En estos 21 años de dictadura los cambios y saltos de talanquera de Claudio han sido notorios y frecuentes. Por eso con su cara de póker bien lavada, ha tenido presencia en la convulsa y tragicómica política venezolana.

Se ve en la foto que a Claudio Fermín le ha ido más que bien con la revolución en estos últimos tiempos. Además de tener su propio partido -legalizado y blindado- ha acumulado una voluminosa grasa lateral que sus anchas camisas no disimulan. Espero que no emule las mórbidas adiposidades de Juan Barreto Cipriani, con quien comparte proyecto, al parecer mesa, y también pasado, al haber sido ambos burgomaestres de la gran Caracas. Los dos son buenos conversadores y las sobremesas deben ser prolongadas y generosamente servidas. Obvio, sin las restricciones propias de los salarios de hambre, que impiden al 95% de los venezolanos hasta compartir un café. Pero está visto que estas limitaciones no preocupan a este dúo tan bien avenido, que se ha ganado el privilegio de departir con la cúpula en el Palacio de Miraflores, y en otros espacios todavía más exclusivos, como esos que los entendidos llaman “culo e’ metra”.

Pero no son sólo sus kilos demás -en un país harapiento y demacrado con una alarmante y masiva escualidez- los que nos restriegan en la cara su codiciable situación, sino su relleno rostro y hasta su bronceado color de su piel. Pero lo que prende las hogueras de la envidia es que al googlear nos enteramos que el trigueño de Barinas tiene sus siete décadas cumplidas entre pecho y espalda.

Si ese cuerpo saludablemente macizo y ese rostro con una reciente dermoabrasión se atavía con vestimentas de alta costura y lo encorbatas de seda, el resultado me recuerda aquella canción de Jesús Rosas Marcano, que se pregunta ¿Quién ha visto negro como yo? En el caso de Yo, Claudio, respondo: ha sido visto y oído por millones de venezolanos, mientras pontifica, crítica, cuestiona y nos conmina a hacer lo que a él le conviene y mucho más al locatario miraflorino. El también obeso epulón debe sentirse muy a gustito conversando con el sociólogo barinés egresado de la UCAB. Este llanero piquito de oro puede, perfectamente, convertirse en una suerte de Ninfa Egeria, aquella consejera secreta muy escuchada por el rey romano Numa Pompilio, que lo esperaba en el bosque de Aricia.

Fermín debe tener unos cincuenta años en el candelero. Su recorrido debe haberlo iniciado muy joven en las filas del partido del pueblo, donde también militó su tía Mercedes Fermín, profesora ucevista muy respetada, y también representante de Venezuela en la FAO. Su pausado tono de voz y su dicción son aspectos muy particulares de su personalidad. Cuando lo oyes no puedes dejar de pensar que de su boca saldrán consejos, lecciones, amonestaciones, juicios y moniciones varias, todo envuelto en un celofán de sabiduría melcochosa e impositiva de quien está seguro que siempre tiene la razón. Debo confesar que lo escuché muchas veces, cuando en la Venezuela democrática Fermín era invitado frecuente a los platós de televisión.

En estos 21 años de dictadura los cambios y saltos de talanquera de Claudio han sido notorios y frecuentes. Por eso con su cara de póker bien lavada, ha tenido presencia en la convulsa y tragicómica política venezolana. Es un surfeador de aguas turbias, que desafía con su tabla de salvación algunas olas de cierta peligrosidad. Por ahora no ha sido perseguido, hostigado, enjuiciado, apresado o torturado, como sí lo han sido cientos de figuras políticas venezolanas. De tal manera que cuando él está cómodamente instalado en algún encuentro, reunión o ágape, el Sebin, la Dgcim o la FAES andan de cacería, detrás de algún líder al que quieren ponerle los ganchos y meterlo en chirona.

Fermín, un zorro viejo de la política doméstica, sabe que un partido -aun en dictadura- es una buena protección. Por eso, muy recientemente, en 2018, fundó una organización llamada Soluciones por Venezuela (SPV) de ideología socialdemócrata y con una posición de centro izquierda, tal como aparece en Google. Valga destacar que Soluciones no ha sido tocado por el tribunal de suprema injusticia. ¡Cuánta suerte tiene Fermín! Versátil y saltante como es, en su hoja de vida encontramos que fue jefe de campaña de Henry Falcón, porque en honor a la verdad, el tipo se promociona muy bien y resulta convincente en las distancias cortas. Entre sus carnales, en estos tiempos de socialcomunismo, están Timoteo Zambrano, Felipe Mujica, Juan Barreto, Acosta Carles, entre muchos otros.

Agridulces

El doctor Williams Arrieta fue brutalmente golpeado por los órganos represivos de esta tiranía. Él protestó en la cola de la gasolina, y los uniformados respondieron con la violencia de siempre. No lo mataron porque la gente reaccionó y las redes sociales se activaron inmediatamente. 

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