Hasta para dialogar en serio habría que tener fuerza para vencer en el campo de batalla; de lo contrario, el diálogo -como ha ocurrido sistemáticamente- es una vía con la que el régimen gana tiempo.

@carlosblancog

María Corina Machado ha publicado un artículo en El Mundo de España que ha causado justificado debate dentro y fuera de Venezuela. Allí plantea la necesidad de una “Operación de Paz y Estabilización en Venezuela (OPE)” cuyo propósito es “controlar el territorio y la neutralización de una compleja y organizada red de bandas criminales y grupos irregulares, mientras se estabiliza el país y se recuperan sus capacidades productivas y el Estado de Derecho. Es, por lo tanto, una “operación de paz multifacética”.

Antes de referirme al contenido es bueno anotar que al lado de la excelente discusión que se desarrolla está la corte de necios que solo afronta los temas propuestos con respuestas del tipo “eso es fantasía”, “coge tu fusil y marcha a Miraflores”, “no seas radical”, “con qué se come eso”. No solo para descalificar sino, sobre todo, para evitar el debate. Esto ha de tomarse como el ruido ambiental que produce la estulticia sin norte.

Lo que me parece el punto central es la necesidad de la recuperación del territorio para restablecer la institucionalidad democrática de Venezuela. Véase que el tema del territorio no es solamente “quitárselo” a Maduro sino a una estructura criminal internacional que lo controla. Esa estructura está integrada por Maduro y su pandilla, el Alto Mando Militar y un grupo de generales y coroneles, también cubanos, iraníes, el ELN, la disidencia de la FARC, carteles de la droga, Hezbolá, grupos paramilitares de diversas nacionalidades, depredadores del Arco Minero, traficantes de personas y otras bestezuelas que recorren impunemente el territorio nacional. Como es obvio, en ese espacio desapareció la ley, el orden institucional, y los ha sustituido el control mafioso nacional, y sus metástasis regional, municipal y local.

Para desalojar esa estructura se requiere una fuerza superior a la que controla el país. Es un hecho ineludible. Si quieres vencer a una fuerza enorme tienes que tener una fuerza superior capaz de disuadir a la otra para que negocie su entrega, se rinda o, si es el caso, vencerla. No se trata de tener más gente que Maduro y su bandidaje, sino de tener más fuerza. Hasta para dialogar en serio habría que tener fuerza para vencer en el campo de batalla; de lo contrario, el diálogo -como ha ocurrido sistemáticamente- es una vía con la que el régimen gana tiempo.

Para oponerse a la ocupación multinacional del territorio nacional que han promovido Chávez y Maduro la fuerza que ha de enfrentársele es multinacional y María Corina la denomina “operación de paz multifacética”. Desde mi punto de vista, significa una intervención liderada por la OEA, con base en el TIAR, en los campos financiero, tecnológico, humanitario, comunicacional y diplomático de una coalición de países. Y, para decirlo claro, sin tropas extranjeras de infantería dentro de Venezuela. Las tareas militares internas les corresponderán a los tenientes, capitanes, mayores, comandantes, coroneles, soldados venezolanos que están dentro y fuera del país; eso sí, con apoyo internacional. Así lo veo.