Libardo Laurens, de la Fundación Amigos del Enfermo Hepático, destacó que en dos años, el lapso de mayor desabastecimiento, entre 50 y 60 personas han muerto y más de 100 han perdido el órgano.

Yulimar, César, Lérida, Jesús, Marlene, Karina, Jacqueline, Rosa, Gisela. Esos son algunos de los que ya no están: presentaron rechazo de órganos y fallecieron. Ya suman 18 los que han muerto durante los últimos dos meses. Esperaron, algunos desde hace 11 meses, por los inmunosupresores. Ahora, los trasplantados claman por medicinas para vivir.

Este miércoles un grupo de trasplantados se acercó a la farmacia de alto costo del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) ubicada en Los Ruices, para exigir la entrega sistemática de medicamentos.

Se llevaron la sorpresa de que el tacrolimus, fármaco con una escasez de casi un año, se estaba entregando incluso sin hacer la cola.

Enfermos de alto costo

A esta farmacia llegan más de 200 personas al día. Pero solo atienden a 150 porque no hay sistema y todos los casos se verifican de manera manual.

De 14 taquillas solo funcionan dos, de acuerdo con testimonios de los pacientes que deben hacer una cola de hasta cinco horas bajo sol o lluvia.

Este miércoles un poco antes de las 9:00 am sacaron unas sillas de plástico y las pusieron cada una a un metro de distancia para que por lo menos cerca de 50 personas hicieran la espera un poco más cómoda.

Quienes van a esa farmacia son las personas con patologías crónicas, en su mayoría con historial oncológico, como es el caso de la esposa de José Félix Palacios, quien iba a retirar medicinas para el cáncer de mama. Este año es la tercera o cuarta vez que logra ese beneficio. El resto del tiempo ha tenido que comprarlo por su cuenta.

Mi esposa no puede dejar de tomar el tratamiento, si aquí lo hay es una ayuda tremenda. Lo malo es que desde enero no hay sistema y los pocos trabajadores, que hacen su trabajo con cierta dificultad, tienen que hacer todo de manera manual. Por eso es que tarda esto”.

Mientras él hablaba, a pocos metros, un grupo de aproximadamente 10 trasplantados comenzó a quejarse porque la gama de inmunosupresores no estaba en la farmacia. 

“Solo hay el tacrolimus, qué casualidad justo hoy que estaba organizada esta protesta. Incluso le dijeron a algunos pacientes que pasaran sin hacer la cola”, contó Esperanza Lusinchi, quien acudió con su esposo, trasplantado desde hace 16 años.

 
Este miércoles sacaron unas sillas de plástico y las pusieron cada una a un metro de distancia para que por lo menos cerca de 50 personas hicieran la espera un poco más cómoda | Fotos cortesía Luis Morillo
 


Libardo Laurens, de la Fundación Amigos del Enfermo Hepático, habló en respaldo de las denuncias hechas por Amigos Trasplantados y Codevida: en el interior del país es más delicada la situación.

“No están llegando los inmunosupresores a Maracaibo, Sucre, Valencia, San Juan de los Morros, todas las entidades tienen déficit y no sabemos cuánto tiempo más tardará en llegar el tacrolimus”.

Laurens destacó que en dos años, el lapso de mayor desabastecimiento, entre 50 y 60 personas han muerto y más de 100 han perdido el órgano.

Desde hace 18 meses no hay everolimus. También hay fallas de prednisona y de micofenolato sódico, necesarios para mantener los injertos. Hay pacientes que toman ese cóctel de fármacos y son más las ocasiones que o tienen uno solo o no tienen ninguno.

La directora de la farmacia, la doctora Adriana, salió al paso y les dijo que ese medicamento llegó el lunes. “Pero muchas veces entran al país y se tardan hasta dos meses para despacharlos. Les pido disculpas, es que hay un bloqueo. Vayan a Badan y pregunten si ellos no tienen bloqueos, porque los laboratorios como Pfizer no nos venden medicamentos, Estados Unidos y Colombia tampoco, tenemos que buscar en otros países”.

En respuesta, los afectados dijeron que eso no está ocurriendo y pidieron que ya no sigan hablando de bloqueos cuando hay gente muriendo. “Pedimos a la comunidad nacional e internacional que entienda lo que estamos viviendo. Necesitamos esas medicinas para no morir. Hay un atraso tremendo. Aquí llegan hasta 300 personas y más de 150 se van sin recibir sus tratamientos”, exhortó Laurens.

Una de ellas es Margarita Pérez, quien llegó pasadas las 10:00 am y no logró que la atendieran.

Lloró con desesperación en la puerta. Lleva cuatro meses sin tomar las pastillas para el cáncer. Cada mes viaja a Caracas desde Maturín. Esta vez lo hizo en la parte de atrás de un camión.

El reclamo que iniciaron los pacientes trasplantados se extendió a otros, como los oncológicos, quienes se quejaron por la cola, porque no consiguen toda la gama de medicinas y por las fallas del sistema de la farmacia.

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