Luego de cuatro años, el mandatario rinde cuentas ante los diputados de la Asamblea Nacional. Sin embargo, su exposición estuvo plagada de desaciertos que contradicen la realidad.

Nicolás Maduro presentó este martes en el hemiciclo del Palacio Federal Legislativo la memoria y cuenta correspondiente al año 2020, tras cuatro años sin presentarse en el Parlamento. La última vez que el mandatario rindió cuentas ante la Asamblea Nacional fue en 2016, primer año de la AN opositora. Desde entonces, se había presentado ante el Tribunal Supremo de Justicia y la írrita Asamblea Nacional Constituyente.

Durante su exposición, además de celebrar el regreso del oficialismo a la AN, Maduro abordó la grave crisis económica que atraviesa el país, el manejo de la pandemia y rechazó enfáticamente el supuesto bloqueo comercial impuesto por el Gobierno de Estados Unidos.

“He venido acá nuevamente al Parlamento Legislativo para retomar los caminos de la patria cumpliendo los mandatos sagrados de nuestra Carta Magna”, expresó Maduro para iniciar su ponencia con un saludo de alegría hacia sus simpatizantes luego de que el oficialismo recuperara la Asamblea Nacional en los cuestionados comicios parlamentarios del 6 de diciembre.

Un cuestionado manejo de la pandemia

Sobre la pandemia causada por la COVID-19, Maduro asegura que Venezuela fue el país latinoamericano que mejor abordó la llegada del virus, incluso, aseveró que fue el primer país del mundo en ordenar el uso del tapabocas. No obstante, la enfermedad comenzó a circular en Wuhan, China, en 2019 y el uso obligatorio de la mascarilla se ordenó en febrero de 2020. No fue hasta el 13 marzo de 2020 que se detectó el primer caso en el país que conllevó al estado de alarma.

    A pesar de que expertos advirtieron que Venezuela no tenía condiciones para relajar el confinamiento, Maduro ordenó una flexibilización amplia en diciembre | Foto AFP

“Venezuela es la nación que menos ha sufrido en esta región en comparación con los estragos ocasionados por el COVID-19 en países vecinos. Tenemos apenas 120 mil casos en más de 300 días, un porcentaje inferior a 15 ciudadanos por cada 100 mil habitantes, uno de los índices más bajos del mundo”, afirmó.

Asimismo, destacó la efectividad del esquema 7+7 implementado desde junio de 2020 en aras de flexibilizar la cuarentena en un contexto que, según expertos, no era idóneo relajar el confinamiento por no cumplir con las condiciones para hacerlo.

En su segundo informe, la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (Acfiman) advirtió que no existía un control del virus en Venezuela y, por tanto, los casos reportados por el gobierno no reflejan el impacto real de la epidemia en el país.

“Las proyecciones de nuestros modelos matemáticos a partir de datos de infecciones respiratorias difieren en el número de casos nuevos que se producen diariamente”, señala la investigación. Además estimaron que en el último trimestre del año se pudieron contagiar aproximadamente 14 mil personas, evidenciando que no existían condiciones para flexibilizar la cuarentena de acuerdo con los estándares de la Organización Mundial de la Salud.

La culpa es del bloqueo

“El Estado ha perdido el 99% de los recursos que ingresan al país a causa del bloqueo impuesto al país”, expuso el mandatario. Según sus declaraciones, el país está sufriendo las consecuencias de las sanciones internacionales, principalmente de aquellas impuestas por el gobierno de Donald Trump.

Denunció que estas restricciones le impiden acceder a los recursos depositados en el exterior. “La presión de EE UU estaba dirigida a la economía venezolana. El salario ha sido de los más impactados, al igual que las empresas petroleras”.

Ante esto, instó al Parlamento oficialista a crear leyes que garantizarán la recuperación de “los activos del Estado y todos los recursos que se encuentran en el extranjero”.

Por otra parte, vio con buenos ojos la dolarización en el país, aunque recalcó que sus políticas están orientadas a recuperar la moneda nacional. Esta dolarización financiera, según Óscar Torrealba, investigador de Cedice Libertad, no es producto de una política liberal adoptada por el régimen con el interés de sortear la crisis económica que atraviesan todos los venezolanos. Es, más bien, un salvavidas con que el régimen podrá sobrevivir a los embates de su problema fiscal.

Con la estrepitosa caída de los precios del petróleo en los últimos años en el país, el fisco dejó de depender de las exportaciones petroleras, y pasó a subsistir sólo del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto Sobre la Renta (ISR). En un país donde hay una alta evasión fiscal y donde -en términos oficiales- todo el mundo gana salario mínimo, el principal ingreso del fisco son las transacciones. Para esto hay tres palabras claves: poder de recaudación.

A su vez, Maduro celebró que la economía venezolana no sufrió graves consecuencias desde que llegó la pandemia al país. Pero la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estimó que la economía venezolana cayó un 30% en 2020 y proyecta una caída del PIB del 7% para 2021. Esto significa que Venezuela sería el único país latinoamericano que no lograría recuperarse en un corto plazo del golpe económico causado por la COVID-19 en el mundo.

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