La desesperanza también influyó en la poca participación a la convocatoria de este 23 de enero. Los problemas del día a día absorben a los ciudadanos, quienes intentan sobrevivir al caos.

Toda la avenida Atlántico de Puerto Ordaz es una cola de vehículos que esperan por surtir gasolina. También lo hacen para ser marcados y recibir un ticket para surtir al día siguiente. Es parte del plan impuesto por el gobernador del estado Bolívar, Justo Noguera, y que también fracasó. En Alta Vista, Villa Asia, y San Félix ocurre igual, mientras que a la convocatoria para el cabildo abierto, convocado por la oposición con motivo del 23 de enero, Día de la Democracia, no tuvo asistencia.

Menos de 100 personas habían en la plaza de Carbonorca, diagonal al Centro Comercial Naraya, en Puerto Ordaz. En el lugar cortaron la electricidad y no fue posible conectar sonido. Mientras tanto, detrás de la sede principal de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), en la Plaza Las Banderas, estaba un camión ballena, tanquetas, camiones y motos de la Guardia Nacional (GN). Estas últimas pasaron en varias oportunidades por el lugar donde se convocó el cabildo.

La participación juvenil también fue nula. Sin embargo, entre los pocos asistentes, sobre todo de la tercera edad, aún confían no solo en el presidente (e.) Juan Guaidó, sino en la posibilidad de un cambio político este 2020.

Hilda de Rangel, de 83 años, es una de ellas. “Guaidó está arriesgando el pellejo, cosa que no lo hace nadie. Muchos hablan de él, que si robó plata, pero váyanse para allá para donde está él. Tengo muchas expectativas de que este año saldremos de esa gente, ya uno no come, no hace nada, si tienes un carro, se te va todo en repuesto”, manifestó.

Ana Valladares se refirió a la gira de Guaidó y opinó que “la presión internacional debe ser más fuerte, para lograr ese cambio, pero nosotros debemos hacer más también. Es verdad que el pueblo ha hecho mucho y a veces está desesperanzado porque no ve ese cambio, pero tenemos que ser perseverantes”.

Consideró también que las colas por gasolina influyeron en la baja participación. “Yo había venido antes, y había más gente”.

La eterna urgencia

A pocos metros de la concentración estaban conductores en cola por gasolina. El desabastecimiento ha hecho que sea en ese espacio donde los ciudadanos transcurran la jornada. Dejan de asistir a sus trabajos y compartir en familia por 40 litros de combustible.

“Tengo que estar pendiente, porque no es nada más marcar. Tienes que estar cuidando el puesto porque si no dicen que no estás pendiente, que no quieres echar gasolina y te dejan por fuera. Entre echar gasolina e ir a una protesta, prefiero echar gasolina, porque ¿cómo me movilizo para hacer algunas diligencias sin combustible? El transporte público es caótico”, aseveró Manuel Piñate, uno de los conductores en cola.

Otros desconocían de la convocatoria al cabildo abierto. Ciertamente, fue el día anterior cuando comenzaron a rodar los volantes e invitaciones a través de redes sociales y mensajería en WhatsApp.

El diputado de la Asamblea Nacional Rachid Yasbek aprovechó para destacar la labor del Parlamento y repudiar el camino por el que optó el suplente del diputado Américo De Grazia, Manuel Zamurito González, al apoyar al parlamentario Luis Parra.

Aseguró que irán por la recuperación del parque industrial de Guayana. “A estos inútiles no les interesan las empresas básicas, a nosotros sí, y vamos por su recuperación para que los trabajadores vuelvan a tener su contrato colectivo, para que haya un crecimiento económico y volvamos a tener la productividad que necesitamos en Guayana”.

Este 23 de enero se cumplieron 62 años desde el derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, pero también un año desde que Juan Guaidó asumió la encargaduría de la Presidencia de la República, y estableció como ruta el cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.

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