En estos momentos cerca de 100 edificios de alojamiento son usados por el gobierno de Nicolás Maduro para atender la emergencia. En marzo el mandatario aseguró que tenía un ‘arsenal’ para frenar el virus y 23.763 camas disponibles.

Desde que comenzó la pandemia por la COVID-19 el pasado mes de marzo, el gobierno de Nicolás Maduro ha ocupado hoteles para albergar a pacientes positivos y con sospechas de haber contraído el virus.

En la medida que los casos comunitarios crecen exponencialmente —término que acuñan los epidemiólogos—, la administración echa mano de más infraestructuras: escuelas, galpones, residencias estudiantiles, del Poliedro de Caracas y ahora asoma la posibilidad de habilitar iglesias y conventos.

¿Qué pasó con las 23.763 camas hospitalarias anunciadas para atender la emergencia (entre ellas 4.759 de clínicas privadas y 4.000 camas de hoteles)?

En marzo pasado Maduro dijo que tenía un ‘arsenal’ para enfrentar el virus. Tratamientos y camas para los enfermos. Además de 1.213 puestos de cuidados intensivos.

Según los datos del Gobierno, en el país hay 15.463 contagiados; de esos, 4.269 fueron ingresados a hospitales; 1.170 están en centros de diagnóstico integral (CDI), 136 en clínicas privadas y 26 tienen insuficiencia respiratoria aguda grave, por lo que se presume deben estar conectados a los ventiladores. “Entre 80 y 85% están los casos sin síntomas”, precisó Nicolás Maduro.

Usando sus mismas cuentas, todavía no se tiene la ocupación completa de las 23.763 camas de las que dijo disponer al inicio de la pandemia.

Ahora bien, hay otras cifras que no se conocen con exactitud: cuántas camas de los hoteles están tomadas para atender la emergencia generada por la COVID-19.

Esa información no es del dominio público. Sin embargo, Leudo González, presidente de Conseturismo, destacó que en Caracas ya pasan de los 100 hoteles ocupados y la disponibilidad de plazas-camas puede estar entre 100 y 120 por recinto.

Se estaría hablando de unas 12 mil sólo en Caracas, en las que tienen albergados a los migrantes, a los pacientes con sospecha del virus, a los positivos y al personal de salud que apoya durante la emergencia.

Paso a paso

En una primera oleada los hoteles se usaron para aislar a las personas que tuvieron contacto con viajeros y que debían hacer la cuarentena. Eso fue en marzo.

Luego, en abril, se dio una segunda etapa con el ingreso de los migrantes. “Entonces, comenzó una cierta presión en muchas regiones del país, para albergar a estas personas, que debían cumplir con la cuarentena oficial de 14”, dijo el presidente de Conseturismo.

En estos momentos, González habla de una nueva presión que no se debe a los ciudadanos retornados, sino al aumento de los casos comunitarios. Las cifras se ven en Zulia, Apure, Táchira, Sucre, Bolívar y, más específicamente, en el área metropolitana de Caracas, donde los casos se multiplicaron en siete días (2.885); superando incluso a los pacientes en el Zulia, entidad que lleva el registro más alto de muertes en el sector salud como consecuencia de la COVID-19.

Contó el empresario que en marzo dieron al Gobierno la recomendación de usar espacios como el Poliedro de Caracas, para que fuera más centralizada la atención desde el punto de vista logístico, para la desinfección y la comida.

Esa fue una opción antes de pensar en la ocupación hotelera y ya había regiones que lo estaban haciendo como el caso de Lara con la Villa Bolivariana, y Nueva Esparta, donde incluso se acondicionaron espacios deportivos.

En un principio los contagios comunitarios estaban en los CDI y en los hospitales de campaña como el del estado Vargas. Pero los primeros centros no tienen capacidad ni tantas unidades de terapia intensiva. Por citar dos de la parroquia Coche, para el momento del inicio de los casos, cada uno tenía tres unidades de cuidados intensivos y, precisamente, son los más cercanos a la parroquia El Valle, que tiene un alza diaria de casos, solo el 26 de julio se reportaron 46.

Además de Caracas, en el Zulia hay cerca 20 hoteles tomados para atender la emergencia, en Apure más o menos la misma cantidad, en Aragua entre 10 y 12. “Con exactitud no tenemos la cifra, pero hay una altísima preocupación. El sector ha sido muy afectado en el tiempo y esta situación aumenta el riesgo”.

