Bolívar debe ver su propia especificidad por el futuro, con audacia, rigor y sin conservadurismo; involucrando plenamente las nuevas realidades de la región.Bolívar debe ver su propia especificidad por el futuro, con audacia, rigor y sin conservadurismo; involucrando plenamente las nuevas realidades de la región.

@OttoJansen

¿Diálogo? La palabra se perdió y pasó a ser eje de engaños de la revolución bolivariana. De nada ha servido en búsqueda de soluciones a los asesinatos por la economía de oro del Proyecto Arco Minero del gobierno de facto que padecemos en Bolívar. De nada han servido las palabras para abordar las calles rotas y sucias; las convocatorias, mesas y mesitas, promocionadas por el socialismo que han escondido la corrupción y las empresas aniquiladas. Se parece -en la percepción del término- al concepto de Unidad que se ha diluido en los atajos de esos factores que reclaman no ser llamados al “reparto”. Ambas nociones se yuxtaponen. Son conceptos de la cotidiana jerga política nacional y lamentablemente nada tienen que decir al sentir de la población y sus comunidades que esperan ante el aluvión de penurias, contemplando cómo el tiempo se acaba.

En una entrevista de Daniel Ramírez para El Español, el célebre periodista español Jesús Quintero rememora: “Según Borges, al que tuve la suerte de entrevistar, en la magna Grecia se dio la mayor cosa que ha registrado la historia universal: el descubrimiento del diálogo. Dudaron, disintieron, cambiaron de opinión, aplazaron…”. La afirmación permite la reflexión ideal para la realidad venezolana. Pero el proyecto militarista totalitario volvió trizas el lenguaje y la comunicación en este país, como en toda área por donde se mire. Además, por la aparición de un sinfín de voces que califica, imparte recetas, proyecta sus delirios e interpreta la realidad en tótems exclusivos, igualmente edifica posturas sin utilidad para conformar el discurso de la coherencia democrática hacia el futuro. Esto, sin embargo, no invalida a la población del esfuerzo de apreciar a los que enfocan los sueños hacia la practicidad, hacia las puertas de realizaciones de un pueblo con expectativas de transformación pero asfixiado por el horror cotidiano de las penurias.

Visión de sociedad compartida
Cuatro frases por destacar:

El presidente interino Juan Guaidó, en su encuentro con la diáspora venezolana en Miami: “Hoy Venezuela es una y no está dividida (…) se acabó la época de la Venezuela dividida y polarizada, hoy es una sola Venezuela peleando por la dignidad”.

Henrique Capriles en entrevista del portal Crónica Uno: “Es un falso dilema: voto o no voto, participo o no participo. Hay sectores interesados en plantear el debate de esa manera. El venezolano tiene cultura del voto como arma de la democracia y a la gente le gusta votar, pero no que le roben su voto. Es un error dividir a la gente entre quienes quieren votar o no, o los que dicen que hay que participar o no. Las elecciones mueven muchísima gente, pero aquí el CNE entró en una descomposición (…) La gente en el barrio no pueden protestar porque dependen del CLAP, les mandan los FAES, los matan, hay presos heridos, pero si convocan a unas elecciones con condiciones mínimas, te dicen que van a votar contra el gobierno”.

José Virtuoso, s.j., rector de la UCAB, en foro de egresados de esa universidad Escenarios políticos 2020: “Guaidó tendrá que enfrentar a actores de la oposición que están en desacuerdo con participar en elecciones. Le tocará enfrentarlo, hablar claro, pero esa claridad es lo que le va permitir unificar la dirección del proceso político, hacer alianzas internas y revitalizar buena parte de esos apoyos que ha conseguido fuera”.

Luis Ugalde. s.j., en un reciente artículo: “Un gran peligro para este 2020, es esta resignación, pues presenta la renuncia a la verdad, a la libertad, a la dignidad, a la democracia y a la vida como el ‘sensato realismo’ para salvar lo posible. Ese realismo niega, ridiculiza y persigue a la utopía y acusa como inadaptados a sus defensores”.

Las opiniones citadas son la clara interpretación de momentos actuales de la lucha venezolana, con sus muy sinuosos matices, pero vista -así lo creo- a ir conformando el discurso integrador, de normalidad de la sociedad venezolana.

Se habla de la conversación por labrarse desde los sectores sociales; es decir diálogo civilista y unidad nacional en concordancia con el bienestar y cumplimiento de los derechos. En el tránsito hacia las etapas siguientes, más que de la específica estrategia de derrotar al régimen, que en este instante se encuentra en pleno desarrollo.

Las voces de Guayana

Por sobre la obligación de contribuir con el diálogo democrático de todos los sectores nacionales, que se discute y se diseña en el curso de las definiciones actuales, el estado Bolívar debe ver su propia especificidad por el futuro, con audacia, rigor y sin conservadurismo; involucrando plenamente las nuevas realidades sociales, económicas e institucionales de la región. Es tan importante derrotar la jauría que representa la revolución en Guayana, como la inercia, los vicios que permean a no pocas expresiones locales y por supuesto la nostalgia por los años idos.

Trocitos… La gira de Guaidó, rematada en la entrevista con el presidente de EE UU, estaría remarcando la realización de elecciones presidenciales y parlamentarias conjuntas. Ya se verá.

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