Desde 1999 el régimen le ha tendido la alfombra roja a todas las enfermedades. El terror de los venezolanos ante el anuncio del coronavirus en China, era justamente que la plataforma de salud pública venezolana tiene varios años sin funcionar.

@RinconesRosix

El corona en Venezuela: desde 1999 el régimen le ha tendido la alfombra roja a todas las enfermedades. El terror de los venezolanos ante el anuncio del coronavirus, era justamente que nuestra plataforma de higiene estaba debilitada, erosionada. La desnutrición instalada en las clases más humildes. El sistema de salud pública severamente arruinado, corrupto y politizado. Por ejemplo, ya se sabe que los médicos cubanos debieron “aguantar” las medicinas para el momento de las elecciones, aunque nada de eso les funciona ya.

Una población puede conservar su salud cuando está bien alimentada, tiene acceso a agua potable y a un ambiente limpio, por eso las epidemias son pruebas para medir la eficiencia de los Estados. Un país con un aparato productivo mermado, dependiente de importaciones hasta para el jabón y las tuercas de las tuberías de aguas o los cables de las bombas, un país así no puede ser eficiente ante esta o cualquier epidemia. Desde hace tiempo, la tuberculosis y la malaria han estado instaladas en el país, y el sistema de salud pública no ha podido resolverlo. ¿Qué nos salva?: el sol del trópico, lavarse las manos, estornudar en el codo, el distanciamiento social y, por último aunque no por menos, el Nazareno de San Pablo.

No obstante, hay quienes temen y piensan que las argucias propagandísticas del régimen podrían borrarle la memoria a los venezolanos y, hacerlos caer nuevamente en sus trampas. Es un miedo incontrolable y sus ataques de pánico ya inundan las redes sociales. Hay mucha falta de foco y por eso hay que hacerle un test a estos temerosos opositores y cuasi opositores: ¿Usted salió corriendo a hacer largas colas para llevar sus billetes de 100 al banco en diciembre de 2016, enero 2017? ¿Salió usted a sacar el carnet de la patria porque sino se iba a quedar sin gasolina? ¿Piensa usted que la viveza es un tipo de inteligencia admirable? ¿Entiende usted que la fuente de nuestros males es el no cumplimiento de la Constitución por parte del régimen? ¿Entiende usted que la salida a la crisis política venezolana depende de que usted conserve el foco?

El régimen siempre ha desenfocado y enturbiado la visión de la realidad, de eso dependen sus fraudes. Para el antigmatismo, estrabismo y cualquier ausencia de foco, hay vacuna. Como si se tratara de un cuadro de test oftalmológico, usted mismo escriba en una hoja de rotafolio tres columnas, la primera para escribir las promesas de régimen desde 1998, la segunda para decir si efectivamente se cumplieron y la tercera, para decir el resultado, como por ejemplo, elefantes blancos, dinero robado, botado, perdido, etcétera. Por favor, ponga esa hoja u hojas en la entrada de su casa.

Si se atreve a hacerlo público, coloque una cuarta columna para anotar con una x las veces que usted cayó por inocente.

Coronavirus 2019 y la China: Los virus son como genios que andan encapsulados, pero basta algún exceso o desequilibrio para sacarlo de su botella. No me gusta llamarlo el virus chino, ni que nadie maltrate a ningún ciudadano de ese país, pero es inocultable que muchas epidemias parten de ese país. Las costumbres alimenticias de parte de su población, por cierto, fueron originadas en las décadas de hambre vinculadas con “los milagros agrícolas” del régimen comunista. En el presente, el Gobierno chino ha intentado controlar el uso y abuso del comercio de animales salvajes, pero se le ha ido de las manos. No sólo se trata del mercado de Wuhan como foco para estallido de infecciones, también por su incidencia en urgentes problemas ambientales. Por ejemplo, la caza voraz de los rinocerontes para mutilarle los cuernos, especialmente por parte de la élite poderosa de China, ha perjudicado la población de ese y otros animales en África. Con la bandera del coronavirus, los DD HH y derechos de los rinocerontes, la comunidad internacional ya tiene muchas cartas para presionar a China.

Ha perjudicado al Gobierno chino, especialmente, su propia censura de información. Después de la muerte del doctor Li Weinliang, el médico oftalmólogo quien diera el primer alerta del ahora llamado Covid-19, hay ya un movimiento de lucha por la libertad de información. Forzado por la furia de la población y el poder formidable del Corona, el presidente Xi Ping tuvo que cambiar el rumbo y responder ante las circunstancias. Ha tenido que trabajar en colaboración con el Organismo Mundial de la Salud (OMS), nadie sale solo de un problema como este. Era un asunto de tomar la decisión rápida y utlizar sus recursos como Estado, que son muchos, para conducir al país a cierta normalidad. Aunque aún no lo sabemos todo sobre lo sucedido en China.

El Corona en Occidente: El coronavirus, como otras epidemias, se extienden rápidamente ante circunstancias favorables. Estas epidemias no perdonan cuando andan los políticos indecisos o tambaleando sobre sus conveniencias. En horas o pocos días los virus se múltiplican exponencialmente. La tardanza del Reino Unido y los Estados Unidos tiene que ver con el uso de los tests para el virus. Estaban ya disponibles los tests alemanes, pero como ocurre con cualquier otro producto de ese país, estas situaciones comerciales parecieran causar escozor a los ingleses y gringos. Esto es materia para otro artículo pero, por ahora hay que decir que ambos países perdieron un tiempo muy valioso por no controlar los primeros días de epidemia. A diferencia, otros países, como la propia Alemania, han detectado a los infectados en las primeras etapas de la enfermedad. Los países más golpeados en Europa son los que no han llevado a cabo las pruebas de manera rigurosa en esas primeras etapas, de acuerdo a las recomendaciones de la OMS.

Las cuarentenas: Sin el apoyo de un sistema de salud pública funcional, hacen mucho, pero no resuelven el problema. El virus va a atacar y aquellos quienen caen enfermos tienen posibilidades de recuperarse con atención médica. A esto se suma, que los virus andan rueda libre y, la población debe crear defensas ante un virus que, si se va un tiempo, puede volver y enfermar a la gente. Las vacunas, en el mejor de los pronósticos, pueden estar listas para dentro de dieciocho meses, así que mientras eso ocurre, la estrategia de la vía dura, ha sido inmunizar por la vía de enfermarse y recuperarse. Por eso es imprescindible un Estado que garantice el bienestar alimentario, la higiene y salud de la población.

Pero el coronavirus no es más problema que el populismo y la corrupción. Como el parásito del anófeles, son enfermedades que brotan ante la crueldad, la desigualdad, los desequilibrios. No hay que perder el foco.

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