La información que maneja Conseturismo se actualiza con los datos de sus afiliados. Pero hay cámaras y asociaciones hoteleras que también llevan sus reportes. Una de ellas tiene afiliados 285 en el ámbito nacional y 13 hoteles en el Distrito Capital. Todos los de Caracas y los de Miranda están ocupados, mientras que para el resto del país depende de la gravedad de la situación y de la disposición de las autoridades regionales para usar espacios públicos.

Uno de los directivos de esta asociación que pidió la reserva de su identidad y del gremio que representa, informó que tienen cerca de 650 plazas-camas ocupadas.

“Sin embargo, no en todas hay personas que han dado positivos en los test, también fueron habilitadas para el personal médico, enfermero y de logística, en algunos recintos hay pasajeros de vuelos humanitarios y que deben pasar cuarentena por 15 días”.

Estos empresarios fueron notificados en reuniones bilaterales con las autoridades municipales y la ZODI. Les explicaron la situación, las condiciones del estado de emergencia nacional y les pidieron ceder un número acordado de habitaciones para albergar a los migrantes por un espacio de 15 días, y que -sin perder el control de la operación y de la propiedad- el gobierno se encargaría de la manutención de los afectados, la limpieza y desinfección de los espacios, tal como la seguridad.

“No obstante, ya vamos para cinco meses y los ciclos van en aumento. Hay mucha incertidumbre”, destacó la fuente, quien además refirió que muchos de sus colegas están operando con una estructura reducida.

“Es decir solo necesario. Esta situación, la ocupación de hoteles, ha hecho que muchos empleados no quieran asistir a trabajar por el riesgo higiénico y de salud. Ahora, con respecto a los servicios nuestro sector ha sido muy golpeado en los últimos años y algunos han tenido que invertir en plantas eléctricas y pozos para poder operar, por consiguiente estas ocupaciones terminan de asfixiar al empresario, existen hoteles que tienen las bombas de agua dañadas e igualmente debemos dar el hospedaje”.

Obviamente, dijo, a muchos no les gusta esta situación, pero como han sido afectados tanto en lo económico como en los servicios públicos, tampoco quieren que la estructura se vea más afectada.

“Son pocos los casos de empresarios que no han colaborado con las autoridades. Sabemos que es necesario este aporte por parte de todos los sectores y es para estos casos que las cámaras construyen puente entre las autoridades y el empresario”, acotó el vocero.

Más ocupaciones de hoteles

A la par de toda esta infraestructura, esta semana se materializó la ocupación del Poliedro de Caracas. Maduro hizo el anuncio el pasado 16 de julio y en menos de cuatro días el coso del espectáculo se llenó de tabiques y de 300 cubículos de 2×3 metros para albergar a los pacientes asintomáticos. No se ha ofrecido información acerca de si se instalará un área para cuidados intensivos en el lugar.

Por esas fechas el edificio Livia Gouverneur, ubicado en Plaza Venezuela, fue desalojado con el mismo fin. De ese centro sacaron a 60 estudiantes, seis dieron positivo en coronavirus y se los llevaron a un hotel capitalino.

Otro edificio ocupado fue el Centro de Aislamiento y Cuarentena Los Caracas, antiguo complejo turístico en La Guaira, que tiene una capacidad para alojar a 600 personas. Y ya está al máximo con 583 pacientes y casos sospechosos, de acuerdo con el mismo gobernador Jorge Luis García Carneiro.

Por otro lado, está la propuesta de la Misión Barrio Nuevo Barrio Tricolor de esa misma entidad de usar el Centro de Acopio de la parroquia Macuto para albergar pacientes positivos asintomáticos.

Sumar a las iglesias

Ahora está en el aire el llamado que hizo Maduro a los obispos para que cedan iglesias y conventos.

Para el cierre de esa edición, de parte del clero no había pronunciamiento al respecto. Cabe recordar que muchos de los espacios religiosos se han usado para contener tragedias naturales, como sucedió en 1999 y en 2005.

De todas estas ocupaciones de hoteles y otros espacios que movilizan una inversión en tiempo-hombre-dinero, hay quienes sostienen se debería estar haciendo en los hospitales públicos, que ya están al máximo de sus capacidades: tanto así que de los 46 centinelas que se habilitaron al principio de la pandemia, en Distrito Capital tuvieron que sumar centros como el José Gregorio Hernández de Los Magallanes de Catia, donde los trabajadores luchan a diario con la falta de insumos de limpieza y el desperfecto de los seis ascensores.

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