Los recientes zapateos de Zapatero no pueden traerle nada bueno al país. Se nota que el descrédito aprieta, sobre todo en círculos internacionales, y la hegemonía, una vez más, apela a sus aliados para intentar lavarse la cara.

No tengo duda de que se trata de un personaje muy peligroso que le ha hecho mucho daño a la causa democrática de Venezuela, al colocarse al servicio del continuismo de la hegemonía roja, bajos los pretextos de un diálogo político civilizado, cuando casi todo el mundo en Venezuela sabe que no es posible con la criminalidad organizada. Hacia la calle, muchas de sus posiciones hasta lucen razonables. Pero la intención no pienso que sea razonable, porque el continuismo de una hegemonía que está destruyendo a toda una nación, es una sin razón insuperable.

El referido personaje va y viene. Tiene sus temporadas de mayor actividad pública en relación con Venezuela, y otras en las que pasa por debajo de la mesa. Ahora está apareciendo de nuevo, y la propaganda oficial trata de proyectarlo. El asunto es el mismo de siempre: una supuesta salida electoral en un contexto despótico en el que sus mandoneros no creen en elecciones libres y justas. Pero el personaje tiene compañía. En el oficialismo, desde luego, y también en la oposición, o en una mal llamada oposición, porque si no se opone sino que le hace el juego al poder, entonces no puede ser considerada oposición.

¿Se habrá aprendido la lección? Me gustaría afirmarlo, pero no estoy seguro. Cierto que la abrumadora mayoría de la población aspira a un cambio radical, en lo político, económico y social, pero no lo es menos que sectores que están llamados a ejercer una representación política y constitucional, en verdad beligerante, no lo hacen por diferentes motivos. Y tales motivos no pueden ser nada auspiciosos, sino absolutamente ominosos. En no pocos aspectos, manifiestan la profundidad del despeñadero por donde cae Venezuela.

Los recientes zapateos de Zapatero no pueden traerle nada bueno al país. Se nota que el descrédito aprieta, sobre todo en círculos internacionales, y la hegemonía, una vez más, apela a sus aliados para intentar lavarse la cara. Lo han logrado, hasta cierto punto, en otras ocasiones: total, se mantienen despotizando y depredando. ¿Lo lograrán en esta ocasión? Por el bien de los venezolanos, esperemos y luchemos para que no sea así.

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