, tienes que reconocer y rectificar”, dijo Valera, en relación a la cambiante dinámica social en la región e, incluso, la falta de organización al momento de convocar a los ciudadanos.

“Es el momento oportuno para revisar nuestras políticas y lo que no pudimos lograr, buscarlo, buscar otra ruta que nos permita llegar y avanzar. No es una lucha que está a la vuelta de la esquina, hay que seguir adelante porque no tenemos otro camino, sino seguir luchando con la dictadura”, afirmó.

La cuestionada ruta electoral

Este año vence el período parlamentario, por lo que se prevén elecciones de diputados, mientras la oposición mantiene su ruta de cese de usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Nicolás Maduro ha insistido en esta posibilidad, incluso en un supuesto acuerdo de repetir presidenciales, pero la propuesta no cala mientras permanezcan en el Consejo Nacional Electoral (CNE) rectores que sirven a los intereses del régimen.

“Elecciones con el mismo CNE que tenemos, en las mismas condiciones que tenemos, no son elecciones. Eso no motivará a las personas y no es posible avanzar por una ruta electoral, porque esta pasa por lograr un cambio en el CNE”, sostiene Andrade.

Destaca también que “la reconstrucción de la institucionalidad democrática que nos puede conducir al cambio de nuestra cotidianidad pasa por el cambio de gobierno, pero este pasa por el cambio del CNE. Con el que tenemos es la consolidación de la dictadura y la gente lo sabe, y por eso la desmotivación de la gente cuando le dicen elecciones, porque cuando le dicen elecciones con Tibisay Lucena, con Sandra Oblitas, con grupos armados, puntos rojos, es el enmascaramiento que el gobierno tiene para legitimar una supuesta legitimidad que no tiene, que fue impuesto por un poder electoral”.

Con el regreso de Guaidó al país, sigue la expectativa por una redirección de las estrategias políticas que permitan la salida al conflicto en Venezuela.

